La Despedida.
En aquellos días Armando y yo arribábamos a la ciudad de México, para seguir con la organización de nuestra boda, hacia contacto con Sergio y Fabián, mientras Armando organizaba una recepción en su mansión, Román y su sobrina Carolina quien aun era estudiante de medicina, lo ayudaba en la repartición de las invitaciones, donde la prensa no podría faltar el gran día había llegado. Román ultimaba de talles en la cocina para que todo quedara a la perfección.
ANA.- ¡Te ves hermosa hija!
SUSANA.- Lo sé nana… hermosa y muy feliz hoy en la mañana fui al doctor y…
ANA.- ¿Hija estas enferma?
SUSANA.- ¡No nana! Estoy embarazada….
ANA.- ¡Hija! Que felicidad… por fin la vida te sonríe por fin…
SUSANA.- Jajaja por fin más que contenta estoy embarazada, juro que voy hacerlo feliz este hijo es solo mío.
ANA.- Y de Armando hija
SUSANA.- Ya me voy es tarde y tengo que darles la sorpresa a todos.
En la mansión Millán, Armando recibía a los Sanmillán y a los Bernuzzial justo cuando los recibía, Armando me recibía con un beso, le susurro algo al oído, no pudo disimular su alegría al saber que sería padre. En la primera oportunidad me acercó a Dessireé y a Nayeli.
SUSANA.- ¡Que linda te ves embarazada Dessireé! ¡Saben yo también lo estoy…!
NAYELI.- ¿Qué?
DESSIREÉ.- ¿De verdad?
SUSANA.- ¡Si tengo tres semanas estoy loca de felicidad¡ ¿Tú querida para cuando nace tu bebe?
NAYELI.- Si todo sale bien en poco más de tres meses
SUSANA.- ¡Felicidades querida! pero bueno creo que debí empezar pidiéndoles una disculpa, sé que fui una estúpida pero estoy arrepentida. La maternidad me ha cambiado.
DESSIREÉ.- ¿Tú pidiendo disculpas?
NAYELI.- ¡Que fácil para ti! ¿Verdad?
SUSANA.- No es nada fácil te lo aseguro, pero la felicidad el amor de Armando, este bebé, me han cambiado mucho, no pretendo que sigamos siendo las amigas que fuimos porque sé que hay cosas que no son fáciles de olvidar.
DESSIREÉ.- ¡Qué bueno que lo entiendes Susana!
NAYELI.- ¿Y qué quieres entonces?
SUSANA.- Llevar la fiesta en paz querida, sus maridos son muy amigos del hombre que va hacer mi marido, eso significa que vamos a seguir viéndonos, así que porque no llevar la fiesta en paz Armando los estima mucho y…
DESSIREÉ.- Yo no sé qué decir…
NAYELI.- No sé, como puedo confiar en ti…
SUSANA.- Si sé que no es fácil confiar en mí, pero tan poco te estoy pidiendo que seamos amigas, sé que no podríamos volver hacerlo, solo quiero llevar la fiesta en paz, si lo hago es por Armando porque él los quiere de padrinos para nuestra boda.
NAYELI.- ¿Qué?
DESSIREÉ.- ¿Padrinos?
SUSANA.- Si. Tú y Giovanni de anillos, Alejandro y tú querida de lazo de hecho quiere que ustedes también sean los padrinos de nuestro hijo.
ALEJANDRO.- ¿Pasa algo amor?
NAYELI.- ¡No cariño estamos asimilando la noticia!
DESSIREÉ.- ¡Armando y Susana se casan!
ALEJANDRO.- ¿Cómo?
SUSANA.- Así es mi querido Alejandro, nos casamos y como se cuanto los estima Armando, es por eso que les estoy pidiendo una disculpa, repito el hecho de querer llevar la fiesta en paz, no significa nada más que eso, cordialidad entre nosotros por Armando estoy dispuesta a todo.
ALEJANDRO.- ¿Qué pretendes Susana?
SUSANA.- Jajaja por que habría de pretender algo Alejandro, no te equivoques querido. Armando y yo vamos a casarnos, quiere que ustedes sean nuestros padrinos. Y a mí me da igual quienes sean, si no desean hacerlo lo entiendo, voy a lamentarlo por él, no podre evitar que se sienta decepcionado de sus amigos, pero no podemos obligarlos, con permiso…
NAYELI.- Espera… aceptamos pero esta demás decir que es solo por Armando y la amistad que nos une a él.
SUSANA.- No necesitas decírmelo, lo sé querida, aun así te lo agradezco, con permiso y se quedan en su casa.
ALEJANDRO.- ¡Mi vida estás segura! Que eso quieres, puedo hablar con Armando contarle la verdad, yo mejor que nadie se lo que resulta no decir la verdad desde un principio…
DESSIREÉ.- ¡Opino lo mismo hablen con Armando es necesario que sepa la verdad que sepa qué clase de mujer es Susana!
