Maeves corta el pastel con el cuchillo de mesa en varias porciones y mira a su amiga y jefa con extrañeza.
—¿Por qué dices eso?
—No lo digo por mal Maeves. Tu niña no llora en absoluto ni hace berrinches, cosas que son normales a esa edad. Ni siquiera actúa como una niña, es sorprendentemente madura.
Maeves le entregó a Kassia su pedazo de pastel y ella no dudó ni cinco segundos en atacar el postre con una cuchara pequeña.
—Ahora que lo pienso, es verdad.- Concordó la madre —cuando nació ni siquiera lloró, ni un solo ruido. Simplemente abrió los ojos y se quedó observando el cielo. Incluso hasta frunció el ceño—. Rió Maeves con nostalgia y Hestia comenzó a reír igual.
—Es verdad, suele hacer eso mucho. Seguramente cuando crezca será una pequeña amargada —concordó Hestia y ambas comenzaron a reír con más fuerza.
Kassia fingía no prestarles atención, comiendo placenteramente su pastel, pero escuchando atentamente lo que decían. Tal vez debería actuar un poco más como una niña normal de 2 años. Por esa razón aún fingía que no podía hablar, aunque hace mucho ya podía pronunciar algunas palabras. Siempre practicaba cuando se quedaba sola en la habitación que compartía con su madre, incluso hasta intentaba caminar sin tener que sostenerse de algo o de alguien.
De repente el momento fué interrumpido con la llegada de tres personas a la taberna. La puerta se abrió y la campanilla de la puerta sonó llamando la atención de Hestia, la cual al verlos, por poco se atraganta con su propia saliva.
—¡Bi-Bienvenidos! —casi gritó, poniéndose en pie de inmediato, seguido de Maeves— ¿Son... son Héroes?
Un muchacho de cabello rubio casi blanco tan largo que casi le llegaba a la mitad de la espalda como las plumas de una paloma, vestido completamente de armadura plateada con los bordes rojos en algunas partes y una capa roja que casi rozaba en el suelo. Tenía un porte más que heroico y se dirigió a Hestia con amabilidad, pidiendo que prepararan una mesa para tres. Algo que llamó mucho la atención de Kassia es que sus orejas eran levemente puntiagudas y sus ojos tenían un color azul blanquecino.
Hestia acató de inmediato y Maeves corrió a la barra para darles bebidas. Después de todo, no estaban acostumbradas a recibir Héroes Legendarios. No muchos de ellos suelen entrar a estos antros. Muchos creían que ni siquiera comían o bebían. Lo único que hacen es comprar equipamiento en el mercado y pociones. Luego se retiraban para cazar más monstruos o cumplir alguna misión a cambio de una recompesa.
—¿Qué hacen ellos aquí? —preguntó Maeves cuando Hestia llegó a su lado.
—No lo sé. Solamente vienen a lugares como estos cuando hay alguna misión o aparece alguna Mazmorra escondida.
En cambio Kassia se dedicó a observarlos atentamente, más por curiosidad que por otra cosa. Aún se encontraba sentada en su mesa con su pastel. Tenía la boca llena de migas.
Los Héroes no se encontraban muy lejos de ella. Había una chica con pinta de ser bruja. Vestía un vestido negro largo abierto en el muslo derecho, y un gran sombrero puntiagudo con cadenas colgando de sus bordes. Su cabello era sumamente largo hasta las rodillas y tenía un color negro violáceo muy bonito. Su belleza era exótica en todos los sentidos, una belleza que ningún NPC podría tener. Lo que más llamó la atención de Kassia fue su bastón que parecía ser mágico. El palo parecía de madera de algún tipo de árbol y en la parte superior una enorme piedra negra brillaba con luz azulada.
Por último estaba el otro, el cual era un hombre con pinta de malas pulgas. Su cabello era negro y sus ojos pequeños, pero miraba todo con superioridad. Como si el fuese algo grande y pudiese hacer lo que se le antojaba, como subir los pies sucios encima de la mesa y mecerse con la silla, algo que ya estaba haciendo. No tenía armas a la vista y a pesar de ser Héroe, tenía pinta de bandido.
—Estoy harto ya —dijo el pelinegro—. Nos hemos pasado una semana buscando esa maldita Mazmorra por estas montañas y seguimos como el primer día. Con las manos vacías.
—El jefe del gremio se va a enfadar mucho con nosotros —agregó la bruja, tocándose la cabeza dramáticamente con las piernas cruzadas debajo de la mesa.
—No es culpa nuestra —agregó el peli blanco de reluciente armadura blanca—. Por ahora creo que deberíamos desconectarnos y descansar. No he dormido en dos noches seguidas y ya comienza a pasarme factura.
—¿Cómo puedes pensar en descansar ahora? —dijo el cara de bandido, con algo de enojo.
—Mañana tenemos clases —intervino la bruja—. Ya tendremos tiempo en las vacaciones de invierno para hacer lo que querramos.
En ese instante la conversación fue interrumpida por Maeves la cual traía una bandeja con tres jarras de cerveza, las cuales colocó encima de la mesa de madera.
—Muchas gracias —dijo educadamente el de cabellera plateada, mirándola fijamente con una extraña expresión.
Maeves se retiró con una reverencia rápida, evitando por todos los medios hacer contacto visual con él. Sin embargo el caballero la siguió con la mirada hasta que desapareció en la cocina. Se fijó en la niña pequeña sentada no muy lejos de ellos. Kassia se mantuvo imperturbable, comiendo tranquilamente su pastel sin quitarle un ojo de encima a los héroes.
—Creo que encontré otra manera de complacer al jefe del gremio—manifestó el caballero, tomando un sorbo de su cerveza con cara de estar maquinando algo.
—¿A sí? —espetó la bruja más animada.
El caballero asintió con la cabeza y luego dijo que después les explicaría mejor.
Ambos estuvieron de acuerdo y cuando terminaron de beber, se retiraron de la modesta taberna.
—Oh vaya, que tensión —suspiró Hestia sentándose bruscamente en una silla, con la mano en el pecho y el sudor corriendo por toda su cara—. Se ven tan jóvenes los tres, pero si que impresionan.
—Es cierto —concordó Maeves sentándose al lado de su pequeña—. No he visto muchos Héroes, pero lo que más me impresiona es el vestuario de las mujeres. Suelen andar a veces muy escasas de ropa y son diferentes a las mujeres del pueblo. Caminan siempre con orgullo y con la cabeza en alto, como si el mundo les perteneciera. Envidio mucho su forma de ser.
—Somos humanos comunes —manifestó Hastia encogiéndose de hombros—. No podemos hacer nada más, excepto vivir nuestras vidas cada día.
Kassia escuchaba sus palabras en silencio y no podía evitar sentir cierto malestar. No solo había renacido en un juego, si no en el cuerpo de un NPC, un personaje no jugable que se considera débil e inútil.
¿En serio estaba bien conformarse con este camino?
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Updated 92 Episodes
Comments
Marina Hinostroza
Esa bruja ha echado ojo a la niña, planea quizás secuestrarla
2023-11-20
0
Lucio Bravo
Kassia el unico NPC que cambiara su destinos, me pregunto que planearan esos tres, seguire leyendo para saberlo.
2023-02-18
3
Leconi.Díaz✨🦋🌙🇩🇴
😁
2023-02-05
1