Las Súcubo, criaturas chupadoras del alma de los humanos. Fijándose en los humanos como principal alimento. Vistas por los demás demonios como un simple saco de semen, donde incluso ellos pueden satisfacer sus más profundos deseos.
Un demonio también puede sentir apetito sexual, un demonio también puede tener metas, sueños y esperanzas. Un demonio puede tener una ideología que le fue enseñada desde que nacieron.
Ahora mismo la súcubo conocida como “Gina” estaba en el piso muy lastimada, sintiendo como una mujer de cabello rubio solo se burlaba de ella pateándole el estómago.
― ¡Agh! ―Gina grito de dolor escupiendo un líquido de su boca, luego intento levantarse.
Pero de inmediato la mujer con cuernos que tenía frente suyo solo le piso la cabeza, estampando la cara de la súcubo con el pavimento. El demonio solo se burló de la debilidad de esta criatura nacida para el pecado de la lujuria, luego se agacho sin darle momento para reaccionar.
Solo sujeto el rostro de Gina para hacer que la mirara fijamente, mientras Gina solo escupe en la cara de su agresora con la voluntad firme.
―Nunca creí conocer a un espécimen como tu ―Dijo apretando con fuerza la cara de Gina― ¿Aun estas dispuesta a levantar tu mano en mi contra?
―Jejeje ¿Crees que con tu violencia mundana harás que mi voluntad ceda? Si crees eso, eres más primitiva que un demonio nacido de las llamas del averno ―Insultaba muy fuerte a la mujer demonio.
Muy enojada la rubia demonio se levantó y le dio una fuerte patada a Gina en la cara, para una persona normal sería muy grave, con una fuerza descomunal clavo la punta de su zapato en la nariz de Gina. Sin embargo, la biología demoniaca no está regida por alguna clase de ley específica.
Gina solo comienza a levantarse sosteniéndose de la pared esperando poder alejarse de la mujer demonio, aunque su cuerpo estaba algo débil. Este demonio la había pulverizado físicamente, un simple súcubo, no era rival para un demonio completo.
Un demonio de completo pecado.
― ¿A dónde vas? A buscar el pene de algún hombre sediento ¿por liberar estrés?
―y tú, no tienes mejorar asunto que solo maltratar a una súcubo ―Escupe en el suelo― Que desperdicio de tus fuerzas.
―Odio a las perras como tú, que se creen superiores por la supremacía del pecado ―Dijo señalando a la mujer― Alimentarte de la lujuria tiene su costo, maldito engendro.
―Seguro me lo comentas por experiencia.
Gina se burlaba fuertemente de la mujer demonio, la mujer demonio rubia carraspea sus dientes aguantando las ganas de clavarle un cuchillo en el pecho a Gina. Los demonios tienen varias clasificaciones, pero lo más sencillo es que algunos tipos de demonios se alimentan de ciertos pecados. Las súcubo se alimentan de la lujuria de los hombres y decir que otro demonio que no sea un súcubo se alimenta de este pecado, seria llamarlo directamente “Una perra lujuriosa”.
Gina sabía que esta mujer demonio que le había apalizado, sentía un fuerte odio por esas referencias hacia su propia persona. Solo trataba de provocarla, pero tenía miedo que esto acabara con su vida por confiarse demasiado, aunque la verdad le hacia un poco de gracia.
―He visto varias de las tuyas por estos lugares ―Cruzada de brazos señalo a Gina que solo se seguía arrastrando saliendo del callejón― ¿Acaso se pusieron de acuerdo para recolectar todo el “néctar” de los humanos que hallara? Tu señora Lilith comenzó todo esto, de verdad le estoy agradecida.
Con la mirada abajo se giró para mirar a la rubia, para responder a su pregunta.
―No tengo idea que hacen tantas súcubos aquí, solo te diré… ¡No vuelvas a decir que Lilith es mi señora ¿Me oiste?―Ofendida solo le dio la espalda a la rubia.
Cuando Gina logro salir tomándose el brazo del callejón, vio a su alrededor una gran cantidad de demonios, que no dejaban de observar su cuerpo. Como si la saborearan con la mirada, para ella era completamente repugnante.
Incluso algunos diablillos volaron hacia Gina, ella solo se arrastraba sosteniéndose de la pared, porque le costaba mantenerse en equilibrio. Los diablillos que la observaban se reían, pues notaban como parte de su pecho estaba al descubierto, dejando ver partes de su cuerpo algo sugestivas.
Uno de los diablillos no lo soporto y pensaba en lanzarse encima de la súcubo debilitada.
―¡¡DEBO APROVECHAR!! ¡AHORA ESTA DEBIL! ―Sacaba la lengua babeando al ver el cuerpo del demonio lujurioso.
Era común que incluso un demonio pudiera ser cautivado por la belleza de una súcubo, Gina estaba consciente de este hecho, por eso solo dejo que el diablillo se acercara, sus compañeros solo babearon imaginando lo que verían a continuación. Esperaban cumplir todos esos rumores.
El diablillo vio como una extraña neblina leve, sale del cuerpo de la súcubo, ignorando su dolor solo abriendo sus brazos. El diablillo ignoraba completamente las señales, viendo como de la mujer de cabellos plateados muy claros, salen unas grandes alas negras que dejan caer plumas en el aire, que eventualmente caen al suelo.
Plumas que solo anunciaron la siguiente acción de Gina, cuando el diablillo estaba por tocar aquello que tanto anhelaba, eso que enloquece al diablillo, sintió como todo su cuerpo estaba frio. Y sus compañeros vieron como su compañero fue brutalmente atacado.
Apenas se pudo ver que le había pasado, se pudieron notar unos grandes dientes, que luego derramaron sangre en el suelo.
―No… Las súcubo no ―Los diablillos decían con una voz chillonas observando a Gina.
― ¿Qué sucede? ¿Ya no me desean? ―Dijo volteando a ver todos los diablillos― mejor disfruten esto, yo necesito recuperarme…
Con una risa coqueta se acercó a los diablillos, los cuales no tuvieron escapatoria mientras gritaban de arrepentimiento.
―Continuara―
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