Kassia se quedó quieta en el lugar mientras aquel caballero se acercaba a gran velocidad hacia ella y sabiendo que no tenía armas a su alcance, se cuadró en posición de defensas con ambos puños enfrente de su rostro y cuando ya lo tenía lo suficientemente cerca y el filo de la espada se dirigía a su cuello, rápidamente se agachó y aprovechando la apertura y el impulso de Alaric, dirigió su puño con todas sus fuerzas al centro del pecho del caballero donde se encontraba su núcleo de vida. Su mano se destrozó completamente en el proceso soltando una gran cantidad de sangre y su astillado hueso del antebrazo logró atravesar sorprendentemente la impenetable armadura negra de Alaric.
Sangre negra proveniente del caballero ligada con su propia sangre roja salpicó el suelo como una cascada. En la espalda sobresalía el hueso del brazo con pedazos de carne y piel colgando a duras penas de sus tendones hecho añicos.
—Lo recordé... —dijo Kassia la cual parecía una enana debajo de la enorme altura de Alaric, el cual se había quedado totalmente tieso— Dijiste una vez que tu armadura estaba hecha de escamas de dragón negro. Una armadura incapaz de ser atravesada por ninguna arma humana.... sin embargo, tiene una debilidad... y esa es el propio hueso de los seres humanos.
—Ya veo... —espetó Alaric. Su voz no tenía ningún atisbo de dolor— Después de todo... la alumna... derrotó al maestro.
Su yelmo cayó de su cabeza y el sonido de el objeto cayendo en el suelo rebotó como un eco por todo el lugar. Los ojos de Kassia se abrieron como platos al ver por fin el rostro de Alaric.
Unos ojos azules cristalinos como su espada le devolvieron la mirada y un cabello rubio cenizo junto con unos rasgos demasiado familiares la paralizaron de pies a cabeza.
Un rostro sorprendentemente juvenil, pero pálido y con un aspecto casi muerto.
—Tú... —dijo Kassia con voz temblorosa. Después de todo no esperaba que dentro de la armadura hubiese algo, mucho menos algo tan parecido a ella misma y al cuerpo que seguía preservado dentro de una pared de cristal— Tú eres...
—El es mi pecado —una voz se alzó detrás de Kassia, demasiado cerca de ella y cuando quiso reaccionar del estupor un fuerte poder la apartó de Alaric, lanzandola nuevamente por los aires.
Kassia aterrizó varios metros lejos, cuando se incorporó se quedó tiesa ante lo que veía.
La princesa, la verdadera princesa Kassia se mostraba ante ella. Con su cuerpo pálido desnudo y su extenso cabello rubio que rozaba el suelo polvoriento, sentada, sosteniendo el cuerpo Alaric entre sus brazos. Sus ojos azules derrochaban lágrimas negras como la sangre del caballero y en ese momento Kassia vio su increíble parecido.
Eran hermanos.
La princesa suavemente acariciaba el cabello rubio de Alaric mientras este la observaba como si fuese el ser más hermoso del mundo.
—Princesa... —su mano ensangrentada se alzó lentamente para tocar el rostro de la princesa—. Siempre... siempre te he amado... lo siento... te fallé.
—No... —espetó acercando su frente hacia la de su hermano—. Esto no es tu culpa... todo es mi culpa, todo. Si no te amara tanto como a mi misma, los dioses no nos habrían condenado a este infierno.
Luego sus labios se unieron en un tenue beso lleno de tristeza y amor que hasta la misma Kassia abrumó.
Poco a poco el cuerpo de Alaric se convirtió en cenizas oscuras hasta desaparecer completamente de los brazos de la princesa. En su lugar solo quedó Colmillo de Cristal y el Ítem de la armadura negra de dragón, junto con algún que otro objeto de curación. Ella entendió que se había ido, solo cuando dejó de sentirlo en sus labios y más lágrimas negras brotaron de sus ojos.
Un fuerte grito se alzó proveniente de ella y toda la Mazmorra tembló como si formara parte de ella misma.
Un enorme poder inundó todo el lugar y Kassia comprendió que el verdadero combate había comenzado.
—Me mentiste —espetó Kassia sin ningún atisbo de gracia esta vez— La historia que me contaste, no es tu verdadera historia ¿verdad? Alaric era tu hermano...
La princesa la miró con ojos vacíos carentes de vida alguna. Parecía un muerto viviente en todo su esplendor. Venas ennegrecidas pintaban su piel como un lienzo en blanco y sus areolas habían adoptado un color blanquecino muy diferente al azul que caracteriza a su familia.
—Y lo amaba como hombre... —terminó la princesa por ella—. Tienes razón... Te mentí... Pero si algo era verdad, es que amaba Alaric con todo mi ser, no solo porque era sangre de mi sangre, si no también porque era el amor de mi vida. Mi alma gemela...
—Estás loca... —sisea Kassia entre dientes— Era tu hermano... por eso te mal dijeron ¿verdad? Cometiste el peor de todos los pecados...
El rostro de trazos angelicales de la princesa se crispó de tal manera por la ira que parecía haberse vuelto algo completamente diferente.
—¡Tu que sabes! —gritó dejándose llevar por la furia y en cuestiones de segundos ya se encontraba parada escasos centímetros de Kassia.
La princesa la agarró del cuello y sin mucho esfuerzo la levantó en el aire.
—¿Sabías? Yo era una sacerdotisa, destinada a servir a los dioses por toda la eternidad. A pesar de ser princesa, mi padre me metió en un convento y así deshacerse de mi para librar la línea de sucesión para mi hermano el cual era cuatro años menor que yo —explicó— sin embargo, no tenía idea de que Alaric a pesar de ser un gran caballero, no tenía mucha capacidad de liderazgo. Era solo un pobre príncipe que lo único que sabía hacer era seguir mis órdenes. Por esa razón lo seduje y lo convencí para que matara a nuestro padre y así ser coronada como la nueva reina. Al final, me enamoré yo tambien, pero no tuve en cuenta que la Diosa Madre, la deidad a la cual había dado mis votos, bajaría personalmente y condenaría, a mi y a todo el reino a una miseria eterna, solo por cometer incesto. El cual era el mayor pecado para la Diosa Madre. ¿No es graciosa esta patética historia? ¡Al final mi ambición fue la culpable de la desgracia de este reino! ¡Que patética soy! JAJAJAJAHAHJAHA....—comenzó a reír como loca. Había perdido totalmente la cabeza.
—Estas loca —siseó Kassia entre dientes.
—Si es verdad, estoy loca.... pero ya no hay razón para seguir actuando racionalmente —dicho eso la lanzó hacia el otro lado del salón.
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Comments
Lucio Bravo
Esto está increíble, me da lastima el pasado de la princesa esa, pero aún así es de locos lo que sucede ahorita!!!
2024-06-27
0
Lucio Bravo
Incesto???
2024-06-27
0
Marina Hinostroza
vaya, vaya, que historia más traumática para Kassia, quién está aprendiendo de ambos mundos...y las demás aventuras que tendrá.
2023-11-20
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