Le dedico una cálida sonrisa
- Está bien – respondo saliendo de mi trance después de haber pensado unos segundos.
Viniendo de sus labios el apodo no suena mal además deseo no adentrarme en ese tema.
Ni loca quiero escuchar los otros apodos que pudo pensar esa retorcida y perversa mente.
Cuando salimos del ascensor, ya sus hombres nos esperaban con las dos camionetas frente al mismo.
Unos minutos después llegamos frente de una gran estructura de vidrios azul, un guarda espalda abre mi puerta pero Benedikt lo detuvo justo antes de que yo pudiera salir del auto.
-Espera - lo hace a un lado, estira su brazo ofrece su mano como todo un caballero.
Sonrió y me sorprendo cuando en segundos se gana mi humilde atención, estiré mi mano para tomar la suya, me sostiene fuerte y entrelaza su mano con la mía, caminamos entrando al gran edificio tomados de la mano como unos verdaderos novios; lo que me causa una extraña emoción.
Sus manos son cálidas, suaves y esa manera de caminar a mi lado con tanta seguridad y orgullo me confunde.
Siento la presión de todas las miradas sobre nosotros cuando todos nos observan, me quedo pensativa y no pasa un minuto cuando por mi mente se cruza el gran motivo y con ello me golpea la realidad causando un dolor en mi pecho, una caída rápida y dolorosa.
Benedikt me había traído para fingir ante todos los trabajadores por ello tanta atención especial desde que llegamos, ¿que otro motivo podría ser?
Ante la cruel realidad siento una incomodidad y tensión en mi cuerpo pero el silencio es el único consuelo prudente que debo tener, me quedo viendo el tablero del ascensor asta que subimos al último piso.
Al salir del ascensor nos encontramos con una muy atractiva recepcionista, es rubia con falda ajustada a su silueta y camisa de vestir blanca con un llamativo escote que dejaba ver sus grandes senos; en definitiva es muy atractiva y de cuerpo perfecto.
-Buen día señor Benedikt - ella le dedica una amplia sonrisa con un gesto algo coqueto.
-Buen día Mariam te espero en la oficina- Responde Benedikt sin siquiera voltear a verla.
Pasamos a su lado, entramos en la amplia oficina que daba vista a la gran ciudad por los vidrios azules, Benedikt se sienta en el escritorio mientras que yo me quedé de pies observando toda una hermosa vista.
A mano izquierda había una amplia sala de estar con sillones negros y azul oscuro, un minibar de madera y cristal daba un toque de elegancia y masculinidad, a mano derecha un gran escritorio de madera y amplios estante lleno de un número muy elevado de libros toda una amplia pared se asemejaba a una mini biblioteca.
Me acerco con interés y verdadera curiosidad al ver el título de algunos libros, escuché tocar la puerta pero la emoción ante la lectura se me hacía mas interesante así que no me detengo cuando tomo uno en mis manos y comienzo a leer.
Benedikt autoriza la entrada, escucho el sonar de los tacones y enseguida se que es la hermosa rubia la que hace acto de presencia, con un libro en mis manos la observo de reojo como contonea exageradamente sus caderas y trae una charola con tazas de café en sus manos.
-Tengo todo listo señor, la reunión con los Peralta será en una hora, recursos humanos ya selecciono las mejores candidatas para ser su segunda asistente, solo lograron calificar tres así que cuando usted desee les puedo llamar y confirmar la hora de la entrevista- Comento Mariam, me mira de reojo y le entrega unos documentos que traía bajo la charola.
-De acuerdo después de la reunión las entrevistó- Benedikt abre la carpeta y le da una ojeada rápida- Mariam ella es Zoe mi novia la verás muy seguido a mi lado.
El rostro de la rubia cambio drásticamente al escuchar las palabras de Benedikt pero su cara asombro se borra de inmediato cuando rápidamente se recompone para luego mirarme con una amplia sonrisa fingida.
-Un gusto conocer la señora Zoe - Comento forzadamente con sus labios rígido.
