La feria Edit.

— Señor Müller, creo que se está confundiendo — Esta vez le hablo sin dudar — Porque yo no soy su empleada, trabajo para la editorial no para usted, no se equivoque, si se fija bien en la hora, también comprenderá que hace treinta minutos estoy fuera de mi hora de trabajo, por lo que no tengo que soportar sus llamadas insistentes e innecesarias, sumando a eso su falta de educación. Si necesita saber algo más, de lo que ya hemos acordado entre semana para el club, muy bien puede esperar a mañana y de paso llamar a mi jefa, no estoy en la ciudad...

Cuelgo antes de que pueda decir algo más, de pronto me siento muy enojada y... ¿Decepcionada?, ¿herida?...

Joder conmigo.

Salgo de la habitación antes de que mi mente me traicione pensando en situaciones que no quiero recordar.

—Niebieskooki dupek "Idiota de ojos azules".

—Bueno, eso ha sido intenso... —dice mi madre cuando llego a la cocina, mi padre está en el comedor, con la laptop, unos papeles sobre la mesa y el celular en mano, al parecer está hablando con alguien.

—Mamá... — Replico.

­— ¿Qué? No pude evitarlo, tus gritos se escucharon hasta aquí.

Bufo, sin poder evitarlo y frustrada pongo mi cabeza sobre la isla, cerca del taburete donde está sentada mi madre.

—Lo siento, no quería gritar de esa manera, solo me alteré un poco...

—Sea quien sea, definitivamente lo acabas de poner en su lugar — Ríe y ruedo los ojos.

—Mamá... — Objeto nuevamente.

Siento una de sus manos, acariciar mi cabeza y casi creo que empecé a ronronear como los gatos.

—Al parecer "tu trabajo" te tiene "muy" estresada... —Dice enfatizando con sarcasmo las palabras.

—No es lo que te estás imaginando, créeme.

—No estoy imaginando nada cariño, solo que te conozco Leya... — Me levanta el rostro — ¿Por qué no me cuentas de tu trabajo? — Me dice sugestivamente.

Suelto el aire de mis pulmones saturados, me enderezo y me subo sobre la isla.

—Ahora mismo, estamos en un gran proyecto, si las cosas se dan como lo llevamos planeando, será el primer paso para conceptualizar la marca de la editorial, como una empresa de marketing y diseño, más que una simple editorial. Yo soy la encargada del proyecto, la diseñadora de cabecera...

— Eso es muy buena hija — Me interrumpe — Y me siento muy orgullosa de ti por eso, pero... ¿Dónde entra Deaclan en la ecuación...? Así es que se llama ¿Cierto?

—Deaclan Müller... — Resoplo con fuerza. — ¿Recuerdas a Ivonne?

—Claro, ahora es tu amiga ¿No?

—Sí. El caso es que me insistió tanto que fuera con ella a un club a relajarnos, que después de tanto trabajo, durante el día, al final accedí. Lo conocí ahí, él es el dueño de la cadena de antros y bares más grande en Francia, lo que menos pensé fue que al lunes siguiente me lo encontraría en la editorial, al parecer conoce a Amélie, mi jefa.

­—Pero... ¿Hubo algo entre ustedes? —Me mira cuidadosa

—Nooo, Mamá, no, de hecho ni siquiera quise bailar con él, es un pesado y un grosero, la verdad —Su dedo se presiona entre mis cejas y el fruncido se va. —Además, no quiero a nadie en mi vida mamá, tuve suficiente de eso y no terminó para nada bien. — Mi mirada se dirige aun sin pretenderlo hacia mi padre y este sigue en lo suyo sin prestarnos atención o al menos eso creo.

—Leya, no puedes culparte, mucho menos castigarte así por lo que pasó, no te cierres a la oportunidad de amar... de ser amada, mereces ser feliz.

—El problema en todo esto es que yo no quiero amor en mi vida, estoy muy bien así y hace mucho que ya no pienso en nadie. — Digo, con la mirada perdida y como quisiera que eso fuera cierto.

—Puedes engañarte a ti misma Leya, pero no a mí y algo me dice que la próxima vez que hablemos de Deaclan Müller, será bajo otra circunstancia. — Me guiña un ojo y me niego a darle la razón.

Se levanta del taburete y se marcha dejándome sola en la cocina, me bajo de la isla, y voy por un poco de agua.

Cuando me doy la vuelta, casi se me cae el vaso del susto, mi padre que antes estaba en el comedor, justo ahora está frente a mí y no sé cómo reaccionar.

— ¿Müller... dijiste Müller?

Sin saber qué decir, solo puedo asentir. Este lanza una risita burlona, pero a la vez como resignada y no lo entiendo.

—Ya veo. — Coge el vaso intacto de mi mano y se lo lleva a la boca tomándose todo el contenido, se da la vuelta, sale de la cocina y voy detrás de él. Lo alcanzo cuando está a punto de subir las escaleras.

—Pensé que mi vida no te importaba.

—No lo hace, solo confirmo, una vez más, que eres patética y mi mayor vergüenza.

_________________________________

Voy saliendo de tomar una larga ducha, cuando escucho pequeños golpes en la puerta nuevamente.

