No me interesa

Lucía caminaba rápido porque se le hizo tarde para su siguiente clase, al dar la vuelta venía Alberto con sus compañeros él tenía clase de magia el logro sostenerla antes de caer.

-Lady Lucía tenga cuidado se puede lastimar.

-Oh lo siento príncipe

Saludando con una reverencia y una sonrisa, se disculpó por andar corriendo, también por qué había ojos mirando, no podía ser grosera.

-sí, va a su clase?

-si tengo historia.

-Pero que...espera.

Todos siguieron su camino, para dejarlos hablar, todos saben quien es ella y por su familia es lógico que ella será la emperatriz.

-Dígame príncipe.

Su sonrisa desapareció de su rostro y su expresión se volvió fría hacia él.

-*su sonrisa solo fue porque estaban mis compañeros aquí*

Después que clases tienes después?

-Hee tengo historia, etiqueta, ciencias, idiomas y música por qué? ha, en la tarde, tengo defensa iniciando con espada, tomaré esa clase con mi hermano.

-No por nada. *ninguna de sus clases está conmigo, hablaba en serio, una vez iniciado el curso no podrá cambiarse*

-Bueno entonces me voy, porque ya voy tarde.

¡Raul esperameeee!!

-Raúl, quien es Raúl?

Raúl salía de su clase y también iba al otro edificio.

-Hola, ya vas tarde, te entretuvo tu prometido

-No es mi prometido, no hablemos de eso, es mejor para mí si se enamora de alguna otra.

-Encerio no te molestaría.

-No me interesa, corre vamos, contigo no me voy a aburrir en la clase, en la tarde tengo clase de defensa con mi hermano.

-yo también tengo clase de defensa con espada.

Así Lucía iniciaba sus clases, entre los pasillos y salones, en su clase de espada solo estaba ella y Raúl de primer año así que sus prácticas serían juntos, comía con sus compañeros y la compañera de habitación por fin había llegado era la señorita Camila, ambas se llevaron bien desde el inicio así que no hubo mayor problema.

Así rápidamente paso medio año, Lucía tenía sus clases de magia todos los días así que su maestro la llevo al bosque para enseñarle como liberar su maná.

-Muy bien Lucía, concéntrate ves las piedras rojas ahí, trata de canalizar tu maná hacia ellas no importa que exploten, mientras estés dentro del recinto no pasará nada.

-Está bien.

Ella se concentró y si las piedras explotaron y una onda de maná rojo como la sangre salió de ella, haciendo que cayera desmayada, su profesor ya suponía esto así que ya tenía lista la medicina.

-Que paso, sentí que me rompía en mil pedazos.

-Tu maná es muy fuerte necesitas más entrenamiento, es la primera vez, cuando tú logres controlarlo las piedras no explotarán, al contrario, las recargadas y serán un arma poderosa.

-un arma *será como una bomba o granadas, eso sí es peligroso*

-Existen pocos como tú, el príncipe es uno de ellos, es por eso que tú...

-Si ya se es por eso que soy valiosa para la corona

-Si ambos Emperadores son capaces de recargar las piedras el reino es más poderoso, lo entiendes verdad.

-Si lo entiendo pero no estoy de acuerdo.

Tengo una duda, Alberto siente si intento romper el sello

-No creo, dices que él no siente nada por ti, si él sintiera cariño o amor por ti, si le dolerá.

-*Ojalá y le duela * Ja, ja, ja entonces no creo.

-Si no lo sabe sería mejor que se lo diga, al romperse el sello él tiene que saber, de preferencia tiene que estar presente.

-está bien le preguntaré, si no sabe tendré que decirle.

En los dormitorios se hizo un alboroto porque el príncipe llegaba a su dormitorio cuando al abrir la puerta se desmayó.

-Alberto, estás bien, como te sientes, el doctor ya viene.

-Que? No sé que paso sentí un dolor punzante en el pecho, como si me arrancarán algo del cuerpo, pero ya estoy bien.

-Me diste un gran susto.

El doctor lo examino pero no encontró nada, solo le dijo que descansará, como doctor tiene que avisar al palacio, pedirá que venga el médico de la familia real.

Lucía en la cena se enteró de lo que paso y se dio cuenta de que Alberto no sabía nada, tendría que avisarle, solo se quedó pensando en lo que dijo su maestro.

Alberto también se quedó pensando en lo que le paso, jamás había sentido nada igual, será que está enfermo.

Las clases de espada de Lucía van biedo como entrena con su hermano no hay tentó problema, ya se está acostumbrando también a Raúl, él tiene una técnica especial nada común.

-Raúl de donde eres, tú sabes manejar bien la espada, esta clase ni siquiera es para ti, deberías estar en una más avanzada.

-Pero soy de primero, así que debo iniciar desde el principio.

Soy de Orión mi padre es un marqués que es ministro, y yo vine aquí porque tengo magia.

-oh ya veo, entonces por eso tú sabes manejar la espada muy bien.

-Si desde pequeño.

-Bueno acabo la clase tengo que ir a buscar a alguien, nos vemos luego.

-Claro.

Lucía buscaba al príncipe discretamente hasta que lo vio entrar a una sala privada, las salas eran para entrenar solos y con magia, eran salones especiales.

-Príncipe podemos hablar?

-Si, en que te puedo ayudar?

*es raro que me busque, hasta siento extraño tenerla cerca*

-Bueno como explicarle...

Lucía le contó sobre el sello y que tenía que ayudarla a romperlo, él estaba confundido porque sus padres jamás le dijeron nada.

-Príncipe yo sé que siempre lo he perseguido, ahora ya sabe por qué razón, si quiero que me ayude es porque mi poder no puede seguir así llegara un momento en donde se saldrá de control y más si usted y yo nos separamos.

-Entonces no hay que separarnos, por esa razón los duques te llevaban al palacio *Ella me perseguía por eso, entonces no le gustaba*

-Esa no es la solución, tengo que aprendr a controlar mi poder, yo solo le dije por qué cuando el maestro flo indique usted tiene que estar presente, así le dará una pasión para que no se vuelva a desmayar.

-Te ayudaré para liberar tu poder y le preguntaré a mis padres porque no dijeron nada

-Gracias, me retiro.

-Espera...

- Si

-No, nada me avisas cuando será eso.

- Si, con permiso.

Alberto se quedó pensando el por qué ella cambió, no tuvo el valor de preguntar si el sello se está debilitando es porque algo cambio, cuando ella era pequeña, le gustaba como lo perseguía pero estos últimos años ella solo repetía que sería su esposa y eso no le gustaba, sabe de los compromisos arreglados pero su acoso llega a un punto en donde era agresiva con cualquier niña que se le acercara y sobre todo sus rabietas si él no aceptaba comer o tomar el té con ella.

-Me siento confundido, lo mejor será ir al palacio para hablar con mi madre.

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Comments

Amikela

Amikela

Hechale la culpa a tú mamá /Smirk/

2025-02-26

0

Julieta Rodríguez

Julieta Rodríguez

Pues... Sí le va a doler 😬

2025-01-02

3

Amunet♥︎

Amunet♥︎

ah bueno resultó cansona, te perdono principito ♥︎

2024-10-30

5

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