-El gusto es mío Mariam, espero que nos llevemos muy bien - Le dedico una intensa mirada quizás algo molesta y exagerada de mi parte pero intento dejar en claro que no me agrada su evidente actitud, ella notando mi semblante sin decir una palabra más se da la vuelta y se marcha.
Cuando llegamos, su actitud fue evidente ella nos había visto juntos y tomados de la mano pero aun así no me dedico nada de atención asta que ahora, su jefe Benedikt me presento, además esa manera en que le sonríe y le brillan los ojos cuando lo ve.
Estoy casi segura que hay algo más, aun cuando Benedikt no le dedicó ni una mirada de interés siento que entre ellos tuvo que pasar algo o simplemente a ella le gusta en secreto, quizás sea intuición o estoy pensando de más.
Benedikt observaba sus documentos y yo lo observo a el, su seriedad y esa manera de concentrarse me parecen atractivas, los minutos pasan no quería molestarlo pero debía hacerlo porque el estar sin hacer nada no es lo mío y menos cuando la cabeza la tengo llena de molestos pensamientos que solo complican mis emociones.
-Benedikt exactamente qué deseas que haga mientras tú trabajas, te comento solo para recordarte que yo solía trabajar así que soy muy activa necesito algo que hacer– sentí desahogarme con esas pocas palabras
-No necesitas hacer nada eres mi novia no te faltará nada - Responde tajante con mirada seria pero dándome toda su atención.
-No me importa tu dinero, a lo que me refiero es que deseo trabajar en algo.
-No me importa lo que desees solo has tu único trabajo de novia y listo.
-Una novia normal no está todo el día en el trabajo de su novio pareciendo un tonto florero sin propósito ni metas.
Suspira con molestia - Entonces prefieres ir y de compras o quedarte en casa es lo que normalmente hacen las mujeres que conozco.
Pongo mis ojos en blanco-Yo para qué quiero ir de compras si ya tengo un armario lleno de ropa nueva, entiende no estoy acostumbrada a esto yo solo quiero ser más útil, no puedo ser como esas mujeres superficiales que conoces, te advierto si no quieres que sea una molestia dame algo que hacer- Hice un puchero intentando convencerlo, el sonríe ampliamente pero no me ilusionó quizás sea por lo tonta que me veo ahora mismo.
-Bien entonces ¿que sabes hacer?
-No se si sea útil mi poco conocimiento en esta empresa pero aprendo rápido solo dame la oportunidad de demostrarlo, solo me e dedicado a ser sirvienta, sé cocinar y todo lo referente al hogar, también estudie tres años de enfermería pero tuve que dejar mi carrera a causa de la enfermedad de mi madre estuve a nada de terminarla puedes pensar en algo que sea adecuado para mi en una de tus tantas empresas- respondo con energía
-Felicidades por los pocos logros en tu vida pero nada de lo que sabes hacer es necesario en las empresas y la verdad me desagrada la idea que vean a mi novia trabajar así que no insistas.
Él decide no escuchar, ni entender mis razones, lo observo y me siento enfadada con gran deseo de gritarle pero respiro profundo y le dedico una sonrisa hipócrita pero sin poder evitarlo arruino todo cuando voltee mis ojos con disgusto y me siento en el sofá con los brazos cruzados.
Benedikt se levantó de su silla, se acerca a la puerta le pune seguro y camino hacia mí.
Conocía esa pervertida miraba que ahora me dedica, acorta la distancia se inclina, toma mi rostro con sus dos manos.
-No vuelvas a voltearme los ojos de esa manera eso me molesta - gruñe y mi corazón se acelero ante el cambio brusco de su actitud y ahora a este que le pasa, su mirar me causa desconfianza.
Su expresión es seria pero sus ojos tienen un brillo encantador y sin previo aviso pone sus manos es mi cadera intentando quitarme el pantalón.
- ¿Qué haces, estás trabajando?- Digo intentando aferrarme a los pantalones que con evidente desespero me quería quitar.
-Cada vez que me voltees los ojos de esa manera o tan solo me mires mal te haré mía sin importar donde estemos- gruñe molesto
-Para tienes una reunión en menos de 40 minutos - Le recuerdo.
