Deaclan Müller.
Odio que quieran controlar mi vida, odio los malditos contratiempos que interfieren en mis planes y en definitiva odio a la loca que dice ser mi novia.
Es que aun no entiendo porque no la saco de mi vida.
Conocí a la rubia por vía de mi madre. La señora Young y ella fueron muy amigas en el instituto, mi madre es polaca al igual que Aleska Young. Por cosas de la vida mi madre se trasladó a Francia cuando conoció a mi padre y se separaron. Años más tarde, volvieron a coincidir, ya que mi madre es diseñadora de modas y la rubia es modelo.
¡Que pequeño es el maldito mundo!
No puedo negar que al principio de todo si hubo atracción y es que la rubia es hermosa. Pero yo nunca he sido un hombre de compromisos y es algo que ella nunca pudo entender.
Le termine la relación y todo se volvió una mierda, ella entro en una depresión y se cortó las venas en un intento de acabar con su vida, yo iba de camino a su apartamento y cuando llegue la puerta estaba abierta. La encontré tirada en el suelo de su habitación, pálida y con hilos de sangre bajándole por las muñecas. Es una imagen que no he podido olvidar.
Aún recuerdo sus palabras cuando despertó en el cuarto de hospital.
—Sin ti no quiero nada Deaclan, perdónenme pero mi vida no tiene sentido sin ti.
Lagrimas le bajaban por las mejillas y su vista solo estaba fija en mí.
Nuestras madres enloquecieron. Movieron sus influencias para que nada saliera a la luz, ya que sería un golpe bajo para su carrera y no le vendría bien a mi imagen como dueño de los clubes, al menos eso fue lo que dijeron ellas. Para mí la opinión de los demás me vale verga, pero me sentí responsable por ella y a decir verdad un poco culpable.
A pesar de que no le di el título, mi madre trato de convencerme para que no le diera la espalda a la rubia, no me aleje a tiempo y ahora estoy pagando las malditas consecuencias.
Desde ese día mi hermana le dice la desquiciada y se volvió una broma personal entre ella, el pelirrojo y yo. Aun no entiendo el motivo, pero a mi hermana nunca le cayó bien la rubia, para ella solo fue un melodrama que todos creímos como imbéciles.
El miércoles tuve que adelantar mi reunión con la muñeca porque la madre de la rubia tuvo un accidente y me vi obligado a viajar con ella y mi madre a Madrid.
La verdad es que me sorprendió bastante, en dos días junto a su equipo logro tener muchísimas ideas y estrategias para poner en funcionamiento el club. Todavía hay muchas cosas que hacer, pero me quedo más tranquilo al saber que mi club está en manos de gente profesional.
No pude negarme a ir ante la insistencia de mi madre, ya que según ella la señora Young es mi suegra y era mi deber acompañar a la rubia. La verdad es que si apenas tolero a la hija, para nada soporto a la madre. Es una mujer ambiciosa, caprichosa y que lo único que le importa es la buena imagen y las apariencias.
Ese día cuando llegamos, fuimos directo a la clínica donde tenían a Aleska y me dieron fuertes ganas de reír cuando nos dijeron que iba borracha y por esa razón se llevó toda la pared del edificio en donde vive y para colmo ni siquiera fue consciente de lo que hizo, hasta que despertó en el hospital.
Cuando le dijeron lo que había hecho rápidamente saco su chequera y le pago a los doctores para que nada saliera a la luz, y que declararan que todo fue un accidente. Iba tan rápido que al chocar con el edificio tuvo lesiones cervicales y tuvieron que ponerle un cuello ortopédico.
Por respeto a mi madre me quede en España con ella y no cogí el avión directo a casa de nuevo. Nos quedamos allá dos días y el viernes nos devolvimos a Marsella.
- - -
— ¿Es en serio?— la risa de Zev se escucha por todo el piso y no puedo evitar reírme con él.
Le conté lo que paso con la madre de Day y no ha parado de reír desde que le dije que parecía una momia estirada con el cuello torcido.
Estamos en el despacho de su depa, hablando y pasando reporte de los clubes en esta semana. Estamos concentrados en las cuentas y de repente escuchamos el timbre sonar.
— ¿Esperas a alguien?
—Noup —me mira y sus ojos se abren con exasperación —Joder en serio espero que no sea tu loca.
—No es mi loca estúpido, y mira por la mirilla antes de abrir, suficiente tuve con aguantarla durante el viaje.
