Después de recibir indicaciones precisas de los médicos Fanny salió de la clínica y decidió caminar; en realidad ella solía caminar todos los días, era un hábito que adquirió desde muy joven, como venía al médico, usaba un atuendo cómodo: tenis deportivos, jeans y una franela holgada, a ella le gustaba estar cómoda sin importar las opiniones de los demás.
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Fue al parque metropolitano que estaba a unas cuadras. Durante el camino su mente estaba en blanco, observaba a las personas caminar por la calle, cada quien en su propio mundo, cada persona con sus propios problemas, preocupaciones, alegrías y tristezas. Le gustaba imaginarse la vida de las personas; los veía a los ojos y se hacía toda una historia de esa persona, era su pasatiempo siempre que salía a caminar y así distraía su mente inquieta.
Fanny tiene memoria eidetica por lo cual es muy inteligente, aunque ella siempre supo que por cada bendición también hay una maldición, cada moneda tiene dos caras, aunque uno de los síntomas del hipertiroidismo era la perdida de memoria a corto plazo, aun así ella seguía teniendo buena memoria; a pesar de ello le parecía divertido a veces olvidar cosas rutinarias como si cerro la puerta con llave... Era muy difícil que su mente estuviera tan activa, cuando ella solo quería apagarla; por ello se inventaba esos juegos para sí misma y así dejar de pesar y recordar...
Hace 12 años, había consultado en la misma fuente que usaba nuestro doctor fraudulento, (Google), todo lo referente a la tiroides desde como funciona hasta las más mínimas complicaciones, es por ello que cuando el doctor Ruiz le dio el diagnóstico definitivo, ella solo lo susurro para sí misma y su cerebro rápidamente le mostró toda la información que había leído hace tanto tiempo; en ese momento supo que el tratamiento no iba a funcionar.
Llegó al parque y se sentó en la misma banca en la que estuvo sentada hace más de 17 años; le fue inevitable sonreír, su traicionero cerebro siempre mostrando lo que no debe, en su memoria estaba Emilio; el joven con esa pícara y juguetona sonrisa de oreja a oreja, con sus ojos café que siempre brillaban cuando la miraba fijamente; Él fue su novio antes de Robert, de hecho por medio de él conoció a su esposo. Aunque ese joven solo fue un amor adolescente y pasajero, para ella el tenía un lugar muy especial en su corazón, era inevitable sonreír cuando lo recordaba siempre alegre y juguetón.
Estuvo unas horas sumida en los recuerdos felices con aquel joven tan especial, en los rostros y ojos que pasaban por el parque llevando su mente a intrincadas historias ficticias de sus vidas, en los jóvenes que jugaban pelota en el parque, hasta observo y alimento a las palomas... Quemo el tiempo hasta que llegó la hora de ir a buscar a sus terremotos, salió del parque y camino durante 40 minutos hasta llegar al colegio de los chicos; luego espero hasta que salieron las dos bendiciones.
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— ¡¡Madre!!— grito Marcus alegré mientras se acercabas a Fanny—, ¿Porque no vino Magui por nosotros?
— ¡¡Mi Amanda vieja!!— saludo Marc dramáticamente antes de que Fanny pudiera responder.
— ¡¡¡Enanos siniestros respeten!!— espeto Fanny en medio de una carcajada mientras se agachaba a recibirlos con un abrazo.
Los dos chicos se rieron a carcajadas y abrazaron a su madre, luego fueron por un helado.
— Ahora si cuenta ¿que te traes?— pregunto Marc a su madre mientras se llevaba una cucharada de helado a la boca.
—Si estás bastante extraña, hay algo curioso en tus ojos madre— afirmó Marcus achicando un ojo con sospecha.
Al igual que su madre, los dos chicos eran muy inteligentes y tenían memoria eidetica; recordaban cada cosa que su madre quería que olvidarán, los muy pillos también heredaron su suspicacia y sexto sentido.
—Solo los extrañaba terremotos—respondió evitando miradas suspicaces de los pequeños— anoche llegué muy tarde y no pude verlos— les sonrió con ternura.
