Terminaron exhaustos, sudorosos y sin nada de ropa, Marina quedó completamente agotada, tanto que de regreso a la casa, se durmió.
__Está bien, saca de ahí a todos y vuelve a la fosa antes de que la corriente cambie.__Ezra le daba instrucciones a Osías a través de su mente.
Vió en sus pensamientos, las mazmorras que preparó para su plan.
Vió a Marina, tan indefensa, si se lo proponía ahí mismo podría quitarle la vida. Pero no, el tenía algo mucho peor que una muerte sin dolor, aunque ya no se veía maltratandola, no podía imaginar a esa chica siendo arrastrada por las olas y golpeada con las rocas, dejándola destrozada.
No, ya no podía, Ezra se había enamorado.
Dos días después, don Camilo le decía a Marina que irían de vacaciones a su pueblo natal.
__¿Es cierto eso abuelito?, ¡¡¡no puedo creerlo!!!.
Estaba muy emocionada, todo lo contrario a su abuelo, quién tenía dudas sobre ir o no a el pueblo, pero la brújula no dejaba de brillar y no podía seguir ocultando a Marina de su origen, le tenía que decir la verdad.
El doctor escuchó la conversación así que inventó un viaje rápido y sin más explicaciones se fue.
Marina se quedó pensando en su actitud pero él se despidió de ella a escondidas y le dió un pequeño detalle, una pulsera hecha de nácar, con una pequeña muy pequeña piedra de ópalo.
Se sentía soñada.
Llegaron a San Gabriel, la antigua casa de don Camilo se veía abandonada pero no del todo, estaba limpio y un familiar les arregló el lugar para que pudiera ser habitado.
Era de noche , solo llegaron a dormir, al siguiente día Marina se encontró con un cuarto lleno de fotos de su padre.
__¿El es mi papá?.__Don Camilo asintió, con pesar, justo habían pasado dieciocho años desde que su hijo murió en manos de esas criaturas, pero le dolía mucho todavía.
__El es Joel, mi difunto hijo.__Le dijo con nostalgia.
__Mi madre, ¿tienes fotos de mi madre?.
Era hora de la verdad, quizá Marina saldría corriendo y lo tacharía de loco, pero ya no podía más.
__¡¡Con qué aquí están, creímos que se habían quedado en casa de tía Irene, ¿pasa algo abuelo?.
Marina estaba a la expectativa, esperando eso tan importante que don Camilo le quería decir.
__Mi abuelo me dirá lo de mi mamá, ¿quieres oír?.
Meridia se estremeció.__Abuelo , que tal y en otro momento, mi papá quiere que desayunen con nosotros.
__Pues vamos, tenemos días todavía hija.__Dijo don Camilo, dándole las gracias a Meridia.
Pasaron el día entre familiares e historias fantasticas de Joel y como dominaba las olas, tenía una especial atracción por la isla de los monos, don Camilo se sintió bien al saber que el pueblo no olvidó a su amado hijo.
Por la tarde fueron a ver el atardecer, con la esperanza de ver ballenas o delfines.
Curiosamente Marina se sintió con unas ganas incontrolables de meterse al mar, Meridia no quería pero la acompañó.
Ambas se divertían como dos niñas pequeñas, una recordando su antiguo hogar y la otra sintiendo como si toda la vida hubiera necesitado del mar.
Debajo de los manglares, entre las raíces enroscado, estaba Ezra, vigilando y estudiando cada movimiento del viejo. Viendo que Marina disfrutaba del mar. Se la imaginó en el palacio, viviendo con él, tal vez haría algo de magia y así podría respirar bajo el agua.
Pero en ese momento algo cambio su visión.
Era don Camilo sosteniendo un arpón y algunas escamas, también una red y mechones de cabello dorado. Sus recuerdos volvieron sobre todo el de su padre agonizando por la herida que le causó su asesino, vió como Marina sostenía ese arpón.
Ezra se cegó, recordó el verdadero motivo de estar tanto tiempo esperando por su venganza. Solo debía esperar y escuchar lo que el viejo tenía para decirle.
__Marina, solo espero que tú mente acepte la realidad, hace muchos años, mi hijo y yo pescabamos cerca de la isla, yo volví a dejar una carga y cuando volví me encontré con seres aberrantes y malvados que estaban matando a nuestros amigos, sobrevivimos solo seis, tu padre fue destrozado y no tuve la oportunidad de siquiera enterrar su cuerpo, esas criaturas salvajes lo asesinaron...
Marina no dijo nada, estaba anonadada con la historia, no creía que su abuelo estuviera loco , ella creía en esas cosas.
__Esa noche conocí el odio y el desprecio, amaba pescar y amaba a los animales del mar, pero ellos me quitaron a mi único hijo, me asustaron tanto que nunca más volví a navegar, mira, con este arpón maté a la cosa que estaba haciendo daño y estas escamas son de una de esas criaturas que días después apareció flotando en la playa.
Las escamas estaban secas y habían perdido el color.
__Esas cosas no son como nosotros, ellos matan sin piedad despedazan a sus víctimas sin un gramo de temor...ellos son salvajes.
__Y mi madre, ¿cómo es que yo estoy con usted abuelo?.__Marina vió el bolso de su abuelo, brillaba y ella comenzó a sentirse mareada.
__Hija , yo encontré a tu madre cerca de esos manglares__Le señaló los árboles.
Una ráfaga de aire levantó arena y las palmeras se mecían con violencia, don Camilo no pudo seguir.
__Debemos irnos de aquí.__Meridia tenía un mal presentimiento.
__¡¡¡Marinaaaaa, correeeeeeeee!!!.__Gritó el abuelo, estaba herido con una lanza justo en el pecho.
Marina no entendía que estaba pasando. Vió a un hombre...el mismo que había visto en aquella ocasión cuando fue por primera vez al mar, venía con una lanza y en el agua estaban al menos una docena de personas con la mitad del cuerpo abajo.
__¡Asesino, al fin te puedo dar lo que mereces, humano inservible y poca cosa...soy el hijo del tritón que asesinaste como si fuera un pez cualquiera.__Meridia cogió una gran roca y la lanzó a la cabeza del hombre, el la desvió con un movimiento de sus dedos.
Frente a ellos cambió de forma, se convirtió en el doctor que don Camilo tanto apreciaba.
__¿Te parezco conocido niña?.__Marina comenzó a hiperventilar, le costaba respirar.
__Viejo, mírame, no puedes morir sin antes saber que tomé a tu adorable nieta, la hice mía y ahora mismo la voy a llevar con los seres despreciables de los que tanto huías, esas criaturas salvajes y aberrantes la van a tener como una sirvienta, no sabes la cantidad de odio que mi especie le tiene a la tuya, vas a sufrir todo lo que yo sufro cada maldito día....
Gritó y agitó las aguas del mar, haciendo que las olas salieran hasta más allá de los rompeolas, derrumbando las cabañas a su paso.
__¡¡¡Regresen!!!.__Ezra tomó a Marina de los cabellos y la arrastró hasta el mar, dejando a don Camilo y a Meridia, tirados, lastimados y sin poder hacer nada por salvar a la única cosa valiosa que tenían, a la única persona que amaban más que a su propia vida.
Ezra desapareció en el agua, con Marina dando una última mirada a tierra firme.
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