La recibieron con alegría y la vistieron con prendas celestiales. Le pusieron una corona de oro en la cabeza y en sus orejas perforadas colgaban adornos también dorados. Luego la adornaron con collares brillantes y el tipo de joyas que las Horae usaban cuando se unían a las danzas de los dioses.
Se dice que Afrodita ganó una gran influencia tanto en la tierra como en el cielo, siendo Zeus uno de los primeros en rendirse a sus pies.
El dios de la fragua y el trabajo del metal, Hefesto, su marido, y el único dios al que se consideraba físicamente feo. Cuando Afrodita llegó por primera vez al Monte Olimpo, Zeus se sorprendió tanto por su belleza y luminosidad que estuvo seguro de que los otros dioses lucharían por sus afectos, por lo que otorgó a Afrodita a la deidad más noble y confiable, que era Hefesto.
Hefesto hizo todo lo posible por complacer a su hermosa Afrodita, creando y diseñando continuamente nuevas joyas y muebles de oro para complacerla. Sus encantos eran tales que Afrodita tenía una faja dorada mágica que le había hecho Hefesto para no perderla y que, cuando estaba desgastada, obligaba a cualquiera a desearla.
Ya en el Monte Olimpo, Afrodita se sentó en un trono de plata con incrustaciones de berilos y aguamarinas, con la espalda en forma de concha de peregrino, un suave cisne cubriendo el asiento y una esterilla dorada para sus pies, bordada con abejas, manzanas y gorriones. Una vez al año visitaba Pafos, en la isla de Chipre, para nadar en el mar y tener buena suerte y rejuvenecerse.
Frente a Afrodita estaba sentado el dios de la guerra, Ares, y los dos tuvieron una historia de amor que escandalizó a todo el Olimpo. Ares y Afrodita siempre se tomaban de la mano y reían en los rincones del palacio, lo que hacía que su esposo Hefesto se pusiera muy celoso. Incluso en una ocasión Hefesto quiso implicar a los atletas olímpicos para dirimir sobre el comportamiento de Afrodita, pero nadie se atrevía a enfrentarse a ella. Zeus incluso le dijo a Hefesto que era inútil hacer una faja dorada para retener a su esposa, pues nadie podría resistirse nunca a ella y a sus grandes dones.
Afrodita era la patrona de los jardines y de los jardineros, así como de los amantes y enamorados. El mirto era su árbol y la rosa, el lirio, el jacinto, el azafrán y el narciso eran elementos sagrados para ella. Sus animales eran el cisne, la paloma, el gorrión y el delfín. Debes saber también que a esta diosa griega los romanos la conocían con el nombre de Venus.
La diosa había cautivado a muchos dioses del olimpo, su amor había dado frutos un hijo quien tendría como nombre cupido, la diosa del amor y su pequeño hijo Cupido, que con sus flechas sería responsable de unir con el amor más íntimo y profundo a todas las parejas. Ambos, vivirían a cobijados en las comodidades del olimpo, una tarde, mientras jugaba, la diosa se hizo una terrible herida con una de las flechas de su hijo
La herida se hacía cada vez más dolorosa, al punto tal, que el destino le deparaba muchas sorpresas.
Las Moiras –conocidas por ser la personificación del destino-, decidieron aprovechar la herida de Afrodita para presentarle el amor de una vez por todas, ante sus ojos apareció un apuesto joven llamado Adonis. La diosa cayó perdidamente enamorada de Adonis y desde ese momento su vida comenzó a cambiar.
Adonis era un apuesto cazador, poco interesado en las comodidades del Olimpo, Afrodita no podía evitar sentirse atraída por su rústica personalidad y comenzó a adaptarse a él. Su rutina cambió tanto que renunció a los banquetes que organizaba en las tardes para salir a cazar con su nuevo amor. Adonis se convirtió en su compañía favorita, su alegría y su principal inspiración.
Afrodita estaba perdidamente enamorada de Adonis, no podía disimular sus afectos, él se convirtió en todo para ella y se sentía plena y feliz en su compañía. Él no parecía estar muy interesado en la diosa, su principal motivación era la cacería y al parecer, era lo único que le importaba. Lo que se había convertido en la rutina de Afrodita cambió drásticamente cuando la inmadurez de Adonis lo llevó a cometer una terrible irresponsabilidad.
Él era un magnífico cazador, contaba con un equipo de perros que lo ayudaba a conseguir las más impresionantes presas. Sin embargo, un día intentaron cazar un jabalí y todo terminó en tragedia. Los perros lograron sacarlo de su cueva y cuando Adonis le enterró la lanza entre las costillas, el jabalí se volvió hacia él y lo hizo pedazos. La belleza y jovialidad de su cuerpo quedó reducida a un terrible espectáculo de sangre, vísceras y huesos.
Mientras la tragedia sucedía, Afrodita se encontraba viajando en su carroza de caballos alados, hasta que, en un momento, escuchó por las corrientes del aire los alaridos de su amado. Volando a toda velocidad fue a ayudarlo, pero ya era demasiado tarde. Al verlo tendido en el suelo, lleno de sangre, lloró como nunca una diosa había llorado a un amor.
En medio de sus lágrimas, maldijo a las diosas del destino y les juró que se vengaría, haciendo que la memoria de Adonis permaneciera por siempre en el mundo, pese a que su cuerpo ya se encontraba inerte. Con el corazón roto, convirtió la sangre de su amado en una hermosa flor conocida como “adonis versalis” que tiene entre sus propiedades la capacidad de curar o mejorar las cardiopatías.
Afrodita despidió entre lágrimas y con el corazón completamente roto al amor de su vida. Esto marcaría un antes y después en su vida, cuando se quiere a profundidad duele y que dolor tan grande sentía al no tener a su lado a su amado compañero.
Pero el sufrimiento no quedaba ahí, para la diosa, su espectacular belleza había creado un ambiente de envidia y odio entre las féminas diosas, en especial a la diosa Hera.
La diosa Hera es conocida por ser la reina de los dioses, y por ser la esposa y hermana de Zeus, pero las terribles venganzas que realizaba a las amantes de su marido, merecen una especial atención
Hera se casó con su hermano Zeus para reinar en el Olimpo, y aunque en algunas ocasiones es llamada madre Tierra, o diosa de la Tierra.
Hera engendró a Hefesto sola, precisamente por estar enfadada con Zeus; sin embargo, lo desterró del Olimpo debido a su fealdad, y es que aparte de las crueles venganzas por su aparente celotipia, Hera siempre fue mostrada como una diosa cruel
Hera sentía una profunda envidia y celos por el poder que tenía Afrodita y más aún su marido Zeus, se había fijado perdidamente de ella. Afrodita, siempre obtenía lo que quería de los demás dioses, sabía cómo seducirlos y sacar provecho de ellos, su principal arma era su belleza y la seducción, no había alma en el mundo, por más fuerte que fuera, que no se rindiera a los pies de tan hermosa reina
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Edy.Acast
Afrodita Diosa del Amor es Coronada en el Olimpo y ocupa su lugar con los demás dioses.
2022-09-26
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