Llegada la hora del banquete, fueron invitados Nancy y Tulio, por otro lado, se encontraban Jennifer y Pedro esperando a hacer atendidos, la reina los hizo sentar en el otro extremo de la mesa.
Se sentaron, e hicieron reverencia a la reina y los presentes.
Se acercaron los sirvientes a medio vestir, sirviendo el bife, una esclava a medio vestir se acercaba a la mesa con la jarra de las bebidas. La mesa estaba servida y lista para iniciar el banquete.
La reina se levanta y dice unas palabras de bienvenida a los nuevos huéspedes, luego se sienta, estirando su mano a los presentes, dando el derecho a masticación.
Había pavo, pernil, verduras y ensaladas frescas. Algunas jarras tenían frutas tropicales, otras eran vino tinto con frutas, era un banquete balanceado y muy exquisito, comida para los Dioses.
Durante la masticación, solo se escuchaban los cubiertos rechinar en los platos, y no hubo conversación alguna, hasta después de finalizada la velada.
-Escuché eres Dra. dijo Tulio dirigiendo su mirada a Jennifer.
- Si\, Veterinaria\, contestó Jennifer.
-¿Y usted es también Dra.?. Preguntó Pedro dirigiendo sus palabras a Nancy
-Si soy psicóloga y siquiatra, dijo
-Muy Interesante respondió Helena
La reina observaba como se miraban los unos a los otros y pudo observar que había intriga e hipocresías en sus miradas. Terminado el banquete, se levantó la reina para ofrecer un brindis a los nuevos invitados, diciendo:
-Hagamos un brindis en honor a nuestros invitados de honor:- por Nancy y Tulio y como si entonaran un coro respondieron:
-Por Nancy y Tulio, salud, y se sentaron.
-La reina se levantó, dijo:
- Si los invitados quieren hacer un brindis\, podéis\, dijo Cristina.
Al rato se levantó Tulio, alzando su copa y diciendo:
-Por la reina anfitriona y sus respetables compañeros, después de las palabras dirigió su mirada a Jennifer y Pedro, haciendo gesto de reverencia y luego tomó asiento.
Nancy observaba con celos todos los movimientos de Tulio con Jennifer, y veía lo bella que lucía Jennifer, más aún debía estar alerta, había competencia femenina.
En el aire se respiraba un olor a: celos, envidia, falsedad, deseo y egoísmo. Al menos eso percibía la reina y era normal que eso estuviera pasando, debido al antepasado de los huéspedes y la cercanía que tenían con los compañeros ya instalados.
Una vez finalizado el banquete y el brindis, la reina dispuso que a los nuevos invitados debían conocer el palacio. Se levantaron de la mesa, seguido de Nancy y Tulio, finalmente se levantaron Jennifer y Pedro y dirigiendo sus palabras a los invitados.
-Por favor síganme.
Los invitados siguieron a la reina, y pudieron observar que lucía un cuerpo de una Diosa y caminaba con la elegancia de una reina, hermosa y esbelta, sin duda, al menos eso pensó Nancy. Tulio no le quitaba la vista a su cintura, cada movimiento era ritmo, creyó.
Tanto las mujeres como los hombres sentían atracción y admiración por Cristina, había más que sensualidad en ella, había glamur, erotismo y poder. Tres combinaciones explosivas y letales para dominar y controlar.
Siguieron por el trayecto largo y rocoso, sus pies estaban descansos y aún no vestían como los demás. Pasaron por la cueva hasta llegar a la pared de piedra.
La Reina proyectó sus manos a la pared y dijo unas palabras, en el mismo instante que movía la piedra con sus manos, los invitados quedaron asombrados al abrir la pared.
-¡Como lo hizo!, dijo Tulio con vos baja y de asombro.
Más atrás venía Nancy y muy sorprendida dijo:
-Es una bruja, dijo en vos baja.
Entraron y caminaron por un pasillo amplio decorado con máscaras ancestrales que parecían vigilar al pasar, al menos eso se sentía.
Finalmente, llegaron a la cascada azul y un destello de luz se vio salir. La reina proyectó sus dos manos en el agua y sus ojos se conectaron con la fuente.
-He aquí los invitados, Nancy y Tulio, dijo Cristina
Se escuchó una voz decir:
-Acérquense por favor y proyecten sus manos con el agua, dijo oráculo.
Sus manos introdujeron en el agua y sus ojos se tornaron color azul intenso y sus cuerpos empezaron a temblar, finalmente se fueron elevando y conforme a eso se les fue diciendo:
-He aquí Tulio en representación de tu pasado y tu ancestro, serás Zeus el Dios del Rayo y tu Nancy serás Hera, la hermana y esposa de Zeus.
Serás coronada y cumplirás tu destino, dijo el oráculo.
Hubo una breve pausa.
Y poco a poco los cuerpos fueron descendiendo como plumas en el aire, hasta que sus pies tocaron piso.
Por un momento fueron llevados a un viaje a la antigua Grecia y se les había mostrado quienes eran en sus vidas pasadas. Estaban ahí porque habían sido elegidos por la fuente y debían representar su papel en este plano.
Sus manos se desconectaron del agua, quedando completamente secas.
Por un momento Nancy y Tulio se miraron a los ojos, que eso no podía estar pasando, y no estaban muy convencidos de lo que habían visto.
Cristina se dio cuenta y los lanzó proyectando su mano sobre ellos, los levantó y los dejó suspendidos en el aire y dijo unas palabras:
-Acaso se niegan a cumplir el mandato de la fuente, dijo
-¿Dudan de lo que ahí se les reveló o se les dijo?
Nancy y Tulio, estaban en pánico al ver como los había arrastrado con su mano y como los mantenía en el aire aprisionado, era como sentir una presión en el pecho, como si te estuvieras ahorcando a distancia.
Definitivamente, no se podía ir en contra de la reina, aparte de ser la dueña de la isla, era un ser sobre natural, era una Diosa.
Solo quedaba seguir la corriente y ver hasta qué punto se podía tolerar.
Al final fueron bajados lentamente hasta que sus pies se reencontraron con el piso.
-Arrodíllense, dijo la reina.
-Han venido a cumplir su mandato y desempeñarán su rol, aniquilados, serán al negarse, dijo
-El que entra a estas tierras, no podrá salir, porque morirá, no por mi mano, sino por el Dios del Tiempo, dijo con una fuerte y doble vos que replicaba como una concha acústica y se devolvía en forma de eco.
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