NAYELI.- ¿No se dan cuenta? ¡Creen que ella iba a exponerse así! lo más probable es que ella le haya contado las cosas a su manera, nosotros vamos a quedar como los villanos y ella como la víctima.
DESSIREÉ.- ¡Pero no podemos callarnos!
ALEJANDRO.- Armando no va a creernos, no va a poner en duda la honorabilidad de Susana, ¡Lo primero que va a cuestionarnos es porque hasta hora y no antes! ¡Él está loco por ella!
DESSIREÉ.- ¿Y entonces?
NAYELI.- Sigamos con su farsa seamos sus padrinos y de aquí en adelante…
ALEJANDRO.- Pero amor yo no quiero ir a esa boda, no sé pondremos de pretexto tu embarazo, entre más alejados estemos de ella, me dolería alejarme de Armando pero primero están tu y mis hijos.
NAYELI.- ¡Alejandro! cariño, Armando no se merece esta grosería con que asistamos un rato, luego si quieres nos vamos de aquí por un tiempo lejos.
ALEJANDRO.- ¡No…! vayámonos, mañana mismo…
NAYELI.- ¡No seas tonto, dejemos que esta se case y te aseguro que no la veré nunca más…!
Los días se volvieron semanas y las semanas en meses, faltaban tan solo tres semanas para la boda mi boda con Armando.
Era un una linda tarde dominical algo calurosa, en el jardín de la mansión Sanmillán cerca de la piscina degustando de una comida al aire libre, se encontraban presentes Dessireé, Giovanni, comentaban sobre el hecho de no haber invitado a Armando y a Susana y aunque eso les causaba algo de remordimiento pero a ella no la querían cerca. Alexandra jugaba con su abuela a la pelota.
ALEJANDRO.- Giovanni que tal si vamos al despacho por un brandi.
Giovanni.- Me gusta la idea te acompaño.
NAYELI.- ¡Veo que están mejor las cosas entre ustedes!
DESSIREÉ.- ¡Bueno la verdad es que esta muy amoroso con el bebé, pero también es su pretexto para no hacerme el amor…!
NAYELI.- ¿Cómo? Eso es tonto no le pasa nada al bebé, Alejandro y yo no hemos dejado de hacerlo…
DESSIREÉ.- ¡Se que no le pasa nada al bebé! se lo pregunte a mi médico, pero la verdad es que ya no puedo más… con esto, ya no sé qué hacer y solo de pensarlo siento que me voy a volver loca… de ser verdad no sé que voy hacer…
NAYELI.- ¡Me asustas! ¿Qué pasa? ¿Tan grave es?
DESSIREÉ.- ¡Creo… que Giovanni tiene un amante…!
NAYELI.- ¡Por ello debes enfrentarlo, te lo he dicho muchas veces!
DESSIREÉ.- ¡Lo sé pero no sé cómo, descubrí una nota…! Se trata de un hombre…
NAYELI.- ¡Dios! ¿Estás segura?
DESSIREÉ.- La nota es muy clara decía con amor Lorenzo…
NAYELI.- ¿Y qué piensas hacer?
DESSIREÉ.- Enfrentarlo no tengo otra opción pero todo a su tiempo, después de que nazca mi hijo no voy arriesgar su salud ni la mía. Pero en cuanto nazca voy a dejarlo, me regresare a México…
NAYELI.- Sabes que cuentas conmigo, con nosotros para lo que sea y…. ¡Haaa!
DESSIREÉ.- ¿Qué ocurre?
NAYELI.- ¡Creo que llego la hora…!
DESSIREÉ.- ¡Voy por Alejandro…!
NAYELI.- ¡Haaa! Rápido ya no aguanto…
SILVIA.- ¡Dios hija pero aun falta para que nazca!
DESSIREÉ.- ¡Alejandro….! ¡Alejandro…!
Mientras Silvia, socorría a su hija, Dessireé fue casi corriendo a buscar a Alejandro quienes estaban en el estudio jugando ajedrez…
DESSIREÉ.- ¡Disculpa que entre así! Pero parece ser que tu hijo se adelanto….
ALEJANDRO. ¿Cómo? Pero aun faltan casi dos meses…
GIOVANNI.- ¡Que puedo hacer Alejandro…!
ALEJANDRO.- Ahí en mi agenda está el número de la clínica por favor háblales y diles que vamos para ya…
Alejandro se acercó a Nayeli la tomo en sus brazos le pidió al chofer los llevara a la clínica… sentía una desolación un hueco en el corazón.
NAYELI.- ¡Amor tengo miedo… mucho miedo! No quiero que le pase nada a mi bebé ¡Haaa!
