El Slime avanzaba dando saltos como una pelota de hule. Obviamente no tenía extremidades por lo que esa era su forma de caminar. Era en cierta forma gracioso.
Kassia sintió deseos de tocarlo y saber como se sentía, pero logró detenerse a sí misma.
Cuando por fin llegaron al final del corredor luego de horas de caminata sin aparente fin, llegaron a un espacio abierto muchísimo más espacioso que el anterior. Musgo fosforescente estaba pegado en las paredes y en el techo permitiendo mayor iluminación, además de que todo el lugar estaba lleno de unos enormes cristales con formas de diamantes alargados que sobresalían del suelo. Parecía emitir luz por si misma.
Al ver que el Slime continuaba avanzando sin detenerse, Kassia se apresuró a seguirlo para no perderlo de vista.
—Hey, ¿en dónde estamos? —preguntó pero no recibió respuesta por obvias razones. Eso la frustró un poco, la verdad. ¿A dónde quería llevarla?
Muy pronto no tardó en avistar otro enorme portón hecho prácticamente de raíces con espinas, muy parecido al portón en la entrada de la Mazmorra. Kassia se quedó tiesa observandolo sin poderlo creer que algo así existiera físicamente.
—¿Esto es... la habitación del jefe de la Mazmorra? —preguntó incrédula. Miró al Slime, el cual parecía observarla con atención e incluso con curiosidad— ¿Por qué me trajiste a este lugar?
Sin embargo, al igual que antes no recibió respuesta. Dudaba mucho que la hubiese atraído solo para matarla o para comerla. Después de todo cuando la encontró estaba a punto de matarse.
¿Acaso la atrajo aquí para salvarla?
—¿Quien... eres tú? —preguntó una voz desconocida oculta entre las sombras.
Enseguida Kassia se alarmó y comenzó a buscar el lugar de donde provenía la voz.
—Eso mismo, debería preguntarte yo a ti —respondió ella sin dejar de observar el entorno.
De entre los cristales brillantes, salió una persona, o al menos eso parecía. No podía ver su rostro ya que estaba cubierto por un yelmo al igual que todo su cuerpo, cubierto por una armadura tan negra y traslúcida como la misma noche. Era sumamente enorme desde su punto de vista.
Al verlo Kassia se sorprendió mucho.
—Soy el caballero que resguarda la tumba de la princesa —respondió aquel singular personaje con voz profunda y rara. Era extraño escucharlo, como si estuviese aquí y a la misma vez no estuviese—, mi nombre es Alaric.
Kassia frunció el entrecejo y se presentó igualmente.
—Mi nombre es Kassia.
—Con que Kassia... interesante, no puedo evitar preguntarme que hace una niña como tu que ni siquiera pasa de los 10 años, en un lugar como este —dijo el tal Alaric con cierto tono burlón en su voz.—. ¿Acaso quieres morir?
Kassia bajó la cabeza hacia sus pies y respondió:
—Si, quiero morir. Ya no me queda nada... absolutamente nada.
—Entiendo, pero solo soy un caballero. Mi trabajo es matar a todo aquel que quiera hacer daño a mi ama o interrumpir su descanso. No me gusta matar niñas que solo tuvieron un destino desafortunado.
—No tenía pensado que lo hicieras. Iba a matarme yo misma, cuando ese Slime vino y me guió a este lugar —explicó Kassia señalando al Slime que aún continuaba parado en el mismo lugar.
Sus ojos a través de la oscuridad del yelmo se iluminaron de un color rojo intenso. Kassia no podía saber que significaba eso.
—Ya veo —dijo el caballero luego de un intenso silencio—. Al parecer, mi ama quiere hablar contigo. Voy a permitirte el paso a su habitación.
Al escuchar aquello las puertas de espinas se abrieron de par en par. Kassia se sorprendió por las palabras del caballero.
—¿En serio me vas a dejar entrar?—preguntó ella incrédula.
—¿Y por qué no? No eres una amenaza en absoluto, además, no siento hostilidad en ti hacia mi ama. Ni siquiera eres un héroe. No creo que haya peligro.
