La isla de los misterios

Había un letrero turístico que solo veíamos Jennifer y Yo, al mirar al horizonte leímos en vos alta, los pasajeros que venían detrás, se nos quedaron viendo y se nos acercaron preguntando:

-Oye, ¿Qué ven? Nos dice un Sr. Con barba y sombrero

-El anuncio sobre la Isla de los Robinson, dice que hay atracciones fascinantes que supera a la imaginación, le respondí al turista

-Yo no veo nada, solo hay agua y montaña nos dijo.

El Sr. con barba y sombrero siguió su camino e hizo caso omiso a nuestro comentario, seguramente pensó que estábamos alucinando o que habíamos consumido alguna sustancia alucinógena.

Que yo recuerde, no bebimos nada de alcohol el día anterior...

Hubo un momento de silencio, Jennifer y yo nos miramos a la cara, como dos extraños.

Seguíamos viendo el letrero, pero todo aquel que pasaba por ahí, solo veía más que agua.

Había un número donde reservar según el aviso. Jennifer guardó el número y seguimos nuestro camino en busca del transporte que nos llevaría a nuestro hotel.

Al caminar, notamos que las maletas estaban bajando a la zona de carga, hubo que esperar un rato para poder reclamar nuestro equipaje.

Pasada las horas, tomamos muestras, maletas y nos acercamos a un puesto de taxis que al parecer esperaban a los turistas.

-Aloja, nos dijo un hombre de piel mestiza que se nos acercó, tenía facciones como de indio, era evidente que era de la zona, vestía con short o pantalón corto y camisa manga corta con estampado de flores y sandalias deportivas de cuero. Nos ayudó con el equipaje y nos colocó una guirnalda multicolor hawaiana, la de Jennifer era color amarillo,

-Hacia donde se dirigen?, nos preguntó el Chofer.

-saqué mi reservación y se la entregué al conductor. El conducto leyó y observó que el hotel quedaba a 40 min de recorrido.

-¡Muy bien, queda a 40 min de recorrido!, nos dijo devolviéndome la reservación.

Mientras el conductor manejaba, llegaba esa imagen a mi mente

-Vimos un letrero en la bahía, que hablaba sobre la Isla Robinson, comenté

-El chofer de pronto se detuvo y nos respondió:

-Eso significa una sola cosa, son los elegidos. Esa valla solo la ven las personas elegidas para entrar en la isla.

-Los no elegidos simplemente no la podrán ver. Nos respondió el conductor

-Los dos la vieron?, preguntó

Sí, respondimos los dos.

Bueno, prosigamos, dijo el hawaiano.

Había una colina rodeaba de muchos arbustos y vegetación en donde el camino se había cada vez más angosto y se podía apreciar unas cabañas hechas de madera, habíamos llegado al lugar donde nos hospedaríamos.

El Sr. Muy amablemente nos ayudó con el equipaje y nos dio la bienvenida.

Llegamos a la recepción y enseñé mi reservación, era una Sra. joven como de 45 años de edad, la cual consultó nuestra reservación en una computadora y finalmente me entregó unas llaves que tenía como llavero un árbol tallado que decía Hawái.

-Bienvenidos, Aloja nos dijo.

-La cabaña se llama Siberia, nos dijo, entramos, aún había luz natural.

Entré las maletas y vimos que la cabaña era muy amplia y acogedora, nos gustó.

La iluminación era con paneles solares, había un radio y una TV, todas las ventanas vestían de cortinas floreadas y fondo oscuro con filtro solar, había un aire acondicionado central, a un costado se veía una chimenea.

La cabaña, estaba equipada con estufa, horno y campana para la grasa. La ventana daba hacia un jardín o un huerto que quedaba por la parte de atrás.

¿No había teléfono, ni servicio a la habitación, de pronto pensé y donde comeríamos?

Mientras Jennifer Desempacaba lo más importante, decidí salir, me dirigía a la recepción.

-Hola, ¿dónde se puede comer algo por aquí? Dije

-En la cabaña París me respondió el Sr. que se encontraba de turno.

-La cabaña le queda subiendo la segunda colina, me indicó

-Si toma las escaleras el trayecto se hace más corto, me indicó señalando con su dedo índice.

-¡Muy bien, Gracias!, respondí

El Sr. de la recepción me respondió con reverencia inclinando su cabeza.

Decidí explorar el lugar hasta que llegué a la cabaña París, era fácil de reconocer, tenía la bandera de Francia. Al entrar había unas mesas pequeñas, conté como 10 mesas y al final se podía apreciar una barra, ahí quedaba el despacho.

Me acerqué al final de la barra y había una chica con una caja registradora, tomé un menú y le consulté a la chica:

-Hola, ¿hasta qué hora está abierto el restaurante?, le consulté

-Hola Bienvenido a la cabaña parís, hasta las 21 horas me indicó.

-Si gusta puede llevar menú, me dijo.

-Muchas Gracias le dije y me marché

-Bajé por las escaleras y seguí el camino hacia la cabaña Siberia.

-Amor ya llegué, le dije

-Fui al restaurante a ver qué había y traje menú le dije.

- ¡Qué bien amor!\, ahora vamos a cenar entonces\, permite la carta\, me dijo

A lo lejos se escuchaba como unos instrumentos de percusión y de aire, parecía una melodía danzante.

En la noche todo el sitio se veía iluminado como ver unos faroles que colgaban en el aire.

Decidimos salir a cenar camino hacia la cabaña París.

Mientras Comimos, Jennifer cogió su celular y marcó un número, viendo la pantalla, observé que decía Isla de los Misterios.

Una voz femenina contestó, -¡Gracias por llamar a la Isla de Robinson, espere un momento en breve será atendido!, decía la grabación, pasaron 5 min en la línea y se cortó la comunicación.  Al no tener respuesta, Jennifer guardó el celular en el bolso.

-A quien llamas Jennifer, pregunté

- Estaba llamando al número de la valla\, pero se cortó\, me dijo.

Pedimos una jarra de sangría y brindamos:

-Por los Buenos momentos, dijo

-Por los buenos momentos, con la copa alzada respondí.

Al terminar nuestra velada, paseamos por el lugar y recorrimos más de 10 cabañas camino arriba, cada una con nombres de Ciudades como: Babilonia, Tokio, Roma, Egipto, Mesopotamia, Berlín.

Ya en la cima se podía apreciar una montaña cubierta por una neblina densa que descendía lentamente, había un poco de humedad por la altura y a medida que descendías subía la temperatura.

De pronto fuimos a parar a la cabaña Siberia, entramos y pudimos notar que habíamos hechos recorridos en círculos.

Era la media noche, la neblina había descendido y cubría todo el lugar, no hacía frío, pero si un poco de humedad, no se podía ver absolutamente nada.

A la mañana siguiente se escuchó a lo lejos que tocaban a la puerta, y se hacía más intenso el sonido, cuando me acerqué para abrir la puerta, entró una fuerte brisa que me empujó como si se tratara de alguien y al bajar mi mirada al piso había una carta, me incliné y la tomé la abrí y miré cuál ventilador de derecha a izquierda, el camino estaba solo.

-Estimados. Jennifer y Pedro, la isla de Robinson, les hace la más cordial invitación, los esperamos a partir de la puesta del sol el día de hoy, una embarcación lo esperará en el muelle (letrero informativo de la isla), no falten. Los esperamos. Atentamente: Cristina Robinson.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play