Capítulo Nº2

Con el tiempo Sor Margarita se volvió una madre sustituta para Abril, así que le dieron su propio cuarto cerca de las demás monjas. El lugar era austero, pequeño pero perfecto para la niña que por fin tenía algo que le pertenecía y no debía compartir con nadie más. Ella lo podía acomodar como quisiera y nunca nadie entraba sin su permiso.

En el convento Abril tenía una rutina, todas las mañana se levantaba a desayunar, luego había que ordenar las habitaciones y después mientras las hermanas rezaban la pequeña ayudaba en la cocina.

La cocinera era una mujer bastante mayor que no le gustaba mucho estar con niños, pero la pobre de Abril era tan solitaria que le partía el corazón y se volvió su debilidad.

⎯ Muy bien corazón, hoy vamos a hacer pan. Así que tú serás la encargada de contar las tazas de harina.

⎯ Bueno.

⎯ Pon quince tazas en este recipiente mientras preparo la levadura.

⎯ Jajaja esa palabra es graciosa.

⎯ Tú eres graciosa, mi niña hermosa. Y cuidado tienes la cara toda blanca.

Abril al escuchar que su cara estaba blanca, se bajó del banco y corrió al baño. La hermana no entendía qué le pasaba, nunca la había visto tan feliz. Abril estaba tan emocionada que le dolían los cachetes de tanto sonreír, pero al llegar al espejo y ver su cara con solo harina, se entristeció. Escuchó tantas veces hablar de los milagros que pensó que su mancha había desaparecido. Pero no, ahí estaba igual que siempre.

Volvió a la cocina a seguir contando las tazas y su semblante ya no era el mismo. Estaba triste.

⎯ ¿Estás bien?

⎯ Si.

⎯ Bueno, se me acaba de ocurrir que además de pan podríamos hacer una torta de chocolate. ¿Qué dices?

⎯ Es una gran idea. Pero ¿puede ser de vainilla?

⎯ Como tú quieras corazón.

Así pasaron toda la tarde, entre harina, horno y dulces. La monja logró hacer que la pequeña cocinera se olvidara de su mal día y al final todo fue diversión.

Con los demás niños le costaba relacionarse, así que la idea de tener amigos no estaba en su mente, prefería el cariño y la contención de las hermanas. Ellas entendían perfectamente sus sentimientos y aceptaban su realidad. Estaba condenada a estar sola. Hasta que un día pasando junto a la puerta de la oficina principal, escuchó una conversación. Las monjas estaban hablando de algo que realmente preocupaba a la pequeña y era tener que comenzar la escuela.

⎯ Si hermana. No tengo dudas, es momento de inscribir a Abril en el mejor instituto. Este año comienza su escolaridad.

⎯ Pero es muy chica y su condición.

⎯ Tienes que ver a Abril más allá de su aspecto físico o si no ¿ cómo quieres que los demás la acepten?

⎯ Perdón hermana, tiene razón.

⎯ Mañana la llevaré a comprar los útiles. Necesita varias cosas y el uniforme.

⎯ Está bien.

Abril al escuchar tal noticia, sale corriendo al jardín, no tiene que ser descubierta, tiene prohibido espiar ¡Eso está muy mal! Se sienta en una hamaca, comienza a mover sus piernas y tiene sus ojitos cristalizados por las lágrimas que se asoman. Esta sumida en sus pensamientos, ya el preescolar fue una tortura con solo cinco años, no quiere imaginar lo que se le aproxima. Los chicos solían ser crueles y no la aceptaban tan fácilmente. Su vida hasta ahora era simple, pero feliz no quería cambiar nada.

⎯ Hola princesa.

⎯ Hola Felipe.

⎯ ¿Quieres hablar? te veo preocupada.

⎯ ¿Qué es eso?

⎯ Quiere decir.⎯  el hombre se agarra la cabeza, no sabe cómo explicarle así que le dice.⎯  Es cuando estás pensando mucho en algo y no se va de tu mente.

⎯ Si estoy popurada.

⎯ Preocupada.

⎯ Bueno, eso.

⎯ Y dime ¿en qué piensas?.⎯ dice el jardinero y se sienta en una hamaca e imita los movimientos de la niña.

⎯ Tengo que ir a la escuela.

