Otra prisión.

El mar rugió cómo nunca, las grietas del fondo comenzaron a arrojar lava, matando a muchos peces y algas, a toda la flora y fauna que había en las grietas.

Las rocas se partían a la mitad y los fragmentos se incrustaban en las paredes del gran palacio de Tritonia.

__Majestad, ¡es la orden de Eliel, viene la guardia y ordenó que lo busquen, quiere entrar al palacio!.

Osía se veía preocupado, ya iban muchas invasiones en poco tiempo y una más dejaría a las filas de sus guardias muy débiles.

__¿Ahora que diablos quieren, acaso no se cansan de la guerra?.

Salieron rápidamente, Osías tomó su arco y Ezra su tridente, la guardia real tomó su lugar para proteger al rey.

__Deja que entre, sin armas y solo su comandante__Ordenó Ezra a uno de sus guardias, las puertas del gran palacio se abrieron y entonces entraron tres de los tritones, uno de ellos era el despreciable Eliel.

Marina salió de ver al sanador, estaba sola por los pasillos del palacio, ya que Ezra ordenó que todas las sirenas fueran al refugio, todas excepto Zahida y Prahima.

Una hermosa medusa gigante llamó la atención de Marina, se acercó hasta la enorme ventana y sacó sus dedos a la corriente marina, la medusa se acercó a ella, se dejó acariciar por la chica, lejos de salir huyendo se quedó a jugar con ella.

La vista aguda de Eliel alcanzó a Marina, la vio realmente bella, tenía algo que despertó su instinto de caza y posesión, la quería , su olor lo llenó de furia y comenzó la cacería.

Ezra leyó los pensamientos de Eliel desde antes que llegara al palacio, quiso dejarlo entrar para que viera lo majestuoso de su reino, que supiera que Tritonia no se estaba cayendo a pedazos como él creía, en cuanto notó el cambio en sus pensamientos rugió salvaje, pero era tarde, Eliel ya había puesto los ojos en Marina.

En Decertia, Celine entró en pánico, un escalofrío inundó su cuerpo, trató de concentrarse en ese hilo de energía y en ese peculiar olor que le daba tanto miedo, sabía que era una de los suyos, pero no la podía ver, saboreaba el dulce sabor de su sangre, casi podía jurar que esa criatura estaba muy cerca__¡¡Aghhhhh, manifiestate maldita sea!!.

Por más que intentó no logró nada.

Ezra quiso decir que Marina era suya, que era su posesión, pero no alcanzó a decir ni media palabra, Eliel ya había tomado a Marina del cabello y sostenía su cuerpo con algas alrededor de su cuello.

Zahida ahogó un grito de dolor y Prahima sintió que la energía de la humana había cambiado, parecía más fuerte y ya no la veía en el futuro.

__Primito, me has recibido con un regalo divino, jamás vi a una humana tan hermosa, es en verdad un caso especial, la llevaré conmigo, ese es el pago por los tantos tritones que has matado__Dijo Eliel mientras giraba a Marina en un suave movimiento de sus dedos.

Ezra rugió__¿Cómo te atreves a venir a mi palacio, entrar a mi océano y encima a querer robar a mis humanos?, di lo que quieres Eliel y saca tus malditas garras de una vez por todas.

__Quiero el trono de Poseidón, quiero a tu madre y a todas las crías, quiero el océano entero solo para mí, aunque eso no te lo voy a pedir, ¡lo voy a tomar!.

Con esas palabras, dió una señal a lo lejos y entraron todos los guardias y guerreros que venían con ellos, fue una emboscada, el ejército de Tritonia no pudo reaccionar a tiempo, Eliel aprovechó la distracción y se llevó a Marina, no encontraba el lugar en ese inmenso palacio en dónde las embarazadas se escondían, tuvo que salir rápido pues un silbido le puso en alerta, ya venía toda la tropa de Ezra.

__Lo hizo una vez más, Eliel acaba de demostrar que es mejor que tú__Le reclamó Zahida, a un Ezra sumido en la rabia y la tortura de haber visto como Marina era sacada de su palacio.

Usó la corriente fría para que siguiera él nado de Eliel, no creía que llevaría a Marina al palacio de Decertia.

__Es una prisionera de su majestad, debe permanecer en las mazmorras hasta que él lo diga.

El guardia avisó a los demás para que nadie viera o tratara de liberar a Marina, la pobre estaba demasiado débil y seguía sin despertar.

__Madre, en Tritonia no hay nada más que sirenas como nosotros, quita esa ridícula idea de tu mente y enfócate en proteger a nuestro reino, ya provoqué a Ezra, no va a tardar mucho y querrá venir a pelear, entonces lo mataré y solo así voy a reclamar el trono...

Celine sonrió, tenía una expresión que no se manifestaba a menudo__Al fin tendré a Nabil en donde siempre debió estar, debajo de los ardientes ríos de lava...

Marina despertó, le dolía cada centímetro de piel y sus ojos estaban muy hinchados, un cangrejo pequeño le habló, ella se sobresaltó y pensó que quizá ya estaba delirando.

__Vaya, el golpe debió ser muy fuerte, creo oír a los peces__Se dijo y acarició al cangrejo, sonrió.

Una sirena de belleza deslumbrante le llevó una cesta enorme de frutas, agua dulce y unas bayas de color rojo, esas eran especialmente para curar sus heridas y el dolor en su cuerpo.

Marina agradeció, era prisionera, pero al menos aquí si la trataban mejor que en el otro palacio.

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