― ¿Qué? ―Dijo Kazuki levantándose muy confundido acariciando su cabeza.
Miro por la ventana y notaba como el cielo solo seguía siendo rojo, nada había cambiado, se sintió un poco mareado. En este nuevo mundo lleno de demonios, parece que la percepción del tiempo fue completamente alterada, buscaba por el pasillo un cuarto que tuviera un reloj. Pues tenía una hora en mente de cuando salió del refugio.
Cuando entro a una habitación con un asqueroso olor, solo decidió ignorarlo, caminando entre lo que parece alguna clase de cadáver bastante dañado. Kazuki solo tomo el reloj que había en una pequeña mesa, junto a la cama, viendo la hora solo suspiro aliviado.
(No ha pasado tanto tiempo… Menos mal)
Miro a sus lados por el pasillo, buscando a su compañera, notando que muy probablemente solo fue abandonado por su incompetencia.
(Es justo, yo solo decidí lanzarme… No tuve opción, pero al final todo ese problema inicio por mi culpa…)
Kazuki solo se sienta, pero no podía estar mucho tiempo en el mismo lugar. Al escuchar una pequeña risa, unas figuras voladoras se abalanzan contra él. Las figuras voladoras eran pequeños diablillos que solo intentaban lastimarlo, mordiéndolo, rasguñándolo, dañando a Kazuki que se los quita de encima, moviendo sus brazos como si se trataran de mosquitos muy grandes.
Se alejaba corriendo de ellos, al ver la escalera al final del pasillo solo subió al otro piso, pero en ese momento, los diablillos solo se quedaron abajo, huyendo de vuelta. Kazuki se sintió aliviado, relajándose se limpió el sudor de la frente.
(Pero… Si un demonio sale huyendo, fue porque vio uno más grande…)
Al darse cuenta de este detalle, volteo viendo un pasillo muy vacío, con las paredes todas pintadas, pensaba que seguro se trataba de algo de vandalismo. Pero al notar las figuras que estaban impresas con labial, se da cuenta que se tratan de hexagramas.
Los hexagramas estaban rodeados por círculos algo deformes y se notaba como si algo hubiera quemado la pared, como si hubieran invocado algo, varias veces. En ese pasillo, los hexagramas estaban dibujados por todas las paredes.
Los cuartos estaban vacíos, no había muebles y nada más. Solo puede ver algunos rastros de sangre por todo el piso. Pero cuando estaba saliendo de uno de los cuartos a los que fue a investigar. Se da cuenta que una mujer le estaba esperando fuera.
Se trataba de la misma vampira que tenía ampollas en sus brazos y algunos cortes, notándose que su ropa estaba algo rasgada y viendo su piel clara. Ella demostró una sonrisa de oreja a oreja, sin quitarle de encima la vista a Kazuki.
―Se supone que yo tengo ordenes ―Dijo la vampira.
―Yo también, y aunque me cueste creerlo, no puedo simplemente traicionar a Gina ―Dijo refiriéndose a su ama.
― ¿Qué piensas hacer?
―No tengo poderes o algo por el estilo, ustedes los demonios son aterradores…
Kazuki comenzaba a ver a los demonios de una forma un poco más tranquila, pese a estar completamente aterrado, solo respira profundamente para continuar hablando, sacando coraje como puede de su cuerpo.
― Crees que los demonios solo nos combatimos usando poderes… Si sigues pensando así, acabaras muerto muy pronto ―Le pregunto a Kazuki mirándolo fijamente.
―Bueno, yo no lo sé, ciertamente solo fui salvado por una súcubo y ahora soy su sirviente, puedo suponer que tú también tienes tus propios jefes. No tienes rostro de comandar nada.
―Que agallas, ¿sabes que podría explotar tu cabeza en cualquier momento si lo quisiera?
―Si quisieras hacer eso, no me hubieras dirigido la palabra.
―Es cierto, es una lástima que seamos enemigos… Puedes decirme tu nombre, extraño misterioso, me parece impresionante que aun sigas con vida y peor aún… Que puedas moverte luego de haber recibido parte directamente de las habilidades de la plaga.
―Bueno, me llamo Kazuki Mirou y soy Esclavo de la súcubo Gina ―Dijo señalándose a sí mismo.
― ¿Gina? Los demonios no solemos tener un nombre, o al menos uno tan sencillo es raro de oír… ¿Una súcubo dices? No me imagino a esas criaturas tan sucias criando esclavos, un humano como tú, tiene cierto sentido que está interesada en ti ―Se cruza de brazos― tienes algo… Curioso, pero no sé cómo explicarlo…
―Si lo sé, soy guapísimo ―Dijo presumiendo, aunque en su mente estaba gritando de miedo, temiendo que en cualquier momento le cortara el cuello.
―A mí no me engañas, sé que estas temblando de miedo… Puedo saborear tu miedo~ ―Solo se relamió los labios.
Ahora frente a Kazuki la chica vampira, solo se quedó callada y luego se giró sin decir nada más, para mostrar su mano despidiéndose. Kazuki solo se quedó viéndola, notando lo curva de su cintura, tratando de no caer en los pensamientos pecadores sobre su trasero, aunque era bastante complicado viendo la ropa oscura que vestía y como esta estaba bastante pegada a su piel, sin dejar mucho a la imaginación.
Cuando Kazuki notaba que la vampira se estaba alejando, Kazuki salió de la habitación, viéndola subir las escaleras, por ello solo suspiro muy aliviado, mientras su estómago se revuelve queriendo vomitar.
Solo salió de esa habitación y vio el resto por fuera, no había nada muy llamativo en ninguna de las habitaciones o al menos eso pensaba, cuando llego a la última habitación que estaba cerca de las escaleras, sintió un poco de aburrimiento.
(Otro cuarto vacío ¿Valdrá la pena siquiera abrir esta puerta?)
Eso pensaba, pero no se dejó influenciar por sus propios pensamientos negativos, mejor era investigar todo, viendo de inmediato a una persona dentro de esa habitación. Kazuki comenzaba a creer que este lugar tenía algo de historia, pues esa persona era un joven de seguramente un año menor que él. Tenía la mirada perdida y estaba encadenado, tenía heridas por todo su cuerpo y solo estaba vestido con lo que parece unos trapos muy sucios.
Se notaba en sus ojos, que hace mucho su alma había abandonado su cuerpo, ahora solo era una cascara vacía que respiraba. Kazuki solo lo ve perturbándose, imaginándose las cosas que este chico pudo haber vivido.
― ¡Oye chico! ―El mostraba sus manos frente a los ojos muertos del chico― mírame soy humano.
―Lilith… Llévate todo de mi ―Eso dijo sin prestarle atención a Kazuki.
Ese chico solo se fijaba en un solo punto de la habitación, incomodando a Kazuki que se da cuenta lo que observaba el chico.
―Continuara―
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