ALEJANDRO.- ¡No mi amor todo va a salir bien! ¡Solo este muchacho que le urge nacer se muere por concerté mi vida…! ¡Por verse en tus ojos…!
NAYELI.- ¡Pero aun no es tiempo…! ¡Haaa… júrame que si me muero…!
ALEJANDRO.- ¡No… no me digas eso amor! ¡Tú y el bebé van a estar bien te lo juro…!
NAYELI.- ¡Júrame por Dios por tu vida que mis hijos…! ¡Haaa!
ALEJANDRO.- ¡Por mi vida! ¡Amor te juro que siempre voy a estar que siempre vamos a estar juntos… siempre juntos!
SUSANA.- ¡Vaya! ¿Qué sorpresa hace mucho que no sabía de ti?
LAURA.- Oscar, tuvo que viajar por negocios a los Ángeles todo fue de prisa ya no tuve chance de avisarte no encontré con quien dejar a Sabrina.
SUSANA.- ¡Espero pronto conocer a tu hijita no sabes cómo muero de curiosidad!
LAURA.- Si, pero toco está listo como lo pediste, ya encontré quien me ayude con la niña, para ver todos tus pendientes, Armando debe estar recibiendo el traje, oye y ¿No tienes miedo, querida?
SUSANA.- ¿Miedo? De que hablas Laura…
LAURA.- ¡Pues que te vaya a pasar lo mismo que con Sanmillán!
SUSANA.- ¡No te equivoques conmigo Laura! No trates de pasarte de lista por que sabes perfectamente de lo que soy capaz, sería una enorme pena verte llorar lágrimas de sangre por tu maldita escuincla.
LAURA.- ¡No voy a permitirte que me amenaces y menos que te metas con mi hija…!
SUSANA.- Jajaja… ¡Eres ingenuamente estúpida…! ¿Qué vas hacer Laura? ¿Denunciarme? Tú sabes que no solo te quedarías muda y sin hija si no que irías a la cárcel…
Laura.- ¡No…! ¡Jamás te denunciaría lo sabes…! perdón por mi estupidez…
SUSANA.- Jajaja… pues yo también te tengo una noticia querida…
LAURA.- ¿A parte de tu boda?
SUSANA.- ¡Sí! estoy embarazada…
LAURA.- ¿De Armando?
SUSANA.- ¡Por supuesto estúpida!, este hijo es el heredero de Armando y juro que este hijo será feliz, voy a darle todo el amor que la maldita de Vanessa me negó.
LAURA.- ¡felicidades en verdad me agrada la idea de que hayas decidido dejar tu pasado atrás y comenzar de nuevo a lado de Armando! no dudo que vayas hacer feliz…
SUSANA.- Jajaja… no te equivoques querida Jajaja ¡yo no he renunciado a Alejandro! mi boda solo es parte de mi siguiente jugada Jajaja las cartas están echadas y claro está que voy a ganar la partida Jajaja.
LAURA.- ¿A qué te refieres? ¿Qué vas hacer?
SUSUANA.- Jajaja… solo puedo decirte dos cosas que veas lo que veas, no vayas a moverte de la mesa que te asignen y sobre todo que mi boda va hacer inolvidable para muchos…
LAURA.- ¡No sé que vayas hacer pero por Dios Susana… sabes…!
SUSANA.- ¡Querida en boca cerrada no entran moscas…!
LAURA.- ¡Tú sabes que soy una tumba! pero por…
SUSANA.- Jajaja mas te vale que sigas así, porque más que ser una tumba, puedes terminar en una querida… ten te entrego de una vez tu invitación, te dejo en tu casa querida aun tengo muchas cosas por hacer…
.- Alejandro… felicidades es un hermoso varón…
ALEJANDRO.- ¿Y Nayeli como esta?
.- Ella está bien solo algo, agotada y tu hijo está bien, solo estará algunos días en la incubadora.
SILVIA.- ¿Podemos verlos doctor?
.- Pueden pasar de uno por uno al cunero y a ella en un rato más ahora está dormida
DESSIREÉ.- ¡Felicidades Alejandro ya tienes la parejita…!
GIOVANNI.- Si muchas felicidades amigo…
ALEJANDRO.- Gracias ya dentro de pronto ustedes estarán en lo mismo.
Días después el bebé tenía fuerza en sus pulmones, había subido de peso estaba en perfectas condiciones. Nayeli había insistido en que se llamara como su padre, Alejandro y aunque él hubiera deseado otro nombre no quiso contrariarla casi de inmediato hicieron una pequeña reunión para celebrar el bautizo del pequeño Alex.
Todo era felicidad sin imaginar todo lo que se les venía encima como una avalancha sin poder hacer nada para de tenerla.
El gran día había llegado la iglesia estaba llena azucenas blancas los invitados empezaban a llegar así como algunos medios de comunicación.