⎯ La escuela es muy interesante. Vas a aprender muchas cosas, como escribir, leer, contar.

⎯ Yo ya sé todo eso. Sor Margarita me enseñó a los cuatro años.

⎯ Ya veo. Entonces ¿por qué no quieres ir?

⎯ No me gusta hacer amigos. Todos se burlan de mi ojo.

⎯ Tu ojo es hermoso.

⎯ Por que estas del lado bueno.⎯ la niña gira su rostro con pena para luego ver al hombre y se refleja en sus ojos que la miran con cariño.⎯ Este es el lado que me popura.

⎯ Ok. Escucha, si alguien alguna vez te molesta tú me lo dices. enseguida y yo voy a decirles que nadie puede molestar a mi princesa o los convertiré en un árbol.

⎯ Tú no puedes hacer eso. Jajaja.

⎯ Pero ellos no lo saben.

⎯ Gracias. Eres mi mejor amigo.

⎯  Y tú eres mi princesa.

La pequeña se baja del columpio y va a los brazos del hombre que cálidamente la acoge en un tierno abrazo.

Al otro día, muy temprano la monja y la niña caminan en dirección a las tiendas, y compran todo lo necesario.

Sor Margarita se preocupó tanto porque ella tuviera un buen futuro y una excelente educación, que sin pensarlo dos veces gastó todos sus ahorros en darle lo mejor de lo mejor. Ella quiso enviar a su pequeña al mejor instituto de la ciudad, creía que pagando un buen lugar, con abonar una cuota cara y teniendo buenos profesores, la niña estaría protegida. Pero todas sus buenas intenciones no tenían fundamentos. Ella no conocía la maldad. Vivía en el hogar rodeada de amor y profanando la hermandad en su comunidad. Todos sus esfuerzos fueron en vano. No pudo lograr comprar con dinero que Abril este con buenas personas o que los chicos no le hicieran daño.

¡Que equivocada estaba! Las burlas y el maltrato eran constantes, la pequeña tenía varios apodos que hacían referencia a su marca de nacimiento y lo que más le molestaba es escuchar cómo la trataban como si fuera una apestosa.

⎯ Cuidado, no se acerquen a esa niña o se contagiaran esa mancha.⎯ decía un niño.

⎯ Yo guardería las cosas, es una pirata, seguro nos roba.⎯ decía otro.

⎯ Ahí viene la apestosa corramos.

Al principio la pequeña se encerraba en el baño a llorar o simplemente se escondía en los recreos.

Todas las tardes después de tocar el timbre Carmela una voluntaria la esperaba en la esquina. Abril fingía una sonrisa hacía lo posible para no se diera cuenta lo mal que estaba.

⎯ Hola Abril ¿qué tal tu día?

⎯ Bien, aprendí muchas cosas.

⎯ ¿Y ya tienes amigos?

⎯ Egem.

⎯ Abril esa no es una palabra.

⎯ Si, ya tengo.⎯ dice cruzando los dedos atrás de su espalda, ya que ha dicho una mentira.

⎯ Eso es maravilloso. Vamos a celebrar.

Todos los días volvía a su hogar con el corazón destrozado y sin decir una palabra.  Se encerraba en su cuarto y leía por horas, era su escape, vivía a través de las historias. Nunca le comentó nada a su mamita y con el tiempo aprendió a manejar el dolor y se hizo más fuerte. Ya estaba acostumbrada a ser la diferente y un blanco andante para las ofensas. Pero no le importaba. Tenía en claro su meta, debía ser una buena estudiante para que Sor Margarita esté orgullosa de su hija de corazón, el resto no le interesaba. Era solitaria y eso estaba perfecto, no necesitaba tener amigos.

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Comments

dora hincapie molina

dora hincapie molina

es muy cruel las ofensas de los niños no tienen papas que les hablen de no ofender y maltratar a sus compañeros

2025-01-31

1

Sonia Garcia

Sonia Garcia

Que triste historia, pobre niña, que crueles saben ser los chicos a veces. Sigo leyendo, esperando que triunfe como la mejor de todas en lo que se dedique

2024-10-28

1

Sonia Garcia

Sonia Garcia

Que triste historia, pobre niña, que crueles saben ser los chicos a veces. Sigo leyendo, esperando que triunfe como la mejor de todas en lo que se dedique

2024-10-28

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