Fanny estudio a Robert durante unos minutos; luego se levantó sin decir una palabra y fue a la cocina, no había ninguna expresión en su rostro. Rob estaba congelado, no quería discutir con esposa, ya que siempre salía perdiendo, pensaba que la condenada se habían equivocado de profesión; a sus ojos parecía más una abogada penal que una contadora. Un momento después, Fanny regreso con una botella de whisky y dos vasos, paso por su lado y le hizo señal para que la siguiera, se dirigía al jardín. Una vez salió, fue hacia un área donde tenían una sillas flotantes con cojines, sirvió los dos tragos, entrego uno a Robert y luego se sentó, sosteniendo el otro en su mano.
Robert se quedó atónito, observándola llevarse el vaso a la boca y tomarse el contenido de un solo trago; luego empezó a toser y se puso roja, lo que hizo que Rob sonriera en silencio, mientras se sentaba en la silla que estaba al otro lado también bebió su trago de un solo golpe.
Fanny recupero el aliento, se quitó el calzado, las medias y puso sus pies descalzos sobre la grama; sirvió de nuevo ambos tragos, tomo una respiración profunda y se recostó en la silla. Observo el cielo, era una noche fresca, estrellada y clara, la luna estaba así llena, se podía sentir calma, con tanto silencio; solo los grillos de fondo. Robert también se relajó un poco dejando descansar su cuerpo, observo a Fanny, había algo distinto en ella, le estaba empezando a molestar no poder descifrar que sucedía. Estuvo a punto de levantarse para ir a su habitación, cuando su esposa hablo en un tono nostálgico:
—¡Rob! ¿Recuerdas cuando nos conocimos?.
— ¡¡Por supuesto!!— respondió mientras fruncía en ceño y la observaba con molestia.
—¿Por qué me escribiste?— pregunto sin restarle atención su mirada seguía fija en el cielo.
Robert suspiro pesadamente, cambio su semblante y apareció una pequeña sonrisa nostálgica en su rostro, volvió a tomar aire y hablo:
—Cuando le daba clases a Emilio, él siempre me hablaba de su hermosa novia. Un día llego feliz, más emocionado que niño con juguete nuevo, venía de verte, te había tomado una foto cuando estabas distraída, para que yo te conociera— hizo una pausa tratando de controlar sus emociones, volvió a tomar aire y prosiguió—, después de ver esa fotografía no podía sacarte de mi cabeza, tiempo después, estábamos en la cancha jugando y él llegó molesto, me pidió una llamada, yo accedí y le preste mi teléfono, sin querer escuché como te insultaba y terminaba contigo. Esa noche solo podía pensar en ti, en esa fotografía, revise el historial de llamadas aún estaba tu número, hablé con Raúl, él te había visto un par de veces en tu trabajo, me dijo parecías una buena chica, por eso me decidí y te escribí.
...(imagen referencia de Fanny hace 17 años)...
Fanny sonrió ruidosamente, Él la miro frunciendo el ceño, como preguntando que le sucedía, ella lo noto y le dijo entre risas:
— No es por votar la cédula, pero en ese tiempo las cámaras de los teléfonos eran realmente malas y no confío en las habilidades de paparazzi de Emilio, ¡esa fotografía debe haber sido un desastre!
— Te equivocas era realmente buena y sorprendentemente nítida— respondió mientras sonreía divertido.
Fanny dejo de reírse se puso un poco más seria, tomo su trago y miro a Robert dulcemente.
— ¡Sabes! Me enamoré perdidamente de ti antes de ver tu rostro— tomo aire y lo miro a los ojos—, en esos meses que hablamos por llamadas y textos, te metiste en lo más profundo de mi corazón, eras tan dulce, tierno y atentó.
Robert la miro molesto.
—¿Qué pretendes Fanny? ¿Por qué estas bebiendo? jamás consumes alcohol, además ¿Por qué recordar el pasado ahora?
— ¡Relájate! Te vas a poner viejo si sigues arrugando la cara así—le respondió con una sonrisa pícara—, a mi mente le ha dado por viajar al pasado últimamente, es bueno recordar los buenos tiempos.
— ¿Estás segura que es solo eso?
— ¡segura!— lo miro y supo que se quería ir— Por favor acompáñame un poco más— suplico haciendo un puchero.
Robert se quedó pensativo, tomo su trago y sirvió dos más, luego miro a Fanny que estaba perdida en sus pensamientos.
—Yo también me enamoré de la Fanny cibernética—dijo después de un rato—, me daba ilusión ver un texto con los buenos días cada mañana, adoraba escuchar tu voz al llamarte cada noche, que me preguntarás si ya comí, como me siento, si gane el juego, eras tan atenta y divertida— sonrió con nostalgia.
— Lo sigo siendo cariño, soy todo un estuche de monerías ja, ja, ja.— rio a carcajadas—, ¿recuerdas la primera vez que nos vimos en persona? ¡¡¡estaba tan nerviosa!!! Ja ja ja. Y cuando te vi pensé: ¡¡¡Dios, de que juguetería salió este muñeco!!!.
Ambos rieron a carcajadas, Robert se reía mientras se cubría el rostro con sus manos, ya que se había sonrojado, Fanny se revolcaba en la silla, sostenía su estómago sin poder tomar aire, gradualmente las risas cesaron y el ambiente cambio, se miraron a los ojos, la mirada de Fanny se torno triste, Rob la observo con curiosidad.
— ¿Qué nos pasó Rob?
