Emily estaba acostada en su cama, su sollozo era imperceptible. Pero el inmenso dolor que tenía en su corazón era tan fuerte que no podía dejar de llorar. Esa situación era demasiado.
Aitana informó a Aziel lo acontecido, y a pesar de que por medio de ella le dijo que le daba su perdón, la joven seguía haciendo un drama de lo ocurrido.
Por eso decidió ir él y hablar con la chica. Tocó la puerta de la habitación, luego de un rato de no recibir respuesta, entró.
—Me han informado que no has salido de aquí y que no quieres probar bocado.
—No tengo hambre —respondió ella con voz queda, sin querer mirarlo a los ojos, «me amenazó de muerte y luego está ahí como si nada», pensó la chica con amargura.
Rinaldi se dio cuenta de sus ojos hinchados, su nariz roja y sobre todo la expresión de tristeza en su rostro. No supo qué hacer, así que salió del cuarto. Se suponía que él debía estar molesto, ofendido por su traición, pero la chica parecía ser una experta en victimizarse.
Al día siguiente pasó exactamente lo mismo. Ella respondía muy poco a sus interrogantes, no quería comer ni salir del cuarto.
Él tenía muchas cosas en la cabeza como para lidiar con el drama de su esposa. Así que pidió a Aitana hacerse cargo de eso. Mientras que se preparaba para encontrarse con Kenia y saber qué tanto es lo que su mente estaba maquinando.
Rinaldi salió de la casa, se subió a su auto y fue en dirección al hotel donde lo había citado su ex prometida. Al llegar, rápidamente lo atendieron y le dieron una tarjeta para que pudiera tener acceso al cuarto. Subió por el elevador y un grupo de sus hombres lo esperaban afuera por cualquier cosa que pasara. Cuando llegó a la habitación abrió la puerta y se quedó sentado en una silla blanca que estaba en el lujoso cuarto.
A los quince minutos llegó Kenia, portando un entallado vestido color vino que hacía lucir muy bien su voluptuosa figura. Su cabello ondulado, y su maquillaje impecable. Aziel carraspeó un poco, sabía que la primera arma de Kenia era la seducción, pues en su pasada relación, todo giraba en torno a lo sexual. Kenia no perdió el tiempo y mostró sus intenciones, despojándose del vestido y quedando solo en ropa interior.
—Te he extrañado tanto, Izi. Todo esto sigue siendo tuyo —declaró Kenia, acariciando sus muslos.
Aziel rodó los ojos.
—Qué mejor manera de demostrarlo que dejándome plantado el día de la boda.
—Falori me amenazó —explicó ella. Su rostro sereno y relajado cambió a uno de angustia y tristeza—. Por eso tuve que dejarte plantado; pero ya me he encargado de eso, Falori está muerto.
—Escuché que solo estaba muy enfermo.
—Ese rumor lo esparcí yo; pero no, Falori está muerto, yo misma me deshice de él, porque te amo y ahora qué tengo el poder, podemos unirnos y juntos hacer crecer nuestro imperio.
—Kenia, Kenia, Kenia. —Aziel chasqueó la lengua—. De verdad crees que soy tan imbécil para confiar en ti y en la estúpida novela que te acabas de inventar. Veo que has perdido tu toque.
—Te estoy diciendo la verdad, amor —aseguró ella, luego se puso sobre sus rodillas y comenzó a gatear hasta él.
—Deja de ser ridícula y dime tus condiciones —dijo con severidad Rinaldi.
Kenia quedó sentada en el suelo frente a él. Entonces explicó un poco del porqué lo necesitaba:
—Soy una mujer liderando a los Falori, claramente los rivales no quieren eso y están tratando de poner a muchos en mi contra, necesito someter a los aliados y someter a los enemigos; pero no puedo hacer eso sola, por favor, ayúdame.
Aziel la miró con atención.
—Con que es eso.
—Piénsalo, cuando termine tu estúpido matrimonio de mentiras, podremos casarnos y así tendríamos el más grande imperio que nunca nadie creyó ver —dijo con una enorme sonrisa en sus labios, acto seguido se desabrochó el sujetador.
Aziel no quería tener ningún trato con esa arpía; pero vio una excelente oportunidad para tratar de controlar a los Falori, así que para tranquilizarla asintió con la cabeza.
—Excelente idea —dijo.
—Ahora dame un beso, y así sellaremos nuestro pacto. —Kenia rompió la distancia que los separaba y se abalanzó sobre él como en los viejos tiempos.
Aziel se sorprendió al darse cuenta de que su traición del pasado, fue suficiente para ya no tener ningún sentimiento por ella. Si acaso le daba asco, pues en su mente pasaba la imagen de ella con Falori.
Cuando todo terminó, él salió de la habitación, ahora tenía que ver cómo iba a contentar a Emily, la siguiente visita del señor Arce se llevaría a cabo muy pronto y esa tonta no iba a volver a meter la pata.
Condujo hasta su casa y al llegar lo primero que hizo fue pedir que Aitana fuera verlo.
—¿Me llamó, señor? —preguntó la mujer, justo en la entrada de la cocina.
—¿Qué puedo hacer para que Emily no esté molesta? —soltó la pregunta, algo avergonzado.
La mujer abrió los ojos con sorpresa, ¿de verdad el joven Rinaldi se preocupaba por estar en paz con su esposa?
—Bueno… Puede hacer algo por ella.
—¿Cómo qué?
—He visto que está muy temerosa por su abuela, tal vez si le ayuda con eso la señora se contente con usted.
Aziel meditó en eso, y luego de pensarlo mucho, vio que era muy buena idea.
—Bien, creo que ya sé que tengo que hacer.
—Excelente, señor —respondió la anciana con una sonrisa.
—Ahora dile que baje a cenar.
—Sí. —Aitana salió de la cocina.
Rinaldi recibió un par de mensajes:
“Esto ha sido maravilloso, me encantó volver a sentir tus caricias, te amo”.
Al leerlos, arrugó la nariz. Kenia estaba loca si consideraba que todo iba a estar como si nada. Una vocecita en su mente le recordó que debía tener cuidado, ya que si los paparazzi lo captaban con otra mujer se metería en grandes problemas.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 42 Episodes
Comments
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Y qué tal y te haya grabado en ese cuarto??☹️🤨🤔🇦🇲
2024-07-06
1
Diana Quintero
todo este tiempo queriendo destruir a Kenia por dejarlo plantado en la iglesia, Aziel apenas la ve termina acostándose con ella. ESTUPIDO 😡😡😡
2024-07-05
3
yenifer marquez la escritora ✨
tanto asco para luego acostarse con kenia
2024-06-01
5