Yo había diseñado mi vestido de novia se que me veía hermosa en el, salía de la mansión rumbo a la iglesia donde la esperaban ya…
La recepción seria en el jardín de la mansión Millán, donde aparte de azucenas blancas había figuras de ángeles en hielo predominaba la elegancia y el buen gusto, eso no podía negarse, mi buen gusto se veía reflejado en cada detalle, la Belleza Imperial no podría opacarme era mi día y seria inolvidable.
Armando como favor especial le había pedido a Alejandro que entregara a Susana había sido una situación muy difícil para el…
SUSANA.- ¡Sonríe querido disimula o todos se van a dar cuenta que mueres de celos…!
ALEJANDRO.- ¡Dios Susana! el papel de ingenua no te queda ¿celos por ti…? ¡No te ha quedado claro que Nayeli es el amor de mi vida!
SUSANA.- “Estúpido pero llegara el día que lo lamentes te lo juro…”
Justo en ese instante llegamos hasta el altar, Alejandro me entrego a Armando, me tomo de la mano con una gran sonrisa, él estaba perdidamente enamorado de mí, haberle dicho la verdad hubiera sido en vano.
La ceremonia inicio. El cura hablo del compromiso, la responsabilidad del matrimonio y del amor como base de todo, claro está que solo fingía en más de una ocasión mi pensamiento fue de burla y otras donde retaba a Dios a detenerla si es que existía. El cura pidió que pasaran los padrinos de lazo Nayeli y Alejandro, después los padrinos de anillos Dessireé y Giovanni. En la mansión Sanmillán Silvia cambiaba el pañal al pequeño Alex.
CRISTINA.- ¡Señora la niña no desea merendar esta, algo inquita rara…!
SILVIA.- ¿También mi niña? Yo tengo sintiendo me así rara, desde anoche que soñé con Nicolás hace tantos años que no lo había soñado, me tiene inquieta.
CRISTINA.- ¡Era un pan de Dios don Nicolás! tal vez quiera que le rece o que le mande decir una misa…
SILVIA.- Pues no sé… ayer le rece un rosario pero no sé, me dejo muy intranquila
CRISTINA.- ¿Pues le dijo algo?
SILVIA.- estábamos en el desayunador como aquella mañana en que murió, en ese accidente automovilístico, diría yo que era esa mañana ¿recuerdas?
CRISTINA.- si yo les servía el desayuno y él hablaba de su asenso en el trabajo…
SILVIA.- Si no cabe duda que era esa mañana la que soñé, pero esta vez no estabas tú y él no hablaba de su ascenso tenía, sobre la mesa unas monedas con las que jugaba, se veía muy guapo con aquella sonrisa que me conquisto. Yo le preguntaba para que quería esas monedas, él sonreía me decía que eran para el pasaje de Nayeli en ese instante desperté y esta angustia no me deja.
CRISTINA.- Tal vez su difunto marido no quiere que siga sola que usted se venga a vivir acá usted sabe que yo la sigo a donde sea mi señora.
SILVIA.- Lo sé mí querida Cristina y tal vez dentro de pronto nos vengamos acá…
En la mansión, Millán los invitados llegaban, Román los recibía y daba instrucciones al personal para que los llevaran hasta su mesa, Giovanni y Dessireé llegan juntos con los Sanmillán todo iba de maravilla los meseros sirviendo la comida así como la champán, la música sonaba por doquier mientras los invitados de gustaban de aquel platillo.
Habían pasado dos horas y Susana y Armando se disponían a bailar el vals para después partir el pastel de bodas, todos reían y disfrutaban de la fiesta justo en ese instante Dessireé comenzaba a sentirse mal se despidieron de los Sanmillán, y se dirigieron hasta su auto, su chofer los había seguido, segundos después de retirarse el maestro de ceremonias anunciaba que los novios partirían el pastel. Se acercaron al pastel tomados de las manos se besaron frente al pastel. En la mesa de los Sanmillán.
ALEJANDRO.- ¡Creo que es hora de irnos amor…!
NAYELI.- ¡Si solo deja voy a tocador…!
En la mesa del pastel tome el cuchillo, Armando tomo mi mano y juntos lo enterramos en el pastel… En ese instante, un estruendo llamaba la atención de todos, era la cabina de un tráiler entrando por la reja principal llevándose todo lo que se cruzaba a su paso flores, los querubines de hielo, mesas todo, el tráiler freno metros atrás de los novios se bajaron varios sujetos con armas de alto calibre uno de ellos se acercó hasta los novios…
ARMANDO.- ¿Por Dios que quieren? ¿Dinero? Puedo abrirles la caja fuerte llévense todo ¡Pero por amor a Dios no nos hagan nada…!
