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LA NOVICIA DEL PECADO

LA NOVICIA DEL PECADO

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Betsy Gómez

Isabella Dalmavere eligió una vida de fe, convencida de que su corazón había encontrado por fin un lugar al que pertenecer. Entre los muros de un antiguo convento, las oraciones y el silencio, creyó que podría mantenerse alejada de todas aquellas emociones que alguna vez despertaron su curiosidad por el mundo.

Hasta que conoció a Dorian Virelli.

Rico, elegante y acostumbrado a conseguir cuanto desea, Dorian nunca había encontrado una mujer capaz de despertar tanto su interés como aquella novicia de mirada dulce y voluntad inquebrantable. Isabella no se impresiona con su fortuna, no se deja seducir por sus palabras y, sobre todo, no está dispuesta a renunciar a sus convicciones por un hombre al que apenas conoce.

Pero Dorian no sabe aceptar una negativa.

Sus visitas se vuelven cada vez más frecuentes. Sus conversaciones, más personales. Y lo que comienza como una atracción inesperada se transforma en una obsesión que amenaza con derribar las barreras que Isabella ha construido alrededor de su corazón.

Él le pedirá una oportunidad una y otra vez. Ella se la negará, decidida a proteger la vida que ha elegido.

Hasta que Dorian tome una decisión que cambiará sus destinos para siempre: llevársela por la fuerza, arrancándola del único mundo que conoce y enfrentándola a una realidad que jamás imaginó.


Volumen 1 de la saga Virelli.

NovelToon tiene autorización de Betsy Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

No soy tu prisionera por voluntad propia

La casa se alzaba frente a Isabella como una fortaleza olvidada. Tenía tres plantas, ventanas altas y una fachada de piedra oscura que parecía absorber la luz de la luna. A su alrededor se extendía un bosque silencioso, sin casas cercanas ni caminos visibles desde la entrada. Cuando Dorian abrió la puerta del automóvil, ella permaneció inmóvil, aferrada al asiento, negándose a facilitarle las cosas después de lo que acababa de hacer.

—Baja, Isabella.

—Llévame de regreso.

Dorian cerró los ojos un instante. Había pasado horas imaginando que, una vez lejos del convento, podría explicarle sus razones y conseguir que lo escuchara. No había previsto aquella mirada llena de indignación ni la manera en que ella parecía considerarlo un desconocido peligroso.

—Hace frío y estás cansada. Entra, por favor.

—No me pidas por favor después de secuestrarme.

La palabra lo golpeó con más fuerza de la que esperaba. Su expresión se endureció, como si pudiera defenderse de la verdad convirtiéndose nuevamente en el hombre acostumbrado a controlar cualquier situación.

—No te faltará nada aquí.

—No quiero tus habitaciones, ni tu dinero, ni tus comodidades. Quiero recuperar mi libertad.

Isabella salió finalmente del automóvil, pero no porque aceptara su invitación. Quería mantenerse de pie y demostrarle que no iba a suplicarle. Miró a su alrededor, buscando una carretera, una casa o cualquier señal de que pudiera encontrar ayuda. Dorian advirtió sus movimientos.

—No conoces estos caminos —le dijo—. Es de noche y el bosque es extenso. Entra y mañana hablaremos.

—¿Y esperas que confíe en ti?

—No. Espero que dejes de tratarme como si fuera tu enemigo.

Ella soltó una risa breve, carente de humor.

—Tú me sacaste de mi hogar contra mi voluntad. No necesitas preguntarte por qué te considero mi enemigo esta noche.

Dorian no encontró respuesta. Abrió la puerta principal y esperó, pero Isabella no se movió hasta que él se apartó del camino. Finalmente entró, decidida a observar cada detalle de la casa.

El vestíbulo era amplio, con una escalera de madera oscura y cuadros antiguos en las paredes. Una lámpara iluminaba los muebles cubiertos por telas claras. Todo estaba preparado para recibir huéspedes, aunque la ausencia de voces y movimientos hacía que el lugar pareciera abandonado.

—Tu habitación está en el segundo piso —explicó Dorian—. Tiene baño propio. Puedes cerrar la puerta.

—¿Y puedo salir de la casa?

Él tardó demasiado en responder.

—Por ahora, prefiero que no.

Isabella lo miró con incredulidad.

—Entonces no me estás ofreciendo una habitación. Me estás encerrando.

—No quiero que te pase nada.

—Lo que me está pasando eres tú.

Por primera vez, Dorian apartó la mirada. Isabella subió las escaleras sin esperar que la acompañara y encontró una habitación espaciosa, con una cama grande, cortinas color marfil y una ventana que daba directamente al bosque. Sobre una mesa había agua y algo de comida. En un sillón descansaba una manta cuidadosamente doblada.

Aquellos detalles, que en otras circunstancias podrían haber parecido amables, solo le recordaron que Dorian había organizado su estancia sin preguntarle si quería estar allí.

Se acercó a la puerta y comprobó que podía cerrarla desde dentro. Después dejó el pequeño crucifijo que llevaba consigo sobre la mesa y respiró profundamente, intentando ordenar sus pensamientos. No sabía dónde estaba exactamente, pero no pensaba resignarse a permanecer allí.

Abajo, Dorian se quedó frente a la escalera, escuchando cómo se cerraba la puerta de la habitación. Había conseguido llevarla a la propiedad, pero la distancia entre ambos parecía mayor que cuando los separaba el convento.

Matteo lo llamó poco después.

—¿Ya llegaste? —preguntó su asistente.

—Sí.

—¿Y ella?

Dorian guardó silencio.

—Dorian, dime que no hiciste lo que me estás dando a entender.

—Está aquí.

Al otro lado de la línea se produjo una pausa.

—¿La llevaste contra su voluntad?

—No quiero hablar de eso.

—Pues deberías. Esto no es una decisión empresarial que puedas corregir con dinero. Has cruzado un límite y tienes que devolverla.

Dorian apretó el teléfono.

—No voy a discutir contigo.

—No estoy discutiendo. Te estoy advirtiendo que no puedes construir una relación con alguien a quien le has quitado la posibilidad de elegir.

La llamada terminó sin que Dorian respondiera.

En el piso superior, Isabella se acercó a la ventana y contempló la oscuridad del bosque. Tenía miedo, pero la rabia le impedía dejarse vencer por él. No sabía cuánto tardaría en encontrar una salida ni qué haría Dorian cuando comprendiera que no iba a aceptar aquella situación.

Sin embargo, tenía una certeza: no le permitiría convertir su decisión en la de ambos.

Y mientras Dorian permanecía abajo, convencido de que el tiempo acabaría acercándolos, Isabella comenzó a pensar en su regreso a Santa Lucía. No para escapar de una conversación difícil, sino para recuperar la vida que él había decidido arrebatarle.

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Suleima Dominguez Guzman
te felicito autora excelente novela gracias por compartirla
mariela
Isabella ahora con la visita de de Dorian al convento es la prueba que le mando Dios para saber si su vocación es genuina para resistir a la tentación del amor terrenal.
ana luisa: hola Mariela te recomiendo la novela la mujer que no supiste amar leerla por favor muy buena
total 2 replies
Maya
Cuantos años tiene lucas
Suleima Dominguez Guