CAPITULO 16

Zoé se le quedo mirando a Lin y aun que solo estaba apretando sus dientes, nadie podía ver lo molesta que estaba; ella no quería seguir viéndolo, lo ignora completamente se voltea a ver a su padre y en ese momento empieza a decir.

• Padre, como es posible que me quiera casa con este neandertal, acaso sabes ¿Quién es? ¿lo conoces?, la verdad no creo que sepas que quieres casarme con un trapisondista, pisaverde, malquisto, padre que no ves es un completo abundio, es un berzotas, un catacaldos, un impertinente y sobre todo es un macandón; papá, por favor no puedes casarme con alguien así, no puedes entregarle a tu única hija a un hombre como ese, sabes lo que me puede hacer, a lo que me puede someter, va a hacer que me vida se convierta en un infierno.

Padre, te lo suplico no me cases con ese hombre, es un gazmuño, solo me va hacer sufrir y yo sé muy bien que tu no quieres eso para mi padre; por favor, te lo suplico, si tú quieres acepto casarme, hasta con el barrendero del jardín, con tu guardaespaldas así como lo querías al principio, te prometo hacer lo que tu deseas, pero no me cases con ese crapuloso, te lo suplico padre.

Zoé se acercó a su padre, lo abrazo con mucho cariño y mientras decía todas esas palabras lo miraba a los ojos; Derek acaricio el rostro de su hija, dejo un beso en su frente y mientras la miraba a sus ojos le dice.

• Mi hermosa hija, sabes que eres la luz de mis ojos, el único recuerdo que tengo de la mujer que ame, pero no logro entenderte nada, tus palabras son tan raras, creo que dejarte estudiar tanto te ha hecho daño; mi niña, qué más quisiera yo que tu realmente desearas una familia, que buscaras un buen hombre con el que hicieras una familia, que desearas tener un hijo, pero aunque yo quiero eso para ti, tú ya decidiste que no, para todo quieres darme la contra como si yo hubiera sido un mal padre y la verdad ya te deje ser, tu no entraste en razón, ahora no me queda más, que hacer lo que tengo que hacer para que mi descendencia pueda seguir en esta vida, después haces lo que se te dé la gana.

Todos se le quedaron mirando a Derek, al escuchar lo que decía se quedaron sorprendidos, realmente no era nada de lo que ellos se habían imaginado, esa jovencita se mira tan inocente, bien educada, inteligente, una joven digna de cualquier hombre y lo que más los dejo cautivado, fue ese porte de elegancia con el que hablaba o se movía, a pasos cortos elegantes como un cisne, las forma de hablar era como la de un ruiseñor en un tono constante, una armonía que te trasportaba a una tranquilidad, que solo deseabas seguir escuchando su voz.

Pero el que la miraba con más intensidad era Lin, él solo pensaba en su rechazo, en como lo acababa de ofender delante de todos, aunque muchas de las palabras que había mencionado a pesar de escucharse elegantes, hermosas bien sabía que eran palabras ofensivas, algo que no le gusto, que solo quería hacer que se arrepintiera y si tenía en mente algo en mente, que iba hacer que esa hermosa joven se arrepintiera de su rechazo.

Lin hizo que el juez se sentara en la silla principal del escritorio, mientras que él tomaba su lugar enfrente, estaba listo para esa boda, dispuesto a firma en cuanto el juez lo dijera, estaba como si no hubiera escuchado nada de lo que dijo Zoé, como si esa boda fuera algo que todos querían; Nil trato de hablar con su hijo, para convencer a Derek de que esa boda era un error, pero apenas se acercó a su hijo lo escucho decir en un susurro.

• Mira padre, que suerte tengo, mi futura esposa es una belleza rara y la escuchaste hablar de que voz tan melodiosa; yo, muero por mi noche de bodas, ya quiero saber cómo va a ser en la cama y estoy seguro de que va a ser una delicia, esta noche pienso comérmela completamente.

Zoé escuchó lo que Lin dijo, voltea y lo mira con ojos de odio, en ese momento con su voz tranquila, educada le dice.

• Señor, usted es un ordinario, un basto, como puedes decir semejantes palabras estando sus padres presentes, habiendo mujeres presentes; yo no entiendo como mi padre está deseando casarme con un hombre como usted, de un intelecto tan rústico.

Padre, por favor, solo mira a ese hombre, como puedes si quiera pensar en alguien así para mí, soy tu hija y sé que me adoras, dame otra oportunidad, dame tiempo, déjame repensar mi futuro, tal vez pueda llegar a desear lo que tu tanto quieres.

Nil ya no supo que decirle a su hijo, el brillo que tenía en su mirada era algo que nunca le había visto, pero tampoco le gustaba lo que escuchaba, no le gustaba nada sus palabras, pareciera como si él estaba dispuesto hacer lo que Derek quería y eso era algo que no quería para su hijo, porque eso solo iba hacer que destrozará la vida de esa joven, tal vez como en su momento él se la destrozo a su esposa Sahara; pero a pesar de todos sus temores no pudo decirle nada, su hijo se miraba tan interesado en esa boda, que al final no sabía que pensar, se quedó callado mirando a Lín, observándolo muy bien para tratar de descubrir lo que su joven hijo estaba pensando.

Nashira sintió lastima por la joven, que se podía ver lo triste y desesperada que estaba por lo que Derek estaba haciendo con ella; ella solo se imaginaba de lo mal que la estaba pasando por que tener un matrimonio sin amor era para tener una vida llena de tristeza, sufrimiento y vivir en soledad, algo que en esos tiempos no tendrían que estar pasando.

Derek abrazo nuevamente a su hija, dejo un beso en su frente y con una voz seria, le dice.

