Primer día de la feria. Edit.

Cataleya Dunner.

Siempre consideré esta casa como mi hogar, con cada una de las paredes revivo mi infancia y el recuerdo de una emoción extraña que hace mucho no siento, me llena el pecho. Lástima que hoy al abrir los ojos no me siento como en casa.

Esta no es mi cama, este no es mi cuarto, este no es mi hogar.

Los rayos del sol se cuelan por la ventana iluminando toda la habitación. La puerta se abre y la sonrisa de mi madre es lo primero que veo en el día.

—Buenos días —Canturrea— ¿Cómo estás, cariño? —Entra.

Me levanto y voy directo hacia ella que recibe gustosa mi abrazo.

—Hola Mami, ahora que te veo, mucho mejor.

—Anda, no te demores. Baja a desayunar conmigo, —Toma mis manos entre las suyas y las palmea suavemente— Nuestros hombres salieron desde temprano para las exposiciones en la feria y nos hemos quedado solas, presiento que este será un día de confesiones y chicas. —Me dice haciendo su acostumbrado baile de cejas.

Me rio.

—Y yo no sé por qué presiento que solo quieres estar de cotilla mamá.

­—Niña no me faltes el respeto— me nalguea como cuando estaba chiquita y se marcha corriendo.

—Mamá —Le digo con tono de reproche falso, ya que también estoy sonriendo.

Convivir con mi madre me da mil años de vida. Cuanto la extrañaba.

Me doy un duchazo y después de prepararme bajo a desayunar con ella, hablamos animadamente, en varias ocasiones trato de sacarme información sobre cierto pelinegro de ojos azules, pero no me deje llevar. La verdad es que no hay nada que decir sobre él. Aún sigo enojada por su manera de hablarme y no debería darle tanta importancia.

¡Estúpido ojiazul!

Luego de desayunar con mi madre, me dirijo al viñedo. La extensión de la casa de mis padres es inmensa, no hay ni un solo rastro de las mesas y los salones que prepararon para la fiesta de anoche, al parecer el servicio es muy eficiente y no es para menos conociendo a mi padre.

Veo a los trabajadores en las plantaciones, a pesar de ser domingo hay uno que otro recorriendo el lugar, supervisando las producciones y lo demás.

Saludo a las pocas personas que por ahí andan, camino entre las hileras de grandes plantaciones de uva y cómo lo hacía en la infancia, arranco unas cuantas para seguir el camino, mientras disfruto de su agridulce sabor.

— Veo que no se te quitan las mañas aun después de grande.

Doy un respingo al escucharlo en mi espalda.

— ¡Me asustaste! Pensé que estaban en la feria.

— Quise regresarme antes y... muy limpia, no tendrás la conciencia hermanita - dice divertido haciendo énfasis en el susto que me pego.

Sonrío — Supongo qué hay cosas que nunca cambian.

— ¿Qué haces aquí? Pensé que no te gustaba este lugar — su semblante cambia y el aire divertido que tenía antes, se evapora por completo.

Lo miro a los ojos.

— ¿Cómo no va a gustarme? Esta también es mi vida, aquí nací, de este lugar tengo mis mejores recuerdos — digo, le doy la vuelta y continúo mi caminata, le escucho seguirme a pasos lentos y antes de seguir avanzando me toma del brazo con delicadeza pero firme.

— ¿Qué haces aquí Leya? - repite y siento que la conversación se está dirigiendo a un lugar que no me gusta. — Te fuiste y nos abandonaste, agradezco que vinieras a mi cumpleaños, pero de verdad no entiendo qué quieres, desde hace mucho quedo más que claro que tu familia no es importante para ti...

— No digas eso Brett, tú más que nadie deberías entender mis razones... debía irme, tenía que hacerlo y por lo que veo hasta el día de hoy, nunca vas a perdonármelo...

Lo miro fijamente y no soy de ver más allá de la muralla de hielo que ha implantado ante nosotros.

— No deberías quedarte.

Me suelta y se marcha con rapidez dejándome allí.

Quisiera que entendiera mis motivos, quisiera que comprendiera lo difícil que es para mí todo esto.

———————————————————————————

Llamar a Ivonne requiere de mucho tiempo, ella simplemente no puede parar después que comienza a hablar. Y bueno, supongo que eso es parte de su encanto.

Después de mi paseo matutino me encerré en mi cuarto y llamé a la rubia para ponerme al día con el trabajo y sí, sé que es domingo, pero quiero terminar cuanto antes este proyecto, para no tener que topármelo más.

O al menos es lo que me digo a mí misma para convencerme.

Superviso que todo esté en orden para mañana que llegue a la editorial y me tumbo en la cama.

Hoy, después de cinco años, asistiré a la feria. No puedo dejar plantado a Craig, le prometí que iría.

Él dice que ya es momento para dejar el pasado atrás, que han pasado ya muchos años y que nada malo va a pasar.

Quiero creerle, de verdad quiero hacerlo, pero cómo podría, si últimamente es como si el pasado del que tanto he tratado de escapar, me estuviera asechando.

