Ezra entró a un embudo al final del rompeolas, que lo llevó mar adentro, Marina a momentos perdía la consciencia debido a la falta de respiración.
__Su majestad, ¿no le dará una burbuja de oxígeno?.__Le preguntó Osías al ver a la chica tan mal.
__No.__Y fue todo lo que respondió.
Marina aguantó lo que ningún humano, bajaron ocho metros hasta las cuevas del silencio, estaba de un color violeta pero seguía viva, ni la presión del agua la hizo morir.
Entraron a la profunda oscuridad de la cueva, Osías prendió unos candelabros y vió a Marina como un alga sin vida.
__Mi señor, la chica...
Ezra en verdad deseaba que Marina muriera ahogada para así no tener que ver todo lo que le esperaba en las calderas, estaba cegado por la sed de venganza, pero muy en su interior quizá no odiaba del todo a esa infortunada niña.
Ezra le dió de su respiración sacó una burbuja de oxígeno y la puso en su cabeza, luego tomó un pez globo y con su saliva le hizo una especie de ungüento en la piel, para que esta no se rasgara a mayor profundidad.
__Me voy al círculo de los reyes, llévala a las calderas y no les quiten las cadenas.__Le ordenó Ezra a Osías.
Marina abrió los ojos, podía respirar sin dificultad, vió el lugar dónde se encontraba y quiso llorar, pero no podía , estaba sobre una fina capa como de cristal, debajo había ríos de lo que parecía ser lava ardiente. Las paredes del lugar eran de piedra negra y estaban calientes.
Poco a poco fue mirando a su alrededor, los latidos de su corazón fueron más y más rápidos, tenía mucho miedo.
Había más humanos en ese lugar, unos de edad muy avanzada, incluso había niños.
Un golpe la hizo ir de cara al piso, un tritón con la cara llena de cicatrices, muy grande y de ojos negros, escalofriante, le dió un golpe.
__¡Muévete basura humana!, eres una esclava y debes trabajar...si no lo haces irás con la maldita Ranira y esa cosa te va a devorar de un bocado.
La levantó con violencia, para arrojarla a la fila de las personas que iba a bajar todavía más a sacar granos de una sustancia que sale desde el nacimiento de los volcanes submarinos.
Humanos trabajando como esclavos para unos seres tan malvados.
__¡¡Traigan todo lo que encuentren , si no cumplen su cuota, no se alimentarán!!.
Las personas reclamaron al instante, pero lejos de ser escuchadas, recibieron descargas eléctricas por parte de unas anguilas enormes.
Los rostros de esas personas eran de agonía.
Marina repasaba una y otra vez los acontecimientos recientes, "¿cómo pasó?, ¿por qué hizo eso conmigo?", se decía en su mente.
Lloraba sin poder parar, pensando en que había hecho mal.
__¿Dónde está la humana que recién llegó?.__Preguntó Prahima a Ezra.
__En las calderas, dónde va a permanecer hasta que muera de calor o que la maten, lo que suceda primero.__Contestó Zahida en lugar de su hermano.
__Ezra , ¿que te sucede?, no somos así como ellos, estamos haciendo justo lo que tanto odiamos de esa especie...
__Calla Prahima, se lo merecen.__Gritó Zahida.
__No, no, te estás equivocando Ezra, necesitamos a esos humanos, pero los necesitamos libres y en tierra firme no aquí con nosotros...
__Bien Prahima, esa mujer es la hija del asesino de nuestro padre, ¿piensas que ella debe estar libre en tierra firme?, ellos no conocen la empatía.
Zahida gruñó, desde que el rey murió, nadie volvió a ser el mismo, ni el océano, ahora vivían en constante guerras y emboscadas, ya no podían ir por todo el océano nadando y mezclando sus clanes, ahora solo se odiaban.
__Pido tu permiso majestad, quiero que esa humana sirva a nuestro palacio.
Ezra no estaba de acuerdo, pero ya tenía demasiados roses con su hermana y uno más solo complicaría todo.
__Es mi madre quién elige eso de los humanos esclavos, es ella quién decide.
A Marina le esperaba una verdadera vida de esclavitud, Zahida sabía exactamente como cobrar cada lágrima que lloró por su padre.
En las calderas, Marina tenía los dedos muy quemados, pero una de las mujeres notó que a pesar de tener dos días de haber llegado, ella resistía más que cualquier otro ahí.
__Pobre niña, tus dedos ya están muy quemados, ven, descansa un poco yo mientras cavo por ti, aprovecha que el torturador no está.
Marina lo que más quería era agua, con esa burbuja en la cabeza, no podía ni siquiera respirar bien, no había comido y ni hablar de tomar una gota de agua.
__Tengo sed, quiero agua.__Le dijo a la mujer.
__No niña, aquí solo nos dan pequeñas gotas pero eso es al terminar la jornada, espera mi niña ya no falta mucho.
Un par de horas después, aparecieron un grupo de sirenas , la belleza era tal que ninguno de los humanos levantaron la mirada, ellas tenían grandes colas, cabello largo y violeta, ojos grandes y blancas como la leche.
__¡¡¡La reina madre Nabil!!!.__Gritó el tritón encargado de los esclavos.
__¿Dónde están los humanos que llegaron recién?.
Preguntó la reina.
__Están en las calderas, otros en las mazmorras y unos no soportaron.__Respondió.
__Ve por ellos, su majestad escogerá nuevos sirvientes para el palacio.__Le ordenó una de las sirenas.
El tritón bajó hasta las calderas, vió como Marina sostenía una hermosa piedra roja, brillante y mas grande que las que habían encontrado antes.
__Tienes suerte sucia mujer, por hallar esto vas a tener una recompensa.
Pero un hombre le señaló a otra chica, era su hija y ahí hacían todo por sobrevivir.
__Mi señor, ella no la sacó, fue mi hija con mi ayuda...
La niña apenas tendría unos once años, era pequeña. Marina sabía que el tritón les daría una paliza y a la niña también si ella no aceptaba la mentira del hombre.
__¿Con que robando el trabajo de tus compañeros?
Sin preguntar o investigar, el horrible tritón puso a Marina, cara a la pared caliente y roñosa de la cueva... haciendo a Marina gritar del dolor.
__Eres un deshecho de la humanidad, ¡levántate perra!, vas a saber lo que es vivir en el infierno.
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