La iniciación

Una vez conocida la vida de nuestros antepasados, y como era de esperarse, ocuparíamos lo que nos correspondería en vida, no había opciones ni escapatorias ante la situación de nuestras nuevas vidas y si bien era cierto, el tiempo la isla transcurría mucho más lento, eso significaría una sola cosa, no podríamos regresar al mundo real, nuestros destinos estaban marcados por el tiempo y espacio, solo nos separaba un de delgada línea entre mundo paralelo y el plano cotidiano.

La rutina era lo normal en un mundo donde se trabajaba para cubrir tus necesidades. En este mundo se te otorgaba el derecho de dominar, gobernar y hacer lo que más saben hacer los Dioses: hacer lo que se les plazca, sin ser criticados o señalados, al fin y al cabo éramos Dioses, no se rendía cuentas a nadie.

Era algo arrogante, presumir ser un Dios y más aún si venías siendo criado por una familia real en vida con principios y valores familiares.

Experimentar cambios en la vida era un factor inevitable, al que algunos cuesta aceptar. Hay seres en este mundo que se conforman con la que ya tienen y dan gracias por eso, y a pesar de sus desdichadas vidas, aceptan su condición existencial y no se oponen, simplemente siguen el camino que les trazaron o el que les tocó vivir.

Había mucho movimiento de tropas, y los sirvientes estaban más ocupados que nunca, hacían sus preparativos, porque al caer la noche en luna Llena se celebraría la iniciación al sendero de los Dioses, donde se hacía esperar la toma de posesión.

Fenicio, uno de los sirvientes, se acerca a la habitación donde se encontraba Jennifer.

-Mi Sra. La Reina le manda el vestido que vestirá para la ceremonia de esta noche

El sirviente se retiró, no si antes hacer un gesto de reverencia a la Diosa Afrodita.

La Diosa Afrodita, así sería ahora. Su vestido era como el Blanco y florido encaje, como el de una novia en el altar.

Era la noche de la transformación donde variaría su aspecto físico, la metamorfosis, como el cambio de las mariposas, donde se producen cambios en los procesos fisiológicos y estructurales, que abarcan desde el proceso embrionario hasta completar el proceso de madurez.

La noche es clara, despejada y muy grande e iluminada Luna.

El santuario de Afrodita era tan rico que a título de esclavas sagradas tenía más de mil heteras, que tanto hombres como mujeres habían ofrecido a la diosa.

Los hieródulos (en griego antiguo ἱερόδουλοι, ‘esclavos del templo’) eran hombres y mujeres dedicados como esclavos al culto de los dioses. Eran de origen oriental, y aparecen con mayor frecuencia relacionada con el culto de las deidades.

El acto de coronación o iniciación no era más que acto de prostitución religiosa donde la festividad cobraba vida con orgías y largas horas de placer y embriaguez.

Los esclavos servirían a sus Dioses en una noche, placer y lujuria, donde todos alcanzaría éxtasis celestial

El eufemismo griego para estas prostitutas es hieródula, ‘sierva sagrada’. Esta costumbre fue una práctica inherente a los rituales dedicados a las antecesoras de Oriente Medio de Afrodita, la sumeria Inanna y la acadia Ishtar.

Uno de los rituales modernos más sencillos y que forman parte de una tradición popular, consiste en nadar en torno a la roca Petra Toy Romiou en Chipre, entre Limasol y Pafos, lugar donde Afrodita nació. Este ritual le aseguraría a la persona que lo realiza una eterna belleza o al menos ser afortunado en el amor.

Un caso singular de prostitución sagrada de mujeres libres tuvo sitio en la colonia de Locros Epicefirios, en la Magna Grecia. En la primera mitad del siglo v a. C. sus habitantes, que eran derrotados por los de la ciudad de Regio, prometieron a la diosa Afrodita que si lograban vencer ofrecerían a sus doncellas como prostitutas en su templo durante las fiestas que se celebraban en su honor.

Como era de costumbre y al sexto día, siendo el domingo el primer día de la semana, se celebraba el culto a Afrodita, donde la misma Afrodita ofrecía sus dones para bendecir el amor en los pueblos, la costumbre decía, que la Diosa debía ofrecer siempre ese sacrificio a los Otros Dioses, para que reinara el amor en los pueblos.

La ceremonia inicia a la puesta del sol, entre las 17:30 del día viernes a las 17:30 del día sábado.

Una esclava sexual no podía quedar embazada, porque su hijo sería sacrificado en Honor a Hades y sería expulsada de la comunidad, la única posibilidad de que un niño viviera ante un acto prostíbulo es que fuere hijo de un Dios.

Los dioses tenían la facultad de dar y quitar, porque según las costumbres ancestrales, los mortales debían nacer, procrear y morir. Todas las posesiones que adquiriera el mortal, eran dadas por la voluntad y preferencias y el favoritismo de los dioses, al morir eran transferidas a sus generaciones, siempre y cuando el dios lo permitiera.

Los reyes mortales eran elegidos por los Dioses, ningún mortal podía gobernar sin el consentimiento de los Dioses, para ello se llevaba un ritual de consulta, donde se usaba un humo, que según su aspecto o color definía el resultado o la elección del Dios, si el color era Gris, no había consentimiento, pero, en cambio, si el humo se tornaba un color blanco, la respuesta era que si, el dios aprobaba ese líder.

Lo mismo sucedía con los casamientos, debían contar con la aprobación de los dioses, para ello los novios debían dar ofrendas valiosas u objetos de valor y esperar a ser llamados, uno vez cumplido las normas, se procedía a hacer el ritual de consulta.

La responsable de tal ceremonia era una sacerdotisa, o sacerdote, hombre, este le consultaba al llamado oráculo, que no era más que una bruja profética con facultades especiales de comunicación y visión.

Los sacerdotes o sacerdotisa no podía participar de los actos sexuales, ni de las orgías, porque perdían facultades y debían estar cargados de energía y vitalidad para recibir a los dioses.

Los Dioses siempre pedían algo a cambio, no podías llegar a pedir con las manos vacías, a pedir limosna.

Las limosnas eran para los mortales, y correspondería a las buenas acciones de los hombres, aunque las ofrendas era lo más importante para los inmortales dioses, más que el amor hacia los demás.

En mi caso, los Dioses Hombres tenemos las cortesanas para el placer, las concubinas para proporcionarnos cuidados diarios y las esposas para que nos den hijos legítimos y sean las guardianas fieles de nuestra casa.

Ser un Dios, se significaba ser ególatra, excéntrico y magnánimo

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Edy.Acast

Edy.Acast

Cuando un candidato se inicia, muere en vida, deja ser quien era y se transforma para recibir su nuevo rol.

2022-09-26

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