Tengo miedo, tengo mucho miedo.

Al medio día comí con Brett y mi madre en el comedor, afortunadamente papá no hizo acto de presencia, lástima que tampoco Craig y Chad.

Llegada la hora me arreglo para salir, estoy nerviosa, pero rápidamente desecho todas las malas vibras de mi cuerpo.

— Todo saldrá bien — exhalo hablando para mí misma — Vamos Leya, es solo una estúpida feria.

Me encamino escaleras abajo, mamá ya está lista y juntas salimos a la entrada.

Me dice que Brett se pasará más tarde y tomo las llaves del carro

El camino con mamá es ameno, charlamos y me cuenta que papá está por hacer negocios con un hombre muy importante en el área de la distribución, esta noche se verán aquí y más tarde se pasarán a casa para conversar y hacer negocios más tranquilos.

Asiento recibiendo la información porque es lo único que puedo hacer, no creo que pueda opinar acerca de los negocios de papá.

Según avanzamos se puede sentir la algarabía de la gente y el ruido de la música, al parecer ya la fiesta ha empezado.

Al llegar, estaciono como puedo en un espacio más lleno que vacío y nos bajamos del auto.

Me separo de mamá y trato de ubicar entre la multitud a mis chicos, hasta que lo logro, los encuentro al lado de los barriles de la compañía de papá, charlando animadamente.

Desde lejos veo a mi hermano junto a otro hombre beber de una copa, al parecer es un catador. No logro diferenciar de quién se trata y este se aleja, justo cuando yo estoy llegando a ellos.

Hay muchas personas alrededor, no me gustan mucho las multitudes, pero por mi hermano haré la excepción, le prometí que vendría.

Llego hasta dónde está y carraspeó llamando su atención.

Se despide de la persona con la que hablaba y me mira feliz...

— Pensé que no vendrías — dice mientras me abraza.

— Te dije que aquí estaría tonto — miro por todos lados y no lo veo — Por cierto, ¿Dónde está Chaddie? Creí que estaría contigo.

— Fue a buscar a papá, el señor Müller hace un buen rato que llegó ya y papá nada que aparece.

— ¿Müller? — mi ceño se frunce y joder no puede ser, cuántos hombres con ese mismo apellido existen en el mundo, cuantas probabilidades hay de que sean la misma persona...

Nah, no puede ser tanta casualidad, ni tan maldito el destino.

— Sí, la persona con la que hablaba antes de que llegaras, se alejó a resolver un asunto personal que se le presentó, pero me dijo que ya viene.

Alarmada paseo mi rostro por todo el lugar, mi vista no logra captarlo en el radar y me relajo un poco. Tranquilizo el asco de mi respiración que sufrió una leve alteración al pensar que lo vería de nuevo y lo que es peor, sin haberme dado cuenta.

No seas estúpida Leya. Me regañó a mí misma.

— Bueno, ya llegará el momento de que hablen de negocios — le digo a mi hermano ya calmada y sin pensar en ojos azulados, o al menos eso creo.

— Me gusta como piensas hermanita, ¿Bailamos?

Me tiende su mano y la cojo sin pensarlo mucho. Vine a divertirme y eso haré...

——————————————————————

— ¡Carajo! Leya tienes que darme un descanso, — se ríe agotado — ¿De dónde mierdas has sacado tanta energía?

Una carcajada brota de mi garganta y le concedo razón, hay que tomar un respiro y tomar algo, joder que me muero de sed. Pero es obvio que no se lo aceptaré

— Joder, apenas llevamos un par de canciones y ya te estás quejando, hermanito te estás comportando como un viejito cascarrabias

— No seas irrespetuosa niña, soy tu hermano mayor...

— Claro, es que no se puede negar que eres el abuelo de Tutankamon

Nos reímos y vamos por unas copas. La realidad es que no llevo la cuenta de cuantas me he tomado ya, creo que por eso me siento tan relajada y con energía.

Brett llegó dos horas después de yo haber llegado, momento en el que papá y su ahora nuevo socio estaban hablando. Después de eso no supe más de ellos y me quedé bailando la Macarena con Craig.

Ahora mismo, sentada en una de las barras me doy cuenta de que perdí a los chicos de vista, mis padres al parecer ya se fueron a casa porque no los he visto más y Chad se largó a ligar con cuánto palo se le cruzara en el camino desde hace un rato, me he quedado sola en medio de tanta gente y no sé si es por el alcohol ingerido, pero no se siente tan mal como en otras ocasiones el estar sola en medio de una multitud, por el contrario, tengo ganas de seguir bailando...

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Comments

Livia Silva Mejias

Livia Silva Mejias

es estresante vivir como ella, nerviosa, con miedo, acosada por el pasado...eso no es sano.
me muero por saber que fue lo que pasó???
Ando comiendo ansias 🤔😬😬 muero de curiosidad

2022-08-18

4

Nancy Aguiar

Nancy Aguiar

Disfruta tu rato, y veremos☺️☺️☺️🥴🥴

2022-08-02

1

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