Kassia frunció el ceño, un poco enojada por su elección de palabras. Prácticamente le dijo que solo era una mocosa débil, algo que ciertamente era verdad. Lo único especial en ella, era el hecho de que podía recordar su vida anterior. Ni siquiera sabía porqué estaba realmente en este mundo.
—Entiendo —dijo ella con un suspiro, avanzando al interior de la estancia y siguiendo los saltos del pequeño Slime.
El lugar era sombrío pero no tan oscuro como otros lugares en los que había caminado.
Era tan grande como la sala anterior, con la única diferencia de que estaba lleno de raíces y espinas por doquier. Una enorme escalera de piedra ascendía hasta una pared brillante en la parte superior. Al ver que el Slime subía las escaleras, Kassia lo siguió.
Cuando llegó a la parte superior, sus ojos se abrieron como platos al ver lo que había en el interior de la pared que parecía estar hecha de agua mágica brillante, como los cristales de afuera.
Era una mujer, de piel pálida y tersa, cabello rubio sumamente largo hasta cubrir casi toda la pared. Tenía los ojos cerrados por lo que parecía estar durmiendo, además de que las espinas parecían envolverla de pies a cabeza, como si la protegieran de algo.
Lo que más la alarmó es el terrible parecido que tenía con su madre.
—Esa soy yo —dijo una voz a su espalda que la sobresaltó y cuando Kassia se dió la vuelta, se encontró solamente con el Slime.
Por un segundo dudó pero cuando volvió a hablar, se quedó helada como un témpano de hielo:
—He estado encerrada ahí adentro desde hace mucho tiempo.
Kassia miró al Slime y luego a la chica que dormía en el interior de la pared.
—¿Cómo es posible eso? ¿Cómo puedes estar ahí adentro y a la misma vez estar aquí afuera?
—Es uno de mis muchos poderes. Puedo estar aquí pero mi alma se puede mover a cualquier parte que desee y poseer a alguna criatura de bajo nivel intelectual, como un slime por ejemplo.
—Es increíble. Un poder como ese... ¿Pero... por qué me trajiste aquí?
—Puedo sentir la sangre de mi descendencia en tu interior, además de la sangre derramada... Lo siento mucho por tu pérdida.
Los recuerdos de lo sucedido volvieron a inundar su mente y unas repentinas ganas de vomitar la inundaron.
Al parecer, todavía seguía en negación.
—¿Que quieres de mi? —dijo ya harta de tanta charla y al borde del llanto nuevamente.
—¿Acaso no es obvio? No quiero que mueras, quiero que sigas viviendo.
—Pero yo ya no quiero. Estoy demasiada cansada. Ni siquiera puedo vengarme. ¿Para qué debería seguir viviendo?
—Entiendo... necesitas una razón para vivir. ¿Puedo contarte una historia primero?
—Haz lo que quieras, aunque me niegue hablaras igual.
La princesa rió ante las palabras de la niña.
—¿Lo sabias? Tu madre te puso mi nombre.
La sorpresa inundó el rostro de Kassia al escuchar aquello.
—¿Me puso tu nombre?
—Exacto, ¿no crees que es mucha casualidad? Es como si estuviésemos destinadas a encontrarnos... Hace 500 años, este reino solía ser un país completamente independiente al Nuevo Imperio del Oeste. Kannis solía ser un gran país próspero, con una próspera economía y un gran ejército como cualquier otro país. Ahora solo es un simple ducado que adora a los Héroes y se subordina al Imperio como un vil esclavo. Tengo que admitir que esta situación me molesta bastante.
»Me vi obligada a tomar el mando del ejército a muy temprana edad y probé el sabor de la guerra demasiado pronto para mi gusto, pero gracias a eso aprendí muchas cosas. Gracias a mi, por un tiempo tuvimos mucha ventaja, hasta que esa maldita bruja me maldijo a mi y a todos mis sirvientes. Mis hijos se salvaron por los pelos, pero mi marido y yo no corrimos con la misma suerte.
—¿Te maldijeron? —preguntó Kassia un poco más interesada en su historia— No entiendo...