El sujeto saco dentro de sus ropas un revolver… nos apunto estaba aterrada… mentira todo estaba saliendo como lo había planeado con Sergio y Fabián quienes iban encapuchados. Los invitados corrían, tratando de buscar refugio mientras el infierno se desataba.
.- ¡Por amor de Dios! Jajaja el no existe él no va salvar a tu mujercita de llevárnosla así que quítate largo…
ARMANDO.- ¡Estás loco! ¡Imbécil jamás dejare que la toques…!
De pronto se escucho la primera detonación y el grito de una mujer, Sergio volteo, Armando trato de írsele encima para quitarle el arma pero fue en vano, este alcanzo a reaccionar y acciono del gatillo dándole a Armando dos tiros en el pecho, este se fue para tras trate de sostenerlo, pero era peso muerto caímos encima del pastel. Comencé a gritar como loca, después de ese tiro, se escucharon mas disparos mas gritos muchos trataban de huir. Alejandro fue a buscar a Nayeli cuando se topo con él con Sergio…
SERGIO.- ¿A dónde crees que vas…? ¡Maldito… si tus días están contados…!
ALEJANDRO.- ¡Tranquilo puedo darte mucho dinero todo el que quieras vamos ahora por el…!
SERGIO.- ¡No seas imbécil!
ALEJANDRO.- ¡Por favor baja esa arma negociemos…!
SERGIO.- ¡Cállate imbécil… quien jodidos digo que quiero tu maldito dinero eso no te va a servir…!
Acciono el arma, Nayeli sin pensarlo un segundo corrió a Alejandro se puso enfrente de él recibiendo tres tiros… Las sirenas de la patrullas se escuchaban cerca
SERGIO.- ¡Retirada…! ¡Vámonos que esperan larguémonos a hora…!
Todos se subieron al tráiler y se marcharon de la misma forma que entraron, todo era un caos gritos pidiendo ayuda, la lluvia se hacía presente no podía sentirme más satisfecha.
ROMÁN.- ¡Lo siento señora mi señor esta muerto… hija Carolina ayúdame por favor!
SUSANA.- ¡No Dios no!
La brisa de la lluvia se dejaba notar en aquella tragedia, el agua se combinaba con los charcos de sangre de los heridos y los muertos. Alejandro tenía en su regazo a su adorada mujercita, tratando de cubrirle el rostro del agua… gritando desesperado por ayuda
ALEJANDRO.- ¡No… no! ¡Ayúdenme! ¡Por Dios! ¡Mi amor ya vienen todo va a salir bien!
NAYELI.- ¡Amor… ya me voy…!
ALEJANDRO.- ¡No! ¡No me digas eso no puedes irte! ¡No puedes hacerme esto! ¡Te lo suplico no por favor no! ¡No lo hagas por mí, hazlo por nuestros hijos! ¡Mírame…! ¡Nayeli mi amor por Dios… ¡ayúdenme…!
NAYELI.- ¡Amor es tarde… es hora de irme! ¡Cuida de… nuestros hijos por lo que más quieras…!
ALEJANDRO.- ¡No…! ¡Dios mío no…! ¡Amor… ya viene el doctor todo va a salir bien te lo juro! ¡Por favor mírame!… ¡Mírame! ¡Con un maldito carajo un doctor necesito un doctor! ¡Alguien que me ayude se los suplico por favor!
Nayeli busco los ojos de Alejandro, los miro fijamente, llevo su mano hasta la mejilla de él.
NAYELI.- ¡Alejandro te amo… ¡Eres lo mejor que pudo pasarme en la vida!
Alejandro inclina su cabeza para besarla ella pero se desangraba, no tenía más fuerza para responder a ese beso, pudo sentir los labios de Alejandro, fríos mojados por la lluvia, lo miro fijamente a los ojos, pensando que así se llevaría la imagen del hombre que amaba su último suspiro fue un te amo…
ALEJANDRO.- ¡No…! ¡No…! Nayeli… ¡contéstame…! ¡Por amor de Dios…! ¡No me hagas esto! ¡No… no…! ¡Amor levántate te lo suplico!… ¡amor… por favor no te vayas no me dejes por favor…! ¡No me dejes mi amor… no me dejes! ¡Por lo que más quieras llévame contigo Nayeli no….!
Las patrullas y las ambulancias llegaban poco a poco… los paramédicos bajaban corriendo para auxiliar a los heridos pero la verdad, es que no se daban abasto, los gritos habían cesado, eran los llantos que se confundían con las gotas de lluvia, ante la rabia e impotencia de no poder hacer nada por las vidas que se iban esa noche.
El chofer de Alejandro fue por un paramédico, llegaron hasta él quien lloraba desconsolado con ella aun en su regazo abrazándola, entre susurros él seguía suplicando que volviera que no lo dejara, suplicando que abriera los ojos, aun cuando sabia que ya no había nada que hacer por ella, la lluvia simbolizaba todo el dolor de aquella fatídica noche.
