Imagen referencia de Roger a sus 31 años
Roger era el típico macho atractivo, narcisista y temperamental, media 1.82 cm de
estatura, para cuando conoció a Ana tenía 31 años. 11 años más que ella; La
discusión en la discoteca término en la habitación de un hotel. Ana no se
resistió, ya no le importaba nada, estaba locamente enamorada de aquel hombre,
su nombre era lo de menos en ese momento. Después de la respectiva sesión de
intimidad, se sentaron a hablar, acordaron iniciar una relación, pese a que
Roger dejó claro que no podía darle la vida que ella deseaba; él mismo tenía
gustos costosos, le confesó sin vergüenza alguna que sus gastos y su ritmo de vida
eran patrocinados por su hermano mayor y no pensaba trabajar para cubrir los gastos de ella.
Ana aceptó, no obstante, la confesión del hombre encendió su curiosidad.
— ¿Cómo es tu hermano?— preguntó mostrando cierto interés—, ¿Está casado?
— No está tan mal— respondió restándole importancia—, creo que se está separando, se mudó
a casa hace poco— sonrió maliciosamente al notar el interés en ella—, si tanto
quieres saber, tiene 39 años y se conserva bastante bien, no es millonario, pero tiene
un buen trabajo y es estable económicamente. No creo que sea un sacrificio para ti
acostarte con él, si lo que quieres es dinero, con mi ayuda podría ser un blanco fácil― comentó
suspicazmente.
— ¿Estás bromeando? ¿Pretendes que tu hermano sea mi sugar?— preguntó con asombro y
diversión a la vez.
— ¿Por qué no?— se encogió de hombros—. Eres preciosa y joven, él es un
mujeriego empedernido; nunca le ha sido fiel a su esposa, a pesar de tener la
mujer más hermosa y perfecta que conozco, no sé cómo llevan tanto tiempo casados— dijo
negando con la cabeza, con un toque de resentimiento en la voz.
— ¿Cuánto tiempo llevan juntos?— preguntó.
— Juntos unos 13 años— dijo como rebuscando en sus recuerdos—, se casaron cuando ella
quedó embarazada de mi sobrina hace 11 años creo— miro a Ana atentamente,
viendo que estaba considerándolo, se acomodó recostado en el respaldar de la
cama—. Te voy a contar una parte de la historia que hasta ahora nadie sabe: Mi
cuñada Fanny y yo tenemos la misma edad; fui el primero en verla
cuando teníamos unos 16 años, ella iba por la calle con un montón de libros en las manos,
tropezamos accidentalmente, y todos sus libros cayeron al suelo, en lugar de
molestarse ella me sonrió, en ese instante me enamore de esa niña, era como si
toda la paz y armonía del mundo se concentraran en sus ojos y toda la alegría
del universo proviniera de esa sonrisa; unos días después me enteré de que
ella trabajaba en una heladería, justo al lado de un ciber café donde me reunía
a diario con mis amigos para jugar en línea.
― La conociste antes y te enamoraste primero, ¿Cómo termino siendo tu cuñada?― en su
pregunta había un toque de celos.
― shiiii, Déjame terminar de hablar, para ese momento mi experiencia con las mujeres era
un poco limitada por así decirlo, además ella rechazaba a todos los que se le acercaban,
mis amigos la llamaban “La princesa de hielo”; no quería arriesgarme al rechazo
así que empecé a estudiarla para averiguar por donde llegarle;
desafortunadamente Emilio, que para ese momento era mi mejor amigo, también se enamoró de ella,
él era muy persistente, lentamente comenzó a conquistarla, no le preste mucha atención, la
había visto rechazarlo más de una vez; me equivoque él no se dio por vencido y
la muy estúpida unos meses después aceptó ser su novia. Cuando me enteré me
dedique por completo a romper esa relación, la quería para mí, estaba
obsesionado con ella, hice un plan, pacientemente lo lleve a cabo, le lave el
celebró a Emilio, lo convencí de que ella le era infiel, lo lleve al límite y
el termino la relación; estaba feliz, le di un tiempo para que se recuperara,
justo cuando iba a dar el siguiente paso, me di cuenta de que ya era tarde,
hubo una variante en mi plan con la que no contaba; literal el final de esa relación
fue el inicio de la historia entre Fanny y mi hermano; el maldito me la quito
en la cara y la perra nunca me volteo ni a ver.
— ¿Entonces, Lo que quieres es venganza?— preguntó Ana con recelo— ¿es por eso
quieres que me meta con tu hermano?
— No, solo te estoy ayudando.
— ¿Qué pasa con nosotros?
— Fui el primer hombre en tu vida y eres MIA, me perteneces, que no se te olvide
¿está claro?— le advirtió tomándola con fuerza de la nuca y mirándola
directamente a los ojos—. Te presento a mi hermano, porque prefiero compartir
con él, antes que con cualquier viejo que te encuentres para que te mantenga.
Yo sé que el amor con hambre no dura cariño— se rio maliciosamente, luego le
mordió el labio inferior antes de soltarla.
—Eres una porquería— dijo limpiándose la sangre que brotó de su labio lastimando.
—Así me amas— se burló—, además tu eres igual o peor.
— ¡Está bien! Si no hay opción— dijo levantando las manos en señal de rendición— ¿Qué
tengo que hacer? ¿Qué le gusta a tu hermano?
—Supongo que tienes que ser todo lo contrario a mi Fanny— se burlo.
— ¿Cómo?— frunció el ceño tratando de entender.
— ¡Sumisa!— rio a carcajadas—, me consta que en la cama eres fácil de someter, no
te será difícil— vio que ella ladeo la cabeza sin entender—. Verás, en mi
familia somos un tanto machistas, sobre todo mi padre y mi hermano; mi querida
cuñada es rebelde e independiente, por eso nadie en mi familia a excepción de
mi hermano Raúl la quiere.
— ¿Qué clase de Familia tienes?
— Una muy unida, no te preocupes— dijo sarcásticamente.
— Sumisa— repitió como apuntando en una lista mentalmente — ¿Qué más?
— Se resume en eso, debes ser obediente, una tierna niña buena e inocente que está a
su disposición— pensó por un momento—. También sería bueno que le aumentes el
ego, miente si es necesario, repítele constantemente que él es mucho mejor que
los demás, en todos los aspectos. Con eso lo vas a tenerlo enrollado en el dedo
meñique.
Tal como prometió Roger presentó a Ana con Robert, la chica después de un poco
de entrenamiento actuó tal y como le dijo su novio, ahora amante/cuñado. En menos
de una semana tenía a Rob comiendo de su mano, en un mes ya lo había convencido
de rentar un departamento y mudarse juntos, él le daba todo lo que ella quería,
cubría sus gustos y sus gastos. Sin embargo, no todo era miel sobre hojuelas, Rob recordó
cuanto lucho Fanny para que él le permitiera estudiar, decidió darle a la joven todo lo que le
negó a su esposa, empezando por el placer y el amor, además sus bases machistas
habían cambiado un poco, en su narcisismo, pensaba que una mujer sin profesión
no era digna de él, por lo cual, le pidió a Ana que reanudará sus estudios, la
joven no quería, pero recordó que debía ser obediente y sumisa, fue asi que
inicio su carrera.
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