—Es algo difícil de explicar, pero conociste a mi esposo ¿verdad?— Kassia asintió con la cabeza suponiendo que su esposo se trataba del caballero de armadura negra—. Siempre me ha protegido y a pesar de haber sido maldecido también, ni un segundo se separó de mi lado. Siempre ha sido muy obediente y nunca me ha traicionado. Es y siempre será mi fiel compañero —su voz parecía muy nostálgica y melancólica—. Luego de haber sido maldecida por el sueño eterno, todos los de mi alrededor se convirtieron en seres monstruosos, como mi mascota Elli, la cual conociste recientemente.
—¿Aquella cosa con tentáculos? —preguntó con cara de asco, recordando lo ocurrido en la laguna— ¿Eso es tu mascota?
—Aunque no lo creas si. Lamento, que haya intentando comerte. Afortunadamente lograste sobrevivir a él.
—¿Qué clase de ser puede crear una maldición tan poderosa como esa? —se preguntó Kassia cruzándose de brazos y recordando todo lo que sabía de este juego. Aunque nunca había escuchado ni leído una historia como esta en internet.
—Puedo ver que para tu edad, eres muy inteligente. No sé porqué, pero mi instinto me dice que tu edad mental no concuerda en absoluto con tu edad física.
Kassia sonrió con cierta ironía.
—¿Entonces? ¿Qué es lo que quieres de mi? —le preguntó.
—Es verdad, no puedo seguir dándole vueltas al tema... la verdad es que, quiero que vivas porque en un futuro deseo poseer tu cuerpo y así reencarnar por fin en este mundo con un nuevo cuerpo.
—¿Mi cuerpo? Entiendo, por eso evitaste que me matara. Quieres poseerme.
—Umm, no veo que te sorprenda mucho lo que dije.
—Ya me esperaba algo como eso.—contestó Kassia sin más, sin dejar su expresión pensativa— Pero yo...—estuvo a punto de negarse pero se detuvo a tiempo pensando mejor las cosas— De acuerdo, acepto ser tu recipiente, y a cambio tendré la muerte que tanto deseo.
El Slime poseído por la princesa da un salto demostrando seguramente lo sorprendida que estaba con su respuesta.
—¿De verdad aceptas? —preguntó sin poder creerlo aún— Me es muy difícil creer que aceptes algo así sin más.
—Ya te dije lo que quiero. Tu misma fuiste testigo de mi sufrimiento, no tengo porqué mentir. Quiero morir y no siento vergüenza en absoluto. ¿Cuánto tiempo tengo que esperar a que me poseas de una vez por todas?
—Me alegra que seas tan impetuosa, pero aún es muy pronto para ello. Eres muy pequeña, debo esperar unos cuantos años hasta que seas lo suficientemente mayor. Mientras tanto, Alaric podría entrenar tu cuerpo y ayudarte a potenciar tus habilidades. Mientras más fuerte sea tu cuerpo físico, más posibilidades tendré de hacer una posesión exitosa contigo.
—Entendido —suspiró Kassia— Esperaré el tiempo necesario.
—Me alegra escuchar eso de tu parte.
Un temblor más fuerte provocó que toda la sala vibrara y Kassia entendió enseguida.
—Parece que los héroes están llegando —advirtió la princesa con cierto tono de voz—. No dudo de las capacidades de Alaric, pero me molesta pensar en el hecho de que ahora en adelante vendrán más héroes de todas partes una y otra vez y no me dejaran descansar en paz.
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Glosario diminuto:
Slime: Monstruo gelatinoso básico. Son muy usuales en los juegos de rol y son mayormente utilizados en tutoriales al comienzo de cierto juego. Son los más débiles en la rama de monstruos, pero dependiendo del nivel su tamaño se incrementa e incluso pueden llegar a absorber las habilidades de las criaturas que devora.
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Comments
Marina Hinostroza
No podrían convivir las dos en un solo cuerpo? y quizás más adelante se arrepienta de dar su cuerpo
2023-11-20
0
Lucio Bravo
Excelente capítulo, Kassia ya tiene un objetivo, dar su cuerpo a la chica esa.
2023-02-26
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