Las piernas de Emily comenzaron a temblar, se armó de valor y dijo:
—Quiero qué me permita trabajar.
—¿¡Qué!? —exclamó Aziel, arrugando el entrecejo—. ¿Por qué querrías eso?
—Porque… Yo siempre he trabajado, me gusta ganarme las cosas. —Eso no era una mentira.
—No tienes necesidad de hacerlo —dijo, con voz más calmada. Se masajeó el cuello con la mano derecha, esa niña sí que le sacaba canas verdes.
—Pero yo quiero hacerlo —aseguró ella. Las cosas no le estaban saliendo de acuerdo al plan.
—No, he dicho que no —dijo él, la terquedad de Emily lo hacía enojar.
—Señor Aziel, voy a trabajar —aseguró ella, pendiente de que no sacara su arma del pantalón.
—No.
—Sí, lo haré, y usted estará de acuerdo, y si no, entonces yo no iré a la celebración.
—Eres más molesta que un dolor de muelas, ya veo que la cara de tonta solo es una fachada —gruñó, con la mandíbula tensa.
Emily agachó la cabeza.
—Bueno. Entonces ya quedó claro que yo no voy a trabajar y tampoco iré a su tonta fiesta —soltó enojada.
—Te llevaré arrastrando a la celebración —amenazó.
Ella levantó el rostro y lo miró directo a los ojos.
—Perfecto, así todos podrán ver el espectáculo que arma el gran señor Rinaldi y su distinguida esposa —amenazó.
—No serías capaz —dijo él, apretando los puños.
—Usted lo ha dicho, de tonta solo tengo la cara —escupió, su rostro estaba rojo del coraje.
—Ya veo que eres más parecida a ella de lo que pensé —habló Rinaldi. Luego se levantó de la mesa y antes de irse dijo—: Podrás trabajar, siempre y cuando yo apruebe el lugar.
—Sí, prometo no meterme en problemas…
Aziel se giró para mirarla a la cara y con un gesto de burla le dijo:
—Eres una mosca muerta. —Luego de eso se fue de allí.
Emily apretó los puños, ese sujeto no paraba de insultarla, bueno, tal vez ella no llevó las cosas de la mejor manera, en su defensa se esforzó en un principio por decírselo de la forma más cordial, quizá si se alteró, pero es que él no le dejaba de otra. Siempre mofandose y creyéndose superior a todos.
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Por la tarde, Emily fue a visitar a su abuela, charlaron un poco y la chica dijo que todo estaba bien; pero no le dio más detalles de su vida. Luego de eso, fue a visitar a su amiga Emma, su madre la había castigado por el horrible estado en el que llegó. La joven ni siquiera recordaba lo que pasó esa noche.
—¿Pero tú qué has hecho?, tu padre contó que te fuiste con una tía a Brasil.
—Algo así —dijo ella, y antes de que su amiga le preguntara cosas que no podría responder, se levantó de su asiento y comentó que tenía muchas pendientes que hacer.
La chica sabía que su amiga era muy fanática de las redes sociales, pero claro, nunca imaginaría que ella, la pobre Emily, sería la nueva esposa de Rinaldi.
Luego de salir de la casa, el chófer del señor Aziel la llevó a una tienda muy exclusiva. Al entrar se percató que el señor Rinaldi le había dado indicaciones a la encargada de de ese prestigioso establecimiento para que le dieran la mejor vestimenta posible. Emily estaba asombrada de la cortesía que profesaban esas mujeres; pero luego se dio cuenta de que esa era la magia del dinero, pues en otras condiciones, las trabajadoras ni siquiera le hubieran respondido el saludo.
Después de medirse diferentes vestidos, al fin encontró uno que cumplía con las expectativas del señor Rinaldi. También se probó varios zapatos altos, accesorios, y cuando su outfit al fin estuvo completo salió de la tienda dándole gracias a todas.
—¿Es cómo muy simplona para ser la esposa de un millonario, no? —soltó la pregunta una de las trabajadoras que había atendido a Emily.
—Esa es la moda entre los hombres ricos, mientras más insípidas, mejor —atinó a responder otra trabajadora.
…
Emily llegó a 'su casa' con las cosas para ir a la dichosa celebración. Al subir a su habitación lo primero que hizo fue volverse a probar la ropa.
—Este mundo no es para mí —le dijo al reflejo frente a ella.
El atuendo era elegante, hermoso, carísimo, es decir, con lo que le costó, podía comer bien por todo un año; pero no se trataba del vestido, era ella, que se sentía muy poca cosa para usar algo de semejante valor. Emily se sentía cómoda siendo ella, pero no fingiendo ser la señora Rinaldi.
La chica soltó el aire que había retenido en sus pulmones. Negó con la cabeza y mejor se ocupó en otras cosas.
…
La hora de ir a la gran celebración llegó. Emily se había sorprendido por la cantidad de mujeres que estaban en su habitación, pues Aziel mandó a llamar a todo un ejército de profesionales de la belleza para arreglar a su esposa.
Cuando la señora Rinaldi estuvo lista. Aziel solo asintió con la cabeza, restándole importancia al hecho de que su mujer se veía hermosa.
Posteriormente, se subieron al auto, uno de los choferes de Rinaldi era el encargado de llevarlos a dicho lugar. Emily no apartó su vista de la ventana, admirando cada pequeño detalle de la ciudad.
…
Cuando llegaron a la “fiesta”, la boca de Emily se abrió con asombro, eso era demasiado lujoso, ni en sus sueños más alocados imaginó estar ahí.
—Parece que hemos entrado en un cuento de hadas —dijo. Mirando todos los adornos, embelesada.
—Algo así, se casa la hija de un noble, sinceramente, no recuerdo su nombre —respondió Aziel fastidiado. Sin quitar la vista de su móvil.
El corazón de Emily se aceleró y su respiración comenzó a ser irregular. Acaso ella siendo ella iba a presenciar la boda de unos nobles.
—Qué miedo —dijo en un susurro.
Aziel la escuchó.
—¿Miedo por qué?
—No sé, porque ellos son ellos y yo soy yo —externó, sin pensar. Luego de haberse dado cuenta lo que acababa de decir sus mejillas se tornaron de un rojo intenso y agachó la mirada.
Aziel tomó su barbilla e hizo que ella lo mirara.
—Ellos no son más que nosotros…
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Updated 42 Episodes
Comments
Adela Zenobi
esta chica ya me canso. chau voy a buscar otra novela
2024-07-30
1
Lorenza Malpica
Lo que debería debhacer es estudiar como comportarse y ser una mujer empoderada
2024-07-10
1
yenifer marquez la escritora ✨
Emily tiene que tener paciencia, saber decir las cosas..
2024-06-01
1