MARTIN.- ¡Señor Alejandro… esta aquí el médico…! ¡Patrón deje que el médico la revise, venga conmigo por favor!
ALEJANDRO.- ¡No… no…! ¡Martin ya no es necesario…! ¡Su corazón se detuvo, Martin me dejo…! ¡Martin me la quitaron me la quitaron!… ¡Mi Nayeli está muerta… muerta…!
MARTIN.- ¡Dios mío… señor lo siento…!
.- ¡Permítame revisarla señor…!
ALEJANDRO.- ¡No…! ¡Déjenos en paz! ¡No voy a dejar que nadie le ponga una mano encima a mi mujer…! ¡nadie!
MARTIN.- ¡Señor…!
ALEJANDRO.- ¡No…! ¡Largo…! ¡Martín has que se larguen!
.- ¡Entiendo! Pero… ¡Sé que es difícil pero tiene que calmarse tendré que ponerle un calmante!
ALEJANDRO. - ¡Si me tocas te mato! ¡Martín ve por el maldito coche!
MARTIN.- ¡Si don Alejandro!… ¡Déjeme con el yo me encargo!
Las ambulancias salían con algunos heridos de gravedad, algunos otros no tanto tenían que esperar a que llegara el ministerio público para poder levantar los cuerpos.
CAROLINA. – Tío tienes que hacerte cargo de esa mujer! ¡De ninguna forma puede venir a esta parte de la casa!
ROMÁN. – Yo de eso me encargo pero por lo que más quieras sálvalo… yo me hago cargo de todo lo demás…
Martín había arrimado el auto, estaba tan conmovido que trataba de no llorar para darle ánimos a su patrón se sentó junto a Alejandro con un brazo sobre de él, trataba de convencerlo, pero él no escuchaba razones posibles él sentía una estaca en el corazón jamás había imaginado que ella fuera a morir de esa manera que ella diera la vida por él.
Fue entonces que comandante Faverman se acercó a Alejandro para convencerlo y poder levantar el cuerpo de Nayeli.
CARLOS.- ¡Señor Sanmillán lamento enormemente por lo que está pasando pero es necesario levantar el cuerpo de su…!
ALEJANDRO.- ¿El cuerpo? ¡Por Dios teniente! ¿Qué clase de hombre es usted?
CARLOS.- Perdón… no quise que sonara así, pero hay que proseguir como dicta la ley, imagino lo que debe dolerle la muerte de su mujer…
ALEJANDRO. - ¡No teniente! no puede imaginárselo, no tiene idea de lo que siento, ¡usted lo que debe de hacer es preocuparse por encontrar a esos malditos asesinos! ese debe ser su trabajo a hora… ¡Martin!
MARTIN.- ¡Si señor dígame!
ALEJANDRO.- ¡Abre la puerta del coche…
CARLOS.- ¡Alejandro por favor…! ¡No puede llevársela, es un delito! ¡Deben practicarle la autopsia!
ALEJANDRO. - ¡Me importa un carajo! ¡No voy a dejar que nadie le ponga una mano encima! ¡Así tenga que sobornar a quién sea nadie la va a tocar!
Alejandro se puso de pie, la tomo en sus brazos, justo cuando la lluvia comenzaba arreciar, Carlos vio el dolor en los ojos de Alejandro, no era la forma pero se sentía tan conmovido por el que no le impidió el paso. Alejandro llego hasta su auto y segundos después se marcharon rumbo a la mansión Sanmillán. Martin, bajo deprisa para abrirle la portezuela del auto y corrió a la casa para abrirle la puerta. Alejandro entro gritando…
ALEJANDRO.- ¡Doña Silvia…! ¡Doña Silvia!
Aquellos gritos tan desgarradores despertaron a toda la servidumbre fue un impacto muy fuerte verlo con Nayeli en brazos, sin vida llena de sangre…
Silvia se despertó exaltada, asustada preguntándose por que Alejandro gritaba de esa manera porque no se escuchaba su hija, fue un vuelco en su corazón el que le aviso que algo no estaba bien, se levanto de la cama buscando su bata, cuando escucho los sollozos de la demás servidumbre, y que Alejandro seguía gritando, el miedo se apodero de ella no quería Salir de su habitación, estaba aterrada pero sabía que tenía que hacerlo, se dirigió hasta la puerta camino por el corredor llego hasta las escaleras, en ese instante sintió que la sangre se le iba hasta los talones justo cuando Alejandro se dejaba caer de rodillas… ella bajo corriendo las escaleras, intentando no caer…
SILVIA.- ¡No… no! ¿Qué tiene mi hija? ¿Qué paso Dios mío? ¡Hija… hija! ¿Qué tiene mi hija Alejandro? ¡Contéstame! ¿Qué pasa? ¡Hija…!