—Ummm ¡¡¡no te creo!!! Pero fingiré demencia— comentó Marcus devolviéndole la sonrisa.
—Si finjamos demencia hermano— Dijo marc con una mirada suspicaz antes de cambiar el tema—, por cierto el señor que dice ser nuestro padre no ha llegado a casa en casi una semana; hay que volverlo loco en cuando regrese, fingir demencia para desquiciarlo no es mala idea jajaja.
— ¿Estás segura de que ese señor es nuestro padre?— pregunto marcus entre risas—, ¿No seremos producto de una noche loca?.
—Ja, ja, ja eso sería mejor que ser hijo de ese señor.
—Gracias a Dios nos parecemos más a la vieja.
— Pobre Maggi llevó lo peor ja, ja, ja, ja
—¡¡Par de rufianes!! Respeten a su padre— dijo Fanny intentando mantenerse seria ante los comentarios de sus hijos—, y a Maggi, ¿por qué la meten en esto? Ella los adora.
— ¡¡¡Nos adora!!! Pero eso no le quita que come y camina igual que Robert— dijo el pequeño marc mientras chocaba los 5 con su hermano.
— Solo le falta el mal genio para ser la copia de Robert— respondió Marcus, ambos niños se ríen y Fanny casi escupe el helado mientras ríe con las ocurrencias de sus hijos.
Pasaron 3 días, Fanny empezó a hacer los preparativos, empezó por concentrarse en su trabajo; ella tenía una pequeña oficina contable y de accesoria financiera, ese era su negocio "principal" dónde todo el mundo la veía a diario, pero tenía otras fuentes de ingreso que le dejaban mucho más dividendos; además de acciones en distintas compañías que había adquirido con los años, Robert no sabía nada de eso y ella intencionalmente prefería mantenerlo en secreto. Tenía mucho que hacer en muy poco tiempo y no solo estaba haciendo planes para sus negocios también debía solucionar las cosas en casa y el futuro de sus hijos, hizo planes, pero no sabía si tendría tiempo de llevarlos a cabo.
Por suerte esa noche llegó Robert a casa después de 8 días de estar perdido en acción.
—¡¡¡Cariño apareciste!!! Estuve a punto de ir a buscarte a la morgue y a los hospitales— dijo Fanny le dicen poniendo su dedo índice y pulgar juntos, y achicando un ojo con una sonrisa sarcástica—, de pronto me decían que soy viuda y no me había enterado.
—¿Fanny no he llegado y ya vas a empezar?— respondió Robert con irritación.
— Ups lo siento, ¡¡su distinguida excelencia!!, no fue mi intención ofenderlo— dijo mientras se acerca dándole un pequeño beso en la mejilla, luego se alejó y le dedico una sonrisa juguetona—, adorado esposo, cuéntame ¿cómo has estado? ¿Ya cenaste?— Robert trato de evitar sonreír cuando escucho mencionar la comida.
— Aún no he comido— dijo fracasando al intentar fruncir el ceño— en esta casa primero me regañan, antes de atenderme.
Fanny sonrió le pidió que tomara asiento en el comedor y fue a la cocina le calentó la comida y la llevo a la mesa; ella siempre dejaba un plato servido, solo de meter al micro, llegue a casa o no, Robert siempre tenía su comida esperándolo.
El hombre comió con desesperación, hasta dejar el plato vacío, era como si no hubiera probado bocado en los 8 días que estuvo ausente; Fanny solo se sentó al otro lado de la mesa, tenía una lucha mental, pensaba si debía contarle que solo tenía 3 meses para aprender a ser un padre ejemplar; porque sus hijos solo lo tendrían a él; "¿será mejor dejar otro tutor legal?", se preguntó.... En los últimos 8 días y desde que llegó a casa ni siquiera habia preguntado cómo están los niños; sin embargo, una voz la saca de su dilema mental.
—Fanny ¿no crees que ya es hora de que me des él divorció?— pregunto Robert seriamente.
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