• Zoé, mi hermoso angelito, tú sabes muy bien que eras mi ilusión, te admiraba mi pequeña, pero desde que me hablaste de tus tontas ideas, de cómo reniegas de mi sangre, desde ese momento dejaste de ser todo para mí, ahora ya no me importa lo que te pase, solo voy a obtener lo que quiero de ti y después ya no me importa lo que te pase; tu, hoy te vas a tener que casar y en un año tienen que darme ese nieto, que mi descendencia siga, mi sangre este en esta vida, por esa razón ya se lo dije a Lín, no me importa como consiga embarazarte, si te tiene que violar o hacer lo que él quiera contigo por mi está bien, pero quiero ese nieto.

Derek la toma de los brazos y se la avienta a Lín con una fuerza, como si fuera una muñequita, la hizo caer directamente en sus brazos, aunque fue de espalda ella sintió un escalofrío al momento que sintió su cuerpo pegado a su espalda, su manos la sostenían de su cintura; por un momento todos se quedaron quietos, fueron segundos, pero para Zoé, parecía una eternidad, no le gustó nada estar entre los brazos de Lín, se sentía incomoda, molesta, porque él la sostenía como si fuera algo natural entre ellos y no era así, él estaba invadiendo su privacidad.

Zoé trata de moverse, de quitar sus manos, pero eso no iba a ser fácil, él la sostenía con algo de fuerza y al menos que empezara hacer movimientos bruscos iba a lograr librarse de él, pero esa no era opción todos la miraban, esperando su reacción; pero apenas pasaron unos segundos, que para ella parecían minutos, siente como Lín la hace parase a su lado, frente al juez y lo escucha decir.

• Hay que empezar, ya estoy ansioso, por ser un señor, pero más que nada por ser el dueño de esta belleza rara.

Derek apoyo las palabras de Lín, empezó apresurar al juez, no quería palabras, ni nada que los entretuviera, quería solo lo importante las firmas en un documento oficial; el juez al ver lo que pasaba, se empezó a poner nervioso, pero sabía muy bien quien era y negarse hacer lo que le ordenaba, significaba morir.

El juez nerviosamente abre el libro de actas y le da la pluma a Lín para que firmara, pero su mano temblaba del miedo, su mirada de lastima estaba en Zoé, no entendía por qué su padre la trataba de esa manera, ni por que la obligaba a casarse, si ella no quería; Lín tomo la pluma como si nada y rápidamente firmo, se miraba tan feliz, como si esa boda fuera lo que él estaba buscando.

Zoé estiro la mano para darle la pluma, pero ella la rechazo volteo a ver a su padre y estaba por empezar a rogarle, que detuviera eso, pero en ese momento mira como su padre saca un arma, apunta directamente a la cabeza del juez, con una voz severa dice.

• Zoé, tu decide, si quieres cancelar la boda, mato al juez, mañana traigo otro y si te niegas, también lo mato, así lo are día tras día hasta que entres en razón.

Nil, será mejor que no te metas, esto es entre mi hija y yo, tu encárgate de tu familia, que yo me encargo de la mía; Lín es cosa tuya, pero Zoé es cosa mía y si te metes o te pones igual de terco que mi hija, me obliga a romper el acuerdo, tú sabes lo que eso significa, lo que va a pasar entre nosotros ¿verdad?

Ni deseaba cancelar eso, ponerle un alto, tal vez matarlo ahí mismo, sería lo más viable para que todo terminara, pero tampoco quería que su familia pasara por algo tan horrible y en ese momento donde su mente perdía la cordura, para cometer algo que tal vez lo llevará a romper sus propias reglas de honor, escucha la voz tranquila de su hijo Lín.

• Suegro, no tiene de que preocuparse, ni mi padre, ni mis tíos se van a meter, toda mi familia respeta mi palabra y yo se la entregue a usted, esta boda no se va a cancelar por mi culpa o la de mi familia; yo creo que si se cancela por este día, será porque nos quedemos sin juez, por la culpa de nuestra belleza rara, que si se niega a firmar tendremos que matar al juez.

Sahara al escuchar lo que decía voltea a verlo, no podía creer que su hijo perfecto, tierno, educado y de buen corazón, estuviera apoyando las decisiones absurdas de Derek, no lograba entender lo que estaba pasando ahí, era una tontería; pero apenas estaba pensando en decir algo, cuando siente que Mariela toma su mano y le niega con su cabeza, como si supiera lo que estaba pensando.

Todos se quedaron callados, aunque fue difícil, al ver lo que Derek quería, tuvieron que soportar lo que hacía, la injusticia que se iba hacer con Zoé; pero Lín se miraba tranquilo hasta divertido con lo que estaba pasando, no dejaba de ver a Zoé, esperando que dijera algo.

Derek se estaba desesperado y por primera vez le grito tan fuerte a su hija, que la asusto, la hizo ponerse nerviosa.

• ¡Zoé! Responde, estoy harto de este silencio, dime que decides, firmas o miras morir a este hombre frente a ti.

Zoé miraba con miedo a su padre, pero lo que más le dolía era ver esa mirada suplicante del juez, que le rogaba que firmara; ella empezó a temblar del miedo que sentía, de la desesperación de no poder convencer a su padre, por más que le suplico, que le rogo que no lo hiciera nada lo hizo cambiar de opinión, solo escucho cuando quito el seguro del arma y empezó a contar.

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Comments

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Escritora Karina tienes una mente increíble te felicito no dejes de escribir l
nubca

2025-01-25

1

Cinthya Mayito Galeas

Cinthya Mayito Galeas

me encanto te felicito autora

2024-12-12

0

YENI RAMIREZ

YENI RAMIREZ

este capítulo si q estuvo bueno/Grin//Grin/

2024-08-11

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