Al día siguiente.
Un poco más tarde en la mañana, las prendas de ropa de Isaac y Giselle se encontraba regadas por el suelo hasta la cama.
Ambos dormían juntos, el príncipe abrazaba desde la espalda a Giselle, fue hace unas horas que los dos se detuvieron, pues él mantuvo su promesa de durar hasta el amanecer.
Ahora ella misma se voltea aún dormida, acomodándose en el pecho de él. En realidad, Isaac estaba despierto, aún tenía fuerzas guardadas pero decidió no seguir por ella, si algo le ocurre él no se lo perdonaría, y mientras la veía dormir, acariciaba su rostro, sus dedos descendían hasta sus labios y con un suave roce aleja su mano. Es cuando ella se despierta con un leve quejido de su boca, que de inmediato, Isaac la saluda con una sonrisa.
— buenos día, esposa mía...— bajo a los labios de ella y le dio un beso corto, ella le correspondió el gesto abrazándolo por el cuello.
— un excelente día gracias a ti...
— hoy organizaremos todo para irnos mañana temprano a Rember. Se que es apresurado pero mi padre no me dejará más tiempo aquí, él solo le importa que la alianza este hecha. Pero sabes, no dejaré que él intervenga en nuestra relación...
— Tu padre... ¿Como es su carácter?
Con un suspiro, Isaac le explica.
— es un rey que lo único que le importa es el poder y la ambición en el trono, un ser frío, egoísta y mezquino que cree que todos están a su orden...— recordando a su padre por un momento, los ojos carmesí de Isaac brillan, pero luego piensa que está con Giselle y suaviza su ser—... No te preocupes por él, mi padre no deberá meterse en mis decisiones ahora en adelante, ni mucho menos contigo.
Besó la frente de ella en modo de protección, luego, ambos deciden levantarse, sin embargo, las piernas de Giselle tiemblan al tocar el suelo, a punto de caerse, ella es atrapada por Isaac.
— ¡Giselle!
— no... No te preocupes... Solo, me duele un poco las caderas... Y las piernas, pero del resto estoy bien...— le saca un pulgar arriba.
Obviamente este no le cree y llama a un médico para que la revises, luego de vestirse como pudo, el médico llega y da su resumen, que le recomienda unas pomadas para el dolor, no era nada grave, pero para que disminuyera las dolencias.
— seré yo quien te la coloque. De todas formas es mi culpa tú estado...— dijo Isaac un poco arrepentido.
— no, no, no es tu culpa... Nos amamos como nadie y yo lo disfruté... Yo... Solo espero no haberte decepcionado, fue mi primera vez y realmente no sé si te complaci...— ella bajó la mirada.
— Giselle— alzó la vista de la dama—... Cada momento de anoche fue asombroso, no me decepcionaste, lo hiciste increíble... Además...— el voltea su rostro apenado— también fue mi primera vez, así que estamos a la par.
Asombrada veía Giselle, no era muy común que los hombres en esta época fueran vírgenes, pero claro, Isaac estuvo repudiado por su misma sociedad y nadie se le acercaba por miedo. Giselle le pregunta con pena por una cosa.
— entonces, ¿Como sabía de esos movimientos y en donde tocarme?... De verdad me complaciste mucho.
Él termina de concluir con una pícara sonrisa.
— hay libros que no son solo cuento— se refiere a libros eroticos con bastante explicación...— aún así, creo que no medi mi fuerza... Perdoname.
— ya te lo dije, no hay nada que perdonar... ¿Sí?— él asintió, y al ver la dulce sonrisa de ella dice una cosa.
— la próxima vez será mejor...
— ninguna como nuestra primera noche, esposo mío.
— dilo una vez más...
— ¿Eh?...
— di lo que soy en nuestra relación.
— oh, entiendo... Esposo, ¿Podría darme un beso?
— no tienes que pedirmelo...
Isaac se acercó a ella con un genuino beso, esa timidez que antes lo separaba, ahora mismo lo dejaba atrás, Giselle veía los ojos fino de Isaac, como brillaban, mientras que sentía esos labios húmedos juntarse con los suyos.
Luego de separarse, ambos deciden ir a comer un poco, Isaac por ahora pedirá un té anticonceptivo para su esposa, aún no es el momento de que el quiere tener un hijo, y esto es consultado por Giselle, a lo cual ella acepta, apenas su relación se está formado así que quieren ir despacio a lo que se refiere en formar una familia.
_______________ rato después.
En una habitación de huéspedes, Margareth despertaba bajo unas sábanas muy refinadas, con un poco de jaqueca por beber de más, total, tenía tiempo que no disfrutaba de una buena celebración y con razones. Ella se levantó tardé, pero estaba feliz por una razón.
“anoche Enrique no dejó de verme con Leonard, fue divertido como se frustraba, tanto que no pudo disfrutar de la fiesta con su querida Sasha. Además, una buena compañía como la que tuve con Leonard fue lo mejor, quién diría que ese hombre fuera tan interesante. A comparación de Enrique, que es un hombre simple y debilucho... Por eso, le demostré que estaba alegre de haber encontrado a alguien mucho mejor que él... Pero— saca una sonrisa y se ruboriza un poco. Tocándose los labios dice en susurro.
— creo que fue apresurado lo que hice anoche. Bueno, por lo menos no me rechazo el gesto...— Margareth tiene un agradable recuerdo de lo de anoche.
En el recuerdo de anoche.
Antes de irse a su habitación de huéspedes, Leonard la acompañó. Ambos habían bebido un poco de más pero tenía su sano juicio. Antes de despedirse, Margareth no había negado ante él que le atraía mucho su apariencia, y no por mal, sino que le gustaba su forma de ser, Leonard no supo como responder, había quedado asombrado, aún así, Margareth dió un pequeño paso y le rozó los labios al archiduque con los suyos, de por sí era alto y le costaba ponerse casi a su altura. Fue un pequeño beso que no fue rechazado, al contrario, ese acto causó que Leonard se agachara un poco y diera el próximo beso, siendo más duradero y con más movimiento. Luego de ahí, únicamente se ofrecieron las buenas noches con una agradable sensación en los labios y se despidieron.
Leonard no quería aprovecharse de Margareth si ambos estaban un poco pasados de copas, y aunque le devolvió el beso porque no pudo resistirse, él quiso respetarla.
Fin del recuerdo...
Por otro lado, en la habitación de Leonard, el hombre no había dejado de pensar en aquella mujer que le dijo que le gustaba todo de él. Aún estaba un poco ruborizado por lo de anoche, por ese beso que se dieron, que cuando Isaac se anuncia y abre la puerta de golpe, su archiduque se sorprende con el rostro acalorado.
— ¡Príncipe!
— ¿Eh?... Leonard. ¿Por qué tienes el rostro como un tomate?... ¿Tienes fiebre?— pregunta eso porque no es normal que Leonard se sonroje.
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Comments
Moroha Y. ❤️🔥🍂
me gustan las imágenes que salen al final de las parejitas /Heart/ de donde sacan las imágenes, quedan hermosas
2025-03-26
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😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
me encanta el dibujo del final, son tan encantadores esos dos
2025-02-27
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Rosario Zapata
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣me encantó éste capitulo
2025-01-24
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