ALEJANDRO.- ¡Está… muerta…!
SILVIA.- ¡No… no…! ¿Qué estás diciendo? ¡Hija….Nayeli…! ¡Hija! ¡Hija despierta!
Silvia se llevo las manos al corazón de pronto se le vinieron las palabras de su difunto marido en aquel sueño él le avisaba que venía por ella por su hija…
SILVIA.- ¡No…Dios mío! No… ¿Qué paso Alejandro…?
ALEJANDRO.- ¡La mataron! ¡Me la mató Silvia…! ¿Qué carajos voy hacer?
SILVIA.- ¿Qué diablos fue lo que paso? ¡Mi niña…! ¡Esto no puede estar pasando no…!
ALEJANDRO.- ¡Entraron unos sujetos a la recepción…! ¡Comenzaron a disparar uno de ellos quiso matarme ella…! ¡Se interpuso ella me salvo la vida…!
SILVIA.- ¡Dios mío…! ¡No… hija… hijita de mi alma no…!
En la mansión Millán… Estaba destrozada, claro mientras hubo a quién tener que convencer de mi dolor, la realidad es que estaba feliz con el resultado claro que mi boda daría mucho de qué hablar. La policía revisaba toda el área del jardín.
Todos los sobrevivientes al ataque, después de ser interrogados por Faverman se habían marchado. Aun me encontraba vestida de novia aun embarrada de betún del pastel así como sangre de Armando, estaba en el despacho tomando una copa de coñac cuando llego Román. Sé que noto mi serenidad, se que era un viejo lobo de mar, se que algo de mí no le cuadraba, podía intuir que el sospechaba de mi, y yo esperaba a que me dijera algo, para poder reventarlo ahí mismo, pero estaba muy sereno muy en paz de haber sabido, el as que ese maldito viejo tenia ahí mismo lo hubiera exterminado.
SUSANA.- ¿Dónde está Armando? ¿Ya se fue el teniente Faverman?
ROMÁN.- Acaba de irse pero me pidió que le avisara que él se comunicara con usted para entregarnos el cuerpo después de que le practiquen la autopsia.
SUSANA.- ¿Cuando van a entregar el cuerpo de mi marido?
ROMÁN.- Probablemente en las próximas horas señora. Si no se le ofrece alguna otra cosa a la señora me retiro para dejarla, me imagino que está muy, muy triste ¿verdad?
SUSANA.- ¡Ahórrate tu sarcasmo Román! que no se te olvide quien eres y quién soy yo tu solo eres un…
ROMÁN.- ¡Le aseguro señora que siempre he tenido claro quién soy¡ como me queda claro que usted ahora es la señora de esta casa!
SUSANA.- Jajaja sabes estoy pensando que como viuda de Armando a hora soy dueña y señora de esta casa, como bien dices. Considerando que Armando está muerto, voy a rescindir de tus servicios, pero voy a liquidarte bien te lo aseguro.
ROMÁN.- No se preocupe señora, No necesito de una liquidación el señor Armando, me compro una casa en Paris y pienso irme para allá, puede estar segura que servirle a usted nuca ha sido mi intención, por eso no se preocupe en cuanto pase el funeral del señor me iré para dejarla como dueña y señora de todo.
SUSANA.- ¡Perfecto!
ROMÁN.- ¡Solo quiero abogar a su corazón con un favor muy especial! ¡El señor Armando era como mi hijo! ¡Como padre, le pido me deje hacerme cargo del funeral, y le repito después mi sobrina y yo nos iremos para siempre!
SUSANA.- ¡Esta bien Román encárgate! ¡No quiero que pienses que soy una desgraciada! Dispón como creas conveniente, avísame que yo estaré ahí cual María Magdalena Jajaja…
ROMÁN. – Con permiso señoara…
SUSANA.- ¿Si?
SERGIO.- ¡Espero este contenta señora!
SUSANA.- Jajaja lo estoy, todo resulto mejor de lo que estaba planeado, mañana todos los titulares hablaran de mi boda… mi foto cual Magdalena conmoverá a todo mundo Jajaja…
SERGIO.- ¡Me gusta haberla complacido señora, espero tenga el dinero a la mano!
SUSANA.- Lo tendrás querido, juro que lo tendrás, solo que antes quiero eliminar a alguien más.
SERGIO.- ¡Usted manda patrona ¿a quién hay que matar…!
SUSNA.- Al criado de Armando…
SERGIO.- ¿Qué?