Zev se levanta y se dirige a la entrada, mientras yo le rezo a todos los santos para que no sea la rubia. Escucho voces por el pasillo y sabiendo de quien se trata, salgo.
—Aquí estas, llevo varios días buscándote y hasta que al fin te encuentro — Adriam Müller. Me mira ceñudo y al parecer viene con ganas de discutir. Lo miro y le respondo.
—Pues ya me encontraste, ¿Qué quieres?
—No seas insolente. ¿Se puede saber que mierda es que quieres hacerles a nuestros clubes?
Me rio en su cara y veo como su rostro enrojece.
— ¿Nuestros? — Me carcajeo— Como que suena a manada ¿No crees?
—No permitiré que quieras arruinar lo que por años nos ha costado conseguir por estar con tus mariconadas.
Doy dos pasos adelante y me planto frente a él
— Lamento informarte que yo no fui quien metió drogas en los clubes, así que no vengas a joder ahora. Me costó mucho limpiar tu mierda como para tener que aguantar tus estupideces ahora. Si no quieres que cumpla con mi amenaza de sacar a la luz todas tus porquerías, mejor será que no me jodas más. Aquí el que manda soy yo, que no se te olvide "tío".
—Esto no se quedara así, no dejare pasar por alto tu altanería. Tendrás noticias mías, sobrino querido.
Lo vemos salir dando un portazo y escucho a Zev silbar. Me devuelvo al despacho y sigo sacando cuentas como que nada ha pasado.
—Si sabes que no se quedara quieto ¿Verdad?, amigo lo acabas de desafiar, si antes no te soportaba, ahora debe estar odiándote.
— ¿Acaso crees que de verdad me importa? Que haga lo que quiera. Tengo demasiadas cosas que hacer, como para detenerme a pensar en un resentido que no me supera.
Cataleya Dunner.
Viernes otra vez. Jesús Santísimo, esta semana ha sido un completo caos, demasiadas emociones juntas.
Salgo de la oficina para dirigirme a mi casa y en el camino me encuentro a Ivonne.
— ¿Puedes...?
—No, ni siquiera lo pienses.
—Pero si no me dejaste terminar.
—Y no tengo intenciones de dejarte hacerlo.
La escucho resoplar y me sigue los pasos. Joder ¿Ahora que quiere?
—Anda, dime — me detengo, esperando que suba el ascensor y subimos en él. — ¿Qué quieres?
—No seas pesada Leya.
—No soy pesada Ive, solo que hoy no tengo ganas de salir.
—Pero si solo iba a auto invitarme a tu casa, para que me brindes una copa, de ese rico vino que siempre presumes. Mi coche está en el taller y hasta la noche Emmanuel no puede pasar a recogerme.
— ¿Tu hermano está aquí?— la mención de Emma me sorprende, lo último que supe de él fue que se había ido a los Estados Unidos a estudiar cinematografía. Podría decir que Emma fue el primer enamorado que tuve, nos criamos juntos en el mismo pueblo y a pesar de que Ivonne y yo en ese momento no nos llevábamos, él siempre me defendía ante su hermana.
Llegamos al estacionamiento, le lanzo las llaves y me trepo al haciendo del copiloto. Ella me mira y enarca una de sus cejas.
—No tengo ganas de manejar — niega divertida y se sube.
—Abusas de mi nobleza —me rio y la escucho responder a mi pregunta, mientras nos dirigimos a mi piso.
—Llego hace unas semanas, la verdad es que el viernes pasado él nos iba alcanzar en el club, pero se le presento algo y no pudo. Está loco por verte, te juro que ya no lo aguanto, solo me pregunta por ti y quiere tu número.
— ¿Estas de broma? — me rio con ella y nos encaminamos a mi auto, directo a mi piso.
—Te lo juro, sabes que siempre ha estado loco por ti, aún recuerdo todos los regaños que me daba cada que te molestaba en el instituto.
Lanzo una carcajada y no puedo creer lo que me dice.
—Joder, pero si han pasado años, es que no te lo creo.
—Eres algo así, como su amor platónico, estoy empezando a creer que tienes un imán para que los chicos te persigan.
—Y lo dice justamente, la despampanante rubia de ojos verdes. Que irónica es la vida.