Con la toalla bien amarrada a mi cuerpo, la abro y veo a los chicos del otro lado de la puerta.

—Vaya, llegaron, ¿Ya acabaron el tour? — Me acerco a ellos y sin que lo esperen, los golpeo en la nuca a los tres en filita india.

— Auch...

— ¿Por qué fue eso?

Replican, Brett enarca una de sus cejas y me cruzo de brazos.

—Eso fue porque se fueron sin mí, se supone que íbamos a pasear todos, bola de idiotas. Tengo mucho que no recorro las calles de mi pueblo, tenía ganas de ir con ustedes y me dejaron, así que bien merecido lo tienen.

—Ya, no seas enojona Leya, sin duda que serás igual de peleona que mamá...

­—Escuche eso... —Dice mamá  que venía del otro pasillo, señalando a Craig.

­—Bueno, solo veníamos a invitarte oficialmente a una noche de películas con tus bellos hermanos — Se me acerca y me susurra al oído, sin pretender realmente que los demás no lo escuchen —Obviamente yo soy el más bello de los tres... — Guiño

—Entonces, ¿Qué me dices, vienes a la sala de cine? —Escuchar a Brett hablar de la sala de cine, me recuerda el altercado que tuve con mi padre nada más llegar, algo de lo que aún no se entera al parecer.

A pesar de que la mención de dicha sala me provoca una dura punzada en el estómago y ganas de llorar, acepto la invitación, solo quiero pasar tiempo con ellos, antes de tener que irme nuevamente.

Se van a preparar todo, dándome espacio para vestirme, cuando voy de camino a la que antes era mi habitación me encuentro con Chad.

—Conejito, a ti te estaba esperando. —Llego a su lado y le sonrió.

—Pues aquí estoy, ¿Vamos? —Engancho mi brazo al suyo y caminamos.

— ¿Recuerdas las ferias anuales?

—Sí, la última a la que fui, fue el puente que cruce hacia mi mala suerte y fue hace cinco años, ¿Cómo olvidar tan memorable noche?

— ¿Eso que escucho en ti es sarcasmo? Porque recuerdo que no te vi en aquella feria.

—No seas imbécil Evans, tú mejor que nadie, sabes lo que paso esa noche.

—Vale, vale, ya dejaré el tema, no quiero que tu lado oscuro te dañe la noche, lo siento.

Asiento y finjo olvidar el tema, llegamos al cuarto y ya los chicos tenían todo listo. Palomitas, dulces, gomitas, sodas, y varias cajas de pizza que al parecer trajeron de camino a casa.

Vimos una de las películas favoritas de los mellos y a la media noche soy la primera en darle las felicitaciones tirándome sobre ellos, cantándoles la tradicional canción de cumpleaños y súper feliz de estar con ellos.

Mamá entró un par de minutos después a continuar mi algarabía y casi derramando lágrimas, al final solo pudimos ver una película y pasamos el rato hablando, comiendo y celebrando con el mejor vino de la cava familiar.

Al cabo de un par de horas, recogemos las cosas y cada quien se va a su cuarto, me quedo rondando en la habitación y mi mirada se dirige a la ventana.

Tantos recuerdos... Me recuesto sobre el sofá más cercano, mirando a través de ella, mis ojos recorren las paredes que antes eran blancas, ahora de un color beige y vuelven a la ventana.

No puedo evitarlo y aquella noche vuelve a mi mente.

—Bonita, déjame explicarte por favor... las cosas no son como crees.

Una lágrima traicionera y solitaria corre por mi mejilla y me la quito con rabia.

—Dupek.

— ¿Insultando al aire? — Craig entra y se sienta a mi lado con una sonrisa.

—Sabes que tengo momentos de locura — me abraza y sentir su cariño es más que reconfortante para mí.

—Gracias... — Levanto mi cabeza al escucharlo — Gracias por estar aquí. — Lo abrazo nuevamente y esta vez con más fuerza, nos quedamos en un cómodo silencio hasta que vuelve a hablar.

— ¿Te quedarás para la feria?

— ¿Quieres que me quede?

—Hacía mucho que no pasábamos tiempo juntos y la feria de vinos es la excusa perfecta para embriagarse y divertirnos como los hermanos que somos, deberíamos hacer algo memorable...

—Pues no se diga más, aquí estaré... Lamento no poder quedarme más tiempo, pero me espera mucho trabajo en casa.

—Seguro... ¿No será que me cambias por algún galán francés? — Pregunta divertido y recuerdo unos azules, me descubro queriendo sonreír como estúpida, pero me cohíbo al recordar que sigo molesta con él, además de que no debería pensarlo.

¡Joder!

Esto no me puede pasar otra vez.

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Comments

Maritza

Maritza

que cruel el papá /Doge/

2024-06-28

3

≛⃝🦅MᴀʀɪʙᴇʟMitzuki fantasti

≛⃝🦅MᴀʀɪʙᴇʟMitzuki fantasti

hay fotos porque a mí no me salen 😞

2023-01-23

1

Ely Moreno

Ely Moreno

dolieron esas palabras

2022-10-11

1

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