Gina, una súcubo que salvo a Kazuki, de lo que pudo haber sido una extraña vida de torturas con la mujer demonio, que gentilmente lo llamo a su casa con una dulce sonrisa, pero que dentro de las paredes de su casa, demostró una personalidad escalofriante y obsesiva con un chico que acaba de conocer.
Fueron tantas cosas sucediendo al mismo tiempo, apenas pudo comprender la mitad de ellas, sobre todo el momento en que Scarlet solo dejo de golpearlo, no dejaba de mirar a la mujer súcubo con ira. Sin embargo, ella no estaba haciendo nada, la vista de Kazuki era borrosa en ese momento, eso dificulto mantenerse consiente para estar al tanto de todo. Pero Scarlet tenía un rostro lleno de sorpresa mezclado con un miedo por lo desconocido.
Scarlet, tenía un largo cabello rojizo de un tono carmesí, aunque Kazuki nunca la había visto, su rostro si que le parecía familiar. Pero su memoria borrosa solo tenia de referencia, unas risas infantiles de un pasado distante.
(Mi ama se llama Gina, no suena a un nombre demoniaco, ¿Es que acaso ella es alguna clase de demonio bautizado por un humano? Pero eso no tendría sentido, a menos que se tratara de otra cosa. Además ¿los demonios tienen diferentes niveles? Me falta información, supongo que la aprenderé poco a poco… Espero.)
Súcubos, mujeres demonio que en el folclore antiguo medieval, atacaban a los hombres durante sus sueños dejándolos paralizados y luego extrayéndoles parte de su alma a cambio de placeres extremos, estas demonio también tenían una versión para las mujeres, esta versión incluso dejaba a las madres con híbridos entre demonios y humano. Las leyendas solo estaban limitadas a rumores, pero se piensa popularmente, que solo eran excusas para culpar de infidelidades a criaturas místicas que no podían ser juzgadas. Pero si Gina de verdad era una, no tenia sentido su nombre, seguramente se trataba de algo más. Kazuki no quiso darle vueltas al asunto solo limitándose a obedecer sus órdenes.
(A menos… Que ella no sea una súcubo completamente…)
En cambio, Gina tranquila solo mirando la cubierta de un libro en sus manos pensaba en lo que poseía ahora, en lo que la señora de todas las mujeres demonio había provocado.
Las súcubo, criaturas bastante repudiables, cuyo única función es aprovecharse de la lujuria de los humanos, que junto a los íncubos solo sirven como un medio de reproducción entre criaturas demoniacas y humanos. De esa forma se ven al súcubo, desde siempre, aunque Gina no estuviera en contra de esa naturaleza, pues eso fue lo que supo desde el momento de su nacimiento, que su cuerpo solo serviría para tentar a los hombres. Cada demonio esta guiado por un código de “Libre Albedrio”, es decir, como cualquier ser humano, esta enganchado a sus laborales infernales. Aunque al final hacer otra cosa, que los demás no esperan de ti, solo provocaba problemas.
Una gran melancolía recorre el cuerpo del súcubo, ella pensaba en muchas cosas, su pasado, en las cosas que la llevaron a este lugar.
(Kazuki Mirou. Es el segundo esclavo que consigo al obligarlo a firmar mi contrato… Dentro de su cuerpo se oculta algo, yo quiero ese algo, quiero eso escondido dentro del me sirva como arma. Sin importar que. Por ahora solo necesito conseguir terreno, mucho demonios están probablemente divirtiéndose con los humanos… Pero yo no.)
Era un hecho, pero todo esto que le estaba sucediendo a la tierra no podía importarle menos a Gina, todos esos humanos sufriendo que vio por el camino antes de encontrar a Kazuki. Se notaba que Dios salvo a todos sus fieles corderos y dejo a sufrir contra los demonios a sus traidores. Pero sabia que este sufrimiento por parte de la raza humana solo era temporal, entre los grandes infiernos se habla de los humanos no como simples criaturas inferiores, se cuentan leyendas de todos aquellos que lograron alzarse con fuerza que podrían ser considerados dioses entre humanos. Y eso no era lo único que hacia temblar hasta los mas grandes príncipes demonios.
Pues al escuchar la palabra “Portador” incluso la misma Lilith responsable de traer el apocalipsis a la tierra, sentía mucho miedo.
Gina solo se limito a levantarse de su silla, mientras observo el sótano donde ahora viviría temporalmente mientras continuaba expandiendo su terreno, tomando un libro de la estantería, una estantería colocada en el sótano que Gina usa para descansar junto a sus esclavos. Pero un momento saco sus ojos del libro que tomo, para ver a Kazuki, el continuaba acostado en el suelo. El era muy importante para ella, pero la verdad necesitaba empezar a buscar más esclavos para poder expandir su ejército, aunque fueran lentos pasos, lograría dominar toda esta zona.
Pero escucho sonaron unos fuertes tanques, seguidos de una gran numero de fuertes armas de fuego impactando contra algo. Seguramente era una lucha en la que no debía participar todavía. Kazuki también lo escucho, pero se abrazo algo asustado por lo que pudiera pasarle. Si la batalla duraba demasiado podrían sufrir perdidas en este lugar. La batalla concluye con gritos y una gran explosión.
Gina se levanto de su silla, era urgente lo que necesitaba hacer ahora, por eso solo camino hacia la derecha, no sin antes poner el libro que había tomando el sofá donde se sentó hace unos segundos.
Acerco su mano a una perrilla, de lo que tenía todo el aspecto de tratarse de una gran puerta de acero reforzado, Gina solo tocaba la puerta como si pidiera permiso antes de pasar. Kazuki subió la mirada al darse cuenta que su nueva ama entraría en un cuarto, al desconocer lo que hubiera en ese lugar, Kazuki se levanto del piso pensativo observando a su señora, Gina solo le devolvió la mirada mientras tenían una conversación.
— Alguna vez ¿Te has enfermado? —Pregunto Gina sonriéndole a Kazuki.
—Obviamente, todos hemos sufrido de alguna clase de enfermedad al menos una vez en la vida, eso nos hace mas fuerte la verdad, pero también podría decirse que vivir sin ellas seria grandioso —Dijo Kazuki sin entender muy bien el punto de sus preguntas.
—Tienes razón, Kazuki, alguna vez escuchaste ¿sobre la peste negra?
— ¿Aquella que ataco en la antigua edad medieval? ¿La misma que acabo con un montón de vidas? Y desapareció sin razón, bueno parcialmente.
—Exactamente.
—Me han hablado de ella, cuando tenia clase de historia de la edad media —Dijo mencionando bastante intrigado.
—Como sabes soy una Súcubo de bajo rango, nosotras las súcubo no solemos formar parte de grupos de demonios, nuestro trabajo siempre es atacar a los humanos durante la hora de dormir, provocando que sean paralizados mientras nosotros extraemos todo de ellos… Pero la verdad ahora mismo te necesito a mi lado para formar algo único en su clase Kazuki, eres mi segundo esclavo, pero mi único esclavo humano… Y al ser mi segundo esclavo, formas parte de mi familia. Voy a mostrarte al demonio que seria tu hermana mayor.
—Continuara—
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