Llegamos a mi casa, Ive se queda en el salón y yo me dirijo a la licorera de madera incrustada a la pared de la cocina. Cojo una botella de vino, un par de copas y me siento con ella en el sofá destapando el Château Greysac de etiqueta blanca.
Siempre tengo aunque sea una botella de vino en casa, mi familia tiene el viñedo más grande en Polonia, y desde pequeña he desarrollado una ligera obsesión por el buen vino.
Sirvo en mi copa el líquido tinto y me llevo a la boca el delicioso néctar. Cierro mis ojos disfrutando de los sabores exquisitos del vino y escucho la risa de Ive.
—Pareciera que acabas de tener un orgasmo. — Ruedo los ojos y me rio.
—No puedes culparme, Joder con este vino, esta delicioso.
—Oh por Dios, júrame que no harás esas caras delante de mi hermano.
La miro divertida y con aires de una inocencia que me quitaron, me encojo de hombros.
—Solo disfruto de los placeres de la vida.
Seguimos charlando, riendo y bebiendo. Al cabo de un rato suena un tono de llamada que no es el mío. Ive descuelga la llamada y lo pone en altavoz.
—Dime imbécil — no lo puedo evitar y me rio al escucharla.
—Más respeto teñida.
—No soy teñida estúpido, no me llames así.
—Como sea, estoy abajo. ¿Qué piso es?
—El cuarto — Niego divertida y contengo la carcajada para que no sepa que lo estoy oyendo.
—Pecas, sé que estas escuchando — como si leyera mi mente, lo escucho hablarme con el mote por el que siempre me ha llamado y oigo a Ive resoplar. — deberías decirle a la mentirosa de mi hermana que no volveré a caer y que es muy mala hermana.
Me rio sin contenerlo más. —Tendrías que estar acostumbrado, ya sabes como es. —Intervengo.
—Años que no escuchaba tu voz y sigue siendo igual de hermosa.
—Años sin saber de ti y veo que sigues igual de adulador que siempre — le sigo la corriente —Anda sube que es el último piso, quien sabe tal vez te invite a una copa.
—No se diga más hermosa.
—No te iras a correr verdad — Ive hace cara de asco y la miro divertida — Hasta aquí se escuchan tus suspiros.
—No te pases enana. Aun no entiendo como la soportas, Pecas.
—Créeme que ni yo lo sé — Cuelgo la llamada y no pasan diez segundos cuando ligeros golpes se escuchan en la puerta.
Me levanto y abro la puerta, encontrándome con un rubio más alto y fornido del que recordaba. Veo como sus labios se estiran en una sonrisa y le devuelvo el gesto. En un movimiento inesperado, alcanzo a ver a la rubia detrás de mí, lanzar un cojín que le pega en lleno al rostro de Emma.
—Tu baba cae al piso — rueda los ojos y niega — Despabila hermano.
Lanzo una carcajada y veo como el calor sube en las mejillas de Emma.
Adorable.
Me quito de la entrada para que pase y voy a la cocina a buscar otra copa. Nos sentamos alrededor de la pequeña mesa de cristal y acabamos la botella entre risas y miradas furtivas.
- - -
Salgo de la ducha y voy en busca de la pijama, lista para dormir. La verdad es que pase un buen rato con los hermanos y fue muy agradable ver a Emma de nuevo.
Termino de vestirme, apago las luces y me tiro a la cama. Estoy a punto de caer en los brazos de Morfeo cuando una notificación llega a mi móvil y la pantalla se enciende iluminando la oscuridad que se había formado.
Me enderezo tomándolo de la mesita de noche para ver de qué se trata. Son las dos de la mañana y es raro que me llegue un mensaje tan tarde.
Desbloqueo la pantalla y un mensaje de texto de un número desconocido me recibe.
Dulces Sueños, Muñeca.
Tres palabras.
Tan solo tres palabras, que logro reconocer de donde vienen al instante y me mueven todo por dentro. Joder, no quería, pero esa noche terminé soñando con ojos azules.
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Comments
Sandra Patricia Díaz Jiménez
El chico nuevo del vecindario me imagino de paso con ella y por lo que leo la violó
2024-03-03
4
≛⃝🦅MᴀʀɪʙᴇʟMitzuki fantasti
ya quiero saber que paso, porque Leya es así.
2023-01-22
1
≛⃝🦅MᴀʀɪʙᴇʟMitzuki fantasti
me encantaría soñar con ojos azules 😍
2023-01-22
1