Lucca era un proveedor de unos de los productos más importantes en las ventas del comercial de Liz, ese día vino junto a su pareja Sheila, ella y Liz conversaron mucho, Sheila trabajaba en otro comercial, allí compartieron experiencia de ventas y preferencias de los clientes. Así fue como empezó la amistad entre ellas.
A los días Liz los invitó a cenar a su casa, ellos tenían un hijo de la misma edad que su pequeño, de inmediato los niños también se hicieron amigos y comenzaron a jugar, se divertían con los juguetes y veían caricaturas. La primera cena fue muy agradable, Jerison también participó de ella.
Los problemas matrimoniales no se ventilaban delante de los demás, Liz y Jerison parecían ser un matrimonio perfecto e invisibles, tenían un hogar, un hijo, a la espera del segundo, ella era exitosa en los negocios y visiblemente ambos muy atractivos.
Liz siguió con su vida y el comercial, Jerison seguía con su vida bohemia, y los encuentro entre asados, cumpleaños y cenas espontáneas se dieron a lo largo de los meses junto al Lucca y Sheila.
A los ocho meses de embarazo Liz fue a control le tomaron una ecografia y finalmente se dejó y pudo saber el sexo del bebé
—treinta y cuatro semanas. ¿Cómo te sientes? — preguntó el ecografo.
—muy pesada, casi no duermo, típico de estas semanas.
—Si, es normal —el médico hizo un gesto y preguntó —quieres saber el sexo?
—Sí, se deja ver?— preguntó —hijo ven aquí.— Le dijo a su pequeño— tomó su manito y esperó la respuesta.
—Bien... El pequeño tenía razón, es una niña!
—Qué? Seguro? — fíjese bien por favor.
—Liz, es una niña, una princesa en tu vida.
Liz sintió una pequeña tristeza, ella quería un varón más, pero venía una niña. El pequeño festejaba, ella no quería empañar su alegría pero de verdad se sentía triste.
¿Cuál era la razón de su tristeza? ¿Por qué no quería una niña? En otro tiempo hubiera deseado con todo su corazón, pero ahora no, su pensamiento era "Las niñas vienen a sufrir" en realidad ella sentía tanto dolor en el alma, no era feliz y no quería tener una hija que sufriera, su distorsión de la realidad a causa de las cosas que vivía y se guardaba en su interior la hacían sentir que ser mujer era una desdicha.
Al pasar las horas mientras pensaba que tendría una hija fue resignandose, al fin simplemente dio gracias a Dios por la llegada y salud de su hija, pero le costó trabajo aceptarlo, su pequeño estaba feliz, quizá poco entendia la diferencia, aún no cumplía tres años pero siempre dijo que era niña... Quizá el cielo la preparaba a través de su hijo para aceptar la llegada de su hija.
Llegó el momento del parto, Liz se despertó en la madrugada por los dolores que le provocaban las contracciones.
—Jerison llegó el momento, debemos ir a la clínica.
—Debemos? Debes ir yo no voy.
—pero yo no puedo conducir así, si me da una contracción mientras conduzco, ¿qué podría pasar?
—Llama a un taxi, yo no te llevaré.
—Es que hay que llevar al niño a mi mamá.
—A esta hora? Estas loca Liz.
Las Contracciones que tenía cada vez eran más fuertes. Finalmente tomó las llaves del auto, a su hijo sus bolsos y se fue, pasó a dejar a su pequeño con su mamá.
—Hija, ¿qué haces aquí a esta hora?
—Mamá estoy con dolores de parto, y quiero dejar al pequeño aquí y no con la nana, su niñera es maravillosa pero me extrañará menos si esta aquí cerca de ustedes.
—Por qué no te acompaña Jerison?— preguntó preocupada su mamá —Es peligroso que conduzcas así.
—Jerison se sentía mal, no pudo acompañarme está enfermo —ella lo justificó — igual no te preocupes mamá, aun no son las cinco de la mañana no hay muchos vehículos en las calles.
—Voy a despertar al chófer para que te lleve—la señora Magdalena dio la vuelta para entrar a despertar al chófer cuando escuchó el auto de Liz marcharse.
—Mamá no te preocupes estaré bien—dijo mientras se alejaba — Te llamaré luego.
La señora Magdalena entró de prisa a su casa y despertó a su esposo.
—Máximo, nuestra hija se fue sola ala clínica, Jerison está enferma, y me dejó al niño a mi cuidado, ni siquiera puedo ir a acompañarla.
—Pero cómo que sola? Dios mio! No le dijiste que espere.
—Si le dije, pero partió apenas me di vuelta.
—Que testaruda! Cómo puede ser todo en un ser, lo más tierno y lo más testarudo!
Máximo Florentinni se comenzó a vestir.
—Yo iré a verla y saber como está.
Llamó al chófer y partió apresurado hacia la clínica.
En la clínica...
Liz llegó con mucho dolor, de pronto casi no podía apretar el acelerador, entró al parqueadero de autos de la clínica y el caballero que estaba allí pudo ver que ella no estaba en condiciones de caminar.
—Señora, ¿se siente bien?
—Buen día, la verdad que no, vengo con trabajo de parto.
—¿Ha venido sola? ¿Cómo pudo conducir así? —por la radio pidió ayuda. — habla Vicente, del ala C nivel 2, necesito una camilla urgente!! Una señora está en trabajo de parto.. Urgente urgente !
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Comments
Zully Bolaños
esa es la cruda realidad! de la vida xq son hombre q saben manejar la sicología sin haber estudiado /Puke/
2024-09-10
1
Adoración del Carmen Martinez sonni
tanta estupidez en una sola cabeza 😡😡😡
2024-08-05
1
fiel lectora
esta mujer debe ser que se le cayó a la mamá de bebé , tiene un retraso mental
2024-08-04
5