SUSANA.- Lo que escuchaste ese maldito criado algo sospecha y no voy arriesgarme liquídalo
SERGIO.- Es muy viejo, no creo que dure mucho. La amenazado de alguna forma
SUSANA.- No… es un viejo lobo, nada me ha insinuado…
SERGIO.- Debería de ser más astuta, eliminar al mayordomo puede ser peligroso considerando que su marido esta muerto
SUSANA.- Jajaja ¡Vaya… después de todo no eres tan imbécil, tal vez tengas razón, y manteniéndolo lejos será suficiente…
SERGIO. - ¿Qué descanse señora, mañana le espera un día muy pesado…
Cuando por fin me encontré sola, me levanto del sillón, la casa estaba sola con muy pocas luces encendidas se dirigí hacia la escalera se sentía cansada y lo único que quería era dormir un rato llegue hasta la recamara de Armando me desabroche el vestido y después de quitármelo me metí a la ducha quería quitarme no solo el betún si no la sangre de Armando, pensando en mi boda, me senté frente al tocador para cepillarme la cabellera.
SUSANA.- Jajaja… lo conseguí… por fin… estas muerta… ¡por fin Alejandro va hacer mío, solo mío! Soy dueña de Millán, hijito mío te juro que vas hacer muy feliz mi bebé lindo ya deseo tenerte en…
NAYELI.- ¡No cantes victoria Susana…!
Ver el reflejo de Nayeli en el espejo hizo que me levantara rápido no podía creer lo que estaba pasando como es que estaba ahí…
SUSANA.- ¡No…! ¡Tú… tú estás muerta… maldita…!
NAYELI.- ¡Lo estoy, pero aun no ganas esta guerra! ¡la primera batalla es tuya! Pero te juro que algún día volveremos a estar frente a frente…
SUSANA.- ¡No…!
En ese instante desperté… agitada… no sé en qué momento me quede dormida, tranquila al ver que solo era eso una maldita pesadilla, sin imaginar que efectivamente, de alguna manera volveríamos a estar frente a frente, el mismo rostro vistiendo un alma distinta.
SUSANA.- ¡Solo es una pesadilla…! ¡Si una maldita pesadilla!… ¡Esa está muerta jamás volveremos estar frente a frente…!
En un hotel de la cadena la Quinta… donde dormían plácidamente, ante la insistencia del teléfono Giovanni colgaba el auricular…
GIOVANNI.- ¡Amor…! ¡Despierta… linda anda…!
DESSIREÉ.- ¿Qué sucede? ¿Qué hora es?
GIOVANNI.- ¡Necesito que estés tranquila que lo tomes bien…!
DESSIREÉ.- ¡Me estas asustando…! ¿Qué pasa?
GIOVANNI.- ¡Una tragedia!
DESSIREÉ.- ¿Ya dime qué fue lo que paso…?
GIOVANNI.- ¡Me llamo doña Silvia…! ¡Unos tipos se metieron a la boda de Armando y Susana…! ¡Se soltaron a disparar…! ¡Hubo varios muertos… entre ellos… esta Armando… y Nayeli…!
DESSIREÉ.- ¡No…! ¡No… puede ser! ¡No… es mentira dime que es mentira…!
GIOVANNI.- ¡Desgraciadamente es verdad nena…!
DESSIREÉ.- ¡No… no…! ¡Tenemos que ir con Alejandro…!
GIOVANNI.- ¡Si…! Solo tranquilízate…
DESSIREÉ.- ¿Como puedes pedirme eso? ¡No… no puedo, Dios tiene que haber una equivocación…!
Mientras que en la mansión Sanmillán, comenzaban a llegar las amistades así como algunos medios de comunicación, minutos después llegaron Dessireé y Giovanni se acercaron a Silvia y a Alejandro para darles el pésame junto con un abrazo estuvieron con ellos toda la noche, para Dessireé fue muy duro ver a Nayeli dentro de aquel ataúd. Era evidente que Alejandro, había aprovechado su estatus, el poder que le otorgaba el dinero de su fortuna para haber sobornado a las autoridades, y no le practicaran la autopsia, pero no era el único que había aprovechado de algunos favores, que justo había tenido que cobrar, para llevar a cabo el funeral de Armando Millán.
Al amanecer la noticia salía en primera plana, todos los periódicos hablaban de mi boda de de la muerte de Armando, claro de su viuda yo, como de algunos otros, y como no hablar de la muerte de la Belleza Imperial, la cual se había llevado demasiados titulares para mi gusto.
Alejandro no se separo ni un instante de ella, fue muy triste y doloroso su funeral, fueron horas muy largas y los últimos minutos en el cementerio fueron un viacrucis, fue lo más doloroso tener que dejarla ahí para siempre lamentablemente, no pude acompañarlo en su dolor tenía que estar presente en el funeral de mi marido.
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Updated 46 Episodes
Comments
Martha Padilla
Esta mujer debería estar en el infierno 😡😡😡
2024-05-07
1
Martha Gomez
Que ser humano tan vil,es Susana.
2024-04-30
1
Mary Cabrera
un monstruo horrible esa mujer 😵💫
2024-01-17
0