Alana
Llegamos al restaurante. Lo veo de nuevo, esta adelante de nosotros, va con un chica rubia que parece demaciado insinuante con él.
- Parece que has visto un fantasma, ¿Estás bien? - dijo Henry.
- Henry estoy bien, debe ser el calor de la noche.
¿Será posible que me este persiguiendo? primero en el parque, segundo al frente de mi casa y ahora en el restaurante. Camino por el salón y luego en medio de las mesas como si nada pasara, aunque no puedo ocultar mi incomodidad al saber que ese hombre esta aquí, tal vez sea coincidencia, debo ignorar las casualidades del destino.
La mesa es para dos, tiene una vista muy llamativa hacia el jardín, descarto mis pensamientos sobre el romanticismo, el lugar tiene todo para una cita perfecta entre dos enamorados, la música suave, los tonos y las luces.
El restaurante en general es espectacular, es un restaurante italiano, esta ubicado cerca del parque, los tonos de las paredes es color rojo y con paisajes sicilianos, en la esquina hay una tarima y un micrófono, hay un karaoke y un bar. Veo una pancarta y hay una banda invitada, el lugar se empieza a llenar.
La mesera nos trae la carta, es una mujer amable y nos recomienda la especialidad de la casa, ravioles. Henry me mira y asienta con su cabeza, pide también un vino ligero.
- Alana, los ravioles son los mejores en este restaurante.
- Comeré la especialidad, me dejaré guiar por los expertos.
Sigo mirando el restaurante, trato de buscar a alguien conocido aunque dentro de mí sé que lo estoy buscando a él. Sorpresa fue para mí, cuando gire mi rostro hacia la mesa de al lado, mesa que también tiene una bonita vista al jardín y en esa mesa lo veo a él con su invitada, la mujer rubia iba con un vestido rojo muy ajustado su cuerpo, marcaba cada línea de sus atributos. Lo veo a él y me está mirando en su cara sus labios dibuja una sonrisa intimidante, me mira como si yo fuera una oveja y él, un feroz lobo hambriento buscando presa que cazar. Luego, alzó su copa como saludo, se levantó y se acercó a nuestra mesa.
-Señorita Alana buenas noches, que placer encontrarnos de nuevo.
- Señor Diego, buenas noches, ¿qué coincidencia que vayamos a cenar al mismo lugar?, espero disfrute de su cena.
- Si, me dijeron que este lugar tiene karaoke y música en vivo los fines de semana.
Él es un amargado que no le gusta la música y nada que pueda significar diversión. Es el mejor actor, con esa seguridad cualquiera le creería.
- ¿Señorita no me va a presentar a su amigo?
¿Placer de verme? Es una ironía, este hombre es un completo idiota, ¿placer de encontrarnos de nuevo?. Hoy estoy destinada a encontrarlo, para el tampoco es algo bueno verme, lo veo en sus ojos y en esa sonrisa hipócrita. No quiero responder, vi el rostro de Henry, está confundido por mi silencio
Este hombre no conoce los límites, lleva todo el día “coincidiendo” conmigo, ahora debo reportar con quién salgo y con quién no, como lo hacía en el pasado. Dibujó una sonrisa en mi rostro.
-Señor Diego le presento a mi amigo Henry. Henry el señor Diego, un amigo de la familia.
Henry de manera efusiva saluda a Diego. hablaron a qué se dedicaban, la industria y como iba el sector de los bienes raíces, Henry está interesado en comprar una propiedad y Diego conoce los sectores con alta plusvalía.
- Espero podamos compartir una copa en el trascurso de la noche, buen provecho.
- Lo esperamos señor Diego.
Había venido a perturbar la noche y ahora tenía que verlo en durante la cena. Mi noche no era como la había planeado, esperaba hablar con Henry de las ideas para la la campaña, pero no dejaba de pensar en el señor de la mesa de al lado, maldito Diego y sus repentinas casualidades.
- ¿Estás bien? - Henry me miraba preocupado.
- Si Henry, estoy asombrada porque no esperaba encontrarme con personas conocidas aquí.
- ¿Quien es?
- Era mi representante en el colegio, es un amigo de la familia, mis padres viajaban por sus profesiones y cuando vieron que necesitaban ayuda para nuestra educación, él fue el encargado de velar porque recibiera la mejor educación, estaba pendiente de las actividades del colegio y cuando mis padres no estaban.
- Ah, debe ser un poco molesto y una coincidencia encontrarse con el hombre que fue tu tutor.
¿Tutor? Ese hombre no había sido solo mi tutor, ese hombre había sido mi carcelario, un torturador de jovencitas, de padres confiados en la fachada de serio y hombre de negocios que mostraba, feliz de haberme liberado cuándo cumplí los dieciocho años.
- Si, es agobiante haberlo tenido tantos años cuidando de mí y que por casualidad hoy nos encontremos aquí.
- ¿No tienes una buena relación con él? - Henry y sus preguntas no apropiadas.
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Comments
Irma Ruelas
😔🤨🤔😒😒🙄🫣
2024-02-01
1
Laurentina Santiago
mmmm 🤔 entonces ya se conocían?..... seguiré leyendo
2023-08-09
0
yorly's
🤔🤕😪
2023-05-17
0