— ¿De verdad no lo sabes? ¡¡¡tú me mentiste!!!— dijo en un todo amargo antes de beber su trago y servir otro.
—¿De qué hablas? ¿En qué te mentí?— pregunto Fanny arrugando las cejas con curiosidad.
—Me dijiste que eras virgen—prosiguió molesto, mientras subía poco a poco el tono y su voz se volvía fría y espeto con recelo—, yo no te quería compartir con nadie, quería ser el único hombre en tu vida; no soporto la idea de pensar que alguien más te toco antes que yo, alguien más te hizo el amor antes que yo; sin saber si no fue más de uno— hizo una pausa y bebio su trago, sonrio sarcásticamente—; ja, seguro el maldito de Emilio fue uno de ellos— el rencor era palpable en su mirada.
Fanny se molestó, por su rostro atravesó la ira, el miedo, la nostalgia y de nuevo la ira; inhalo profundo para calmarse, bebió su trago, tosió, se sirvió otro más y también lo bebió, tosió otro poco, sentía que su estómago ardía, respiró profundo y hablo:
—¿Así que eso fue? ¿El orgullo y narcisismo Velázquez no te permitía estar con una mujer que hubiera sido usada?— sus ojos se llenaron de lágrimas que no dejo derramarse y su cuerpo tembló de impotencia—, ¡Por Dios! ¿Acaso tú estúpido orgullo te impedía preguntarme?. Debiste hablar conmigo, en lugar de maltratarme por años. ¿Por qué seguiste conmigo? ¿Tienes idea de todo lo que nos hubiéramos ahorrado si hubieras hablado? Debiste decirme que te daba asco por no ser virgen, yo había dado un paso al costado, te habría dejado ser feliz con alguien más.
—¡¡¡Maldición Fanny!!! Entiende, no podía dejarte, por más desilusionado que estuviera—confeso con un temblor en su voz—. Yo te amaba y el solo hecho de pesar que si te dejaba alguien más ocuparía mi lugar, me volvía loco ¡¡¡joder!!!
Ambos se quedaron en silencio por unos minutos que parecían una eternidad.
— No te mentí Robert— confesó Fanny en voz baja—, por lo menos no del todo.
—Ja, ¿No mentiste? Estoy completamente seguro de que no eras virgen. Si, te sentías muy apretada, pero no fue tu primera vez.
— Nunca te dije que fuera virgen, recuérdalo; te dije que nunca había hecho el amor, son dos cosas muy diferentes.
Robert rio con ironía, la veía con rencor, parecía que quería matarla.
—Entonces ¿solo eras una cualquiera que tenía relaciones sin amor?
Fanny abrió mucho los ojos con sorpresa y luego su expresión cambio a ira y resentimiento, no se sabe si fue por el alcohol, el enojo o porque sabía que iba a morir, tal vez todo junto. Pero al fin después de tantos años, se atrevió a sacar aquello que jamás contó a ninguna persona, una lágrima traicionera se escapo de su ojo derecho mientras hablaba o mejor dicho gritaba.
— ¡¡Maldición Robert!! Cuando tenía tan solo 10 años, un maldito pedófilo ebrio abuso de mí— lo miro con recelo—. Perdón si eso me hace una cualquiera desde tu punto de vista...
Se limpió con ira la lágrima que resbalaba por si mejilla, pero fue como abrir el grifo, las lágrimas no paraban de salir. Ella no sollozaba, no gritaba ni se lamentaba, sin embargo las lágrimas bajaban como agua corriendo por sus ojos fríos, llenos de rencor; tomo el cuarto de botella que quedaba, se levantó dio la vuelta y se fue a casa, antes de entrar, sin girarse dijo:
— Pensaré lo del divorcio, luego te haré saber mi decisión— así sin mas, siguió su camino bebiendo directo de la botella.
Un muy atónito Robert estaba en shock, se quedó observando la puerta durante unos minutos después de que la mujer desaparecida en ella; pensando en que Fanny no es el tipo de persona que llora fácilmente, podría asegurar que jamás la vio llorar de esa manera; sintió que le dolía el pecho, le temblaban las manos y sudaba frío, las palabras de Fanny se repetían en su mente mientras las preguntas se acumulaban sin respiestas... “¿Quién fue el maldito que se atrevió a abusar de una niña? ¿Quién fue la basura que toco a su esposa?”
—¡¡¡Maldición, maldición, maldición!!!— grito una y otra vez con importancia.
Sentía un conjunto de irá, culpa e impotencia que no podía manejar. Bebió el trago que quedaba en su vaso, pero no era suficiente para ahogar esa se sensación en su pecho, seguía sintiendo opresión y ahogó, tenia preguntas, dudaba, sentía que no conocía a su esposa tanto como el creía. Recordó las palabras de Fanny, cuándo le repitió que debió hablar y preguntar. No quería cometer el mismo error dos veces, busco otra botella de whisky luego fue a la habitación de Fanny, la puerta estaba entre abierta; entro y no la vió en la cama, se acercó al baño y estaba vacío, finalmente la encontró sentada en la terraza, absorta en sus recuerdos que la empezaban a torturar... Fanny sintió que alguien la observaba, levanto la vista, encontrándose con el rostro de Rob el cual mostraba expresiones confusas, su rostro en ese instante era todo un poema.
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Liliana García
Está tan acostumbrada al maltrato que lo que su esposo le hace no es nada a comparación de lo que había vivido
2024-01-13
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