Jerison antes de irse a casa fue a tomar unos tragos, nunca imaginó que la mujer que tenía a su lado, emamorada hasta las uñas de él lo hubiera despedido tan fríamente, aún así no fue capaz de reconocer sus errores, éstos que sin darse cuenta estaban haciendo que día a día perdiera a Liz.
Este caso en particular era recién la luz del despertar de Liz, ni ella misma se daba cuenta que iba haciéndose más fuerte, que gracias a la cantidad de veces que fue rechazada, esas veces que le rogaba... Quedate por favor! y recibía un "No" de repuesta la hacían indolente, las veces que pidió compañía y recibió un "Me voy" la hacían fuerte, dura y fría.
FRIA? En realidad ella había entregado amor como si hubiera vivido diez vidas juntas, el amor incondicional que había dado, la fidelidad, dedicación, la pasión. Es que el amor entregado era tan grande que se negaba así misma por hacer feliz a Jerison, ¿cuándo se negó? Cuando abandonó a sus amigos, sus acciones de caridad, cuando dejó de contar a sus padres sus vivencias sólo porque esas vivencias no la hacían feliz, se negó a sí misma cuando sabía que merecía ser amada y no lo fue.
Esa tarde al llegar a casa ella se sentó a la mesa junto a su hijo y cenó, la charla era de mamá a hijo, ni siquiera sintió la necesidad de que Jerison estuviera presente, cuando él llegó pensó que ella se sentaría a su lado, ese día quería cenar en casa, sim embargo ella no lo había esperado.
—cenamos? Preguntó.
—No, yo ya cené junto al niño — le respondió sin siquiera mirarlo — Cena tú si quieres.
—No me esperaste!
—Pensé que ibas a cenar fuera, en todo caso siempre lo haces.
Él se quedó como atontado, era la primera vez desde que estaba con Liz que ella no lo acompañaba cuando él estaba presente.
Liz fue a recostar a su pequeño lo hizo dormir y se quedó dormida a su lado, esa noche ni siquiera se dio cuenta si Jerison estaba en casa o no, cuando despertó eran las dos de la madrugada, abrió sus ojos y su pequeño estaba a su lado, el calor que sintió en su interior fue incomparable, por primera vez sintió que en esa cama había amor, ella y sus dos hijos, el que esperaba y el que estaba a su lado durmiendo desordenadamente.
A la mañana siguiente se levantó se dio una ducha, se miró frente al espejo y tocó su vientre, se puso de costado y vio su abultado vientre, cada vez sentía más los movimientos del bebé, terminó de vestirse y se fue a la comercializadora. De pronto un llamado.
Ring Ring.
Era Jerison...
—Hola, dime que necesitas?
— Liz quiero que hablemos, necesito que aclaremos las cosas.
—Ahora estoy ocupada, debo ver las finanzas, y revisar los stock de mercadería.
—Pero Liz, vas a dejar que esto destruya nuestro matrimonio? Quiero reconstruirlo por favor.
—Lo hablaremos luego, ahora no puedo—después de decir esto cortó.
Jerison mantuvo el teléfono en su oreja y luego miró la pantalla con incredulidad, finalmente se dio cuenta que ella había cortado, "maldita perra quién te crees que eres para cortar" "te haré pagar cada una de las que me hiciste" pensó muy enojado.
La esperó para invitarla a salir a cenar sin embargo Liz estaba desesperada por pasar tiempo con su pequeño hijo.
—Vamos a cenar, recuerdo que la última vez no pudimos, caíste por las escaleras.
—Estoy agotada, necesito pasar tiempo con mi hijo, no saldré hoy.
—pensé que sería una buena idea salir, recuperar tiempo perdido.
—Otro día, hoy quiero estar con mi pequeño.
Fue con su pequeño y jugó un rato, cenaron juntos y luego a descansar, ella lo hizo dormir y se quedó a su lado mirando su rostro inocente y sus manitos gorditas, cuánto había crecido y ahora su vientre se movía demasiado, parecía que él bebé que esperaba festejaba con saltos la calidez de ese momento.
—Liz vamos a descansar —dijo Jerison —entrando a la habitación del niño.
—Ya voy, estaré un momento más aquí.
Cuando fue a la habitación...
Liz, como está el embarazo?— preguntó.
—Super bien— respondió ella.
—¿Puedo tocar tu panza? — dijo acercándose mientras preparaba las manos para tocarla.
—Si, fíjate como se mueve— el bebé dentro de la panza se movía mucho y no paraba.
Jerison se impresionó pero tocó el vientre.
—Liz, es nuestro o nuestra pequeña. se acercó, le levantó la barbilla con el dedo y la besó, la abrazó.
—Te extrañé demasiado! —le dijo Jerison —Quiero que estemos bien, por favor no estés enojada.
Ella solo respondió a sus besos y una vez más cayó en sus redes.
¿Ilusa? Sí, ¿quién no lo ha sido cuando está enamorado? ¿Acaso no perdemos la razón en ese momento ?
Una vez más Jerison tenía a Liz en su dominio pero esta vez no logró volver a trabajar en la comercializadora, Liz le dijo
—No volverás, busca otro lugar para trabajar, yo me encargo de la comercializadora.
Al día siguiente llegó un proveedor al comercial junto a su esposa, era un matrimonio joven y fueron muy alegres y la conversación fue por bastante tiempo, parecía que se conocían hace mucho tiempo, así fueron haciendo una linda amistad ellos eran Lucca y Sheila, tenían veinte años los dos y se conocían desde la enseñanza básica en su colegio.
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Comments
Fran Sánchez
Ya para que hacer corajes con esta mujer tonta ,retonta ,😪ash
2025-02-11
1
Carmen Boggiatto
Dura la mujercita !!!😡
2024-09-10
2
Sujaira Barboza de Molero
es que ella no aprende
2024-08-09
2