-Tiempo suficiente - Por más que luche segundos después ya tenía mis pantalones abajo.
Se agacha asta la altura de mi monte de venus, sobre la tela de mi panti desliza su húmeda y recta lengua por ese botón sensible y con la misma aparta mis pliegues despertando todo mi deseo.
Otra vez mi cuerpo se extremase deseosa por sentirlo, igual o mejor que anoche.
Este hombre estaba loco, pero yo sin duda estaba comenzando a disfrutando de su locura.
Con mucha latente adrenalina y fuerza me levanta del asiento y caminando muy pegados, mientras me besa sin soltar nuestros labios a tropezones terminamos llegamos asta su escritorio.
Tropezamos con algunos obstáculos haciendo algo de ruido y dejando un desastre pero no, nos importaba lo que pasara a nuestro alrededor el deseo era mas grande.
Con un rápido movimiento me sube, me acomodo en su escritorio, me quita el panti.
Levanta mis piernas y entierra su rostro para seguir comiéndome pero esta vez de una forma más directa.
Gimo olvidándome del lugar en donde nos encontrábamos, estando con el y de esta manera tan expuesta se me olvidan los modales.
Con la palma de su mano tapa mi boca porque entre el placer y ganas que me produce mis gemidos eran incontrolables muy pocos segundos paso cuando sentí los fuertes espasmos y la magnífica liberación.
Benedikt deja húmedos besos trazando un camino subiendo despacio asta mi rostro, me toma la boca con ansias y desespero, su lengua juega con la mía mientras sus manos apretaban y juegan con mis melones erizándome la piel y poniéndolos rígidos con sus caricias.
Para ser mi segunda vez esto es un poco mas extremo o arriesgado pero me gusta, simplemente disfruto y me dejo llevar por el momento.
Baja una de sus manos acaricia de nuevo mi botón e introdujo un atrevido y juguetón dedo haciendo una fricción lenta pero placentera.
Suelta mis labios para buscar llenar su boca con uno de mis melones.
Me deja vacía cuando me suelta un segundo se bajó los pantalones dejándome ver su soldado muy firme, palpitante y listo.
Recordando el día anterior me da un poco de miedo por el dolor que ayer sentir pero ya no soy capas de negarme cuando soy yo y mis desesperados adentros quien mas lo desea.
Me atrae asta el borde del escritorio se inclina y de una sola presión entra marcando un ritmo lento, de principio sentí un poco de dolor pero en cuanto pasaron los segundos me fui acostumbrando.
En el amplio espacio solo se escuchaba nuestras aceleradas respiraciones y el chapoteo que causa la misma fricción; fue muy rápido cuando el dolor desaparece y el placer hace acto de presencia cuando pierdo la conciencia.
-Si eso me gusta- mis labios balbucearon cuando mis pensamientos se escapan de mi mente y mis palabras hacen que Benedikt aumente el ritmo.
Con mi mano cubro mi propia boca ahogando los sucios pensamientos y fuertes jadeos.
Su fuerte mirada estaba llena de lujuria aprieta con sensualidad sus labios reprimiendo su evidente deseo por llenarme, no dejábamos de mirarnos ni por un segundo.
El escritorio se estremecía con las fuertes embestidas, una de sus manos se aferra a uno de mis melones y la otra se aferra con mucha mas fuerza a mi nalga, apretando pero fuerte pero sin hacer daño.
Con nuestras apasionadas miradas y este constante rebote, me sentí no poder más de tanta sensibilidad que Benedikt le produce a mis adentros.
Con esa sensación placentera en mi vientre cuando se contrae, me dejo llevar por ese perfecto vaivén y no reprimo nada cuando inundo su orgullosa hombría dejando que todo de mis adentros fluya.
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Updated 73 Episodes
Comments
iriana
Es muy impulsivo y apasionado teniendo sexo
2024-07-09
0
Gladys Zapata
uyyy, ésto se está poniendo muy caliente
2023-06-26
5