Las palabras de Jerison fueron como una daga en el interior de Liz, la hacía sentir culpable de haber caído cuando en realidad él había provocado una falla en el tacón de ella. Liz hacía reposo absoluto, cada vez que iba al baño veía gotitas de sangre, su dolor se iba pasando pero eso la angustiaba, el pequeño niño quería salir a jugar, pasear, pero ella no podía llevarlo, le pedía a una de las nanas que lo lleve a la plaza o a los juegos, Jerison llegaba de trabajar y le decía que volvería a salir, no la cuidaba y ella estaba sumergida en una profunda soledad.
—Iré a jugar fútbol — le dijo saliendo de la puerta de la habitación
—Amor, quédate hoy— le pidió suplicando —Por favor, me gustaría que cenes conmigo.
— No gorda, me esperan para jugar fútbol — le repitió.
— Es solo un día, todos estos días has salido y me gustaría que cenemos juntos!
—No, ¿crees que me gustaría quedarme aquí? — Le dijo con desprecio — Si eres una aburrida.
Salió de la habitación insultando entre dientes. —Lo que me faltaba! Que ahora quiera que me quede aquí!
Su voz se perdía tras sus pasos, dejándola triste, sola y con su cabeza llena de pensamientos autocriticos.
"¿Será que de verdad soy aburrida?
Estoy gorda, ya no le gusto?" pensaba entre sus cuatro paredes en la habitación. De pronto la interrumpió su pequeño hijo al entrar y de un salto se subió a la cama a llenarla de besos.
—te tañe mamá,— le dijo con su voz tan dulce.
—¿me extrañaste?
—si mamá. Le respondió mientras la abrazaba y le daba besos en su mejilla.
—Yo también mi niño hermoso... ¿Cómo te fue en el parque?
—Bien, jugué muchio, y tomé un helallo,
—Oh un helado! Pero que rico...
El corazón de Liz pareció sentir esa calidez que necesitaba, respiró hondo y se dijo "Bien, tengo este tesoro y el que viene en camino, es el mayor premio que la vida me pudo dar."
Ese día Jerison llegó a las tres de la mañana Ebrio, había pasado esas horas con una mujer pero no le fue suficiente, llegó a casa y quiso intimar con Liz, ella no podía responder como mujer, su embarazo estaba en peligro.
—ven aquí, ¿para que eres mi esposa si no puedes estar conmigo? Por eso me busco otras mujeres— le decía con palabras enredadas por la ebriedad. — Ahora estuve con la sharon, pero necesito tu cuerpo, ME ACOSTUMBRÉ A TU CUERPO.
Liz estaba emocionalmente enferma, esas palabras hasta la hicieron soñar que Jerison la amaría algún día, no prestó atención a que estuvo con otra mujer, sino a que necesitaba su cuerpo. Finalmente Jerison se durmió borracho pidiéndole tener intimidad, ella no cedió por cuidar su salud.
Al día siguiente debía ir al control médico y tomar otra ecografia para ver el estado de su embarazo.
—Amor despierta —debes llevarme al médico. Tengo control y tengo prohibido conducir por el estrés que provoca, me hace mal para el embarazo.
—Qué me importa a mi? Anda sola yo no nací contigo— le dijo molesto porque ella lo despertó.
—ok, no te preocupes.
Tomó sus cosas y se fue en un taxi, su papá le había ofrecido llevarla pero ella se negó pensando que Jerison la llevaría y ahora sentía vergüenza de decirle a su papá que él no la acompañaría. Ella fingía tener un matrimonio feliz, pero nadie sabía cuánto mal pasaba sus días.
El taxi la dejó fuera de la clínica y ella caminó un par de metros para ingresar, cuando su médico la vio venir.
—Liz porqué vienes sola?
—Mi esposo tuvo que hacer algo importante, no pudo venir.
—Algo importante ? Más importante que la salud de su esposa y el bienestar de su descendencia?
Liz no supo que responder, sólo bajó la mirada,
En la sala de atención...
—Liz, te conozco desde que naciste, yo te recibí en el parto de tu madre y he sido el médico general de tu familia siempre. —Continuó diciendo —Lo que veo en ti no me gusta.
—Qué cosa doctor?
—¿Te hablo como amigo de la familia o como doctor?
–Como quiera doctor. — respondió Liz
—Bien, tienes tu mirada apagada, tu semblante triste, sé que no es por el embarazo, te vi así antes de ésto —se paró se dirigió hasta ella — No la estás pasando bien.
—doctor, tengo mi embarazo en riesgo y por eso estoy preocupada.
—Liz, no te engañes, no intentes engañarme, Tú no eres feliz y eso es por culpa de tu marido.
—NO! Él me hace feliz. —defendió de inmediato —es un buen hombre.
—Bien no quiero perder a mi paciente, solo te diré algo. Tu vales mucho y si alguien te hace sentir menos, ese no es tu lugar.
Tomando los exámenes realizados, la ecografia dijo..
—con respecto a los exámenes, debes seguir haciendo reposo, y tendrás que venir en quince días más para volver a repetir todo y saber que tu embarazo sigue su curso...
Liz salió de allí pensando, entre la anciana y el doctor, ya eran dos personas que veían su infelicidad, Quien más lo vería? Era tan obvio que su vida era un caos emocional?
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Updated 65 Episodes
Comments
Maricarmen Barajas
autora Ya Ya por favor párale los tacos al Jeison patán ese, Ya desaparece lo de la historia
2024-11-13
1
Ana María Paci
Tan inteligente e independiente, y no toma las riendas de su vida. Se pasa.
2025-02-23
1
Mabel Suarez
Que se avive ya cansan dejando a las mujeres pasar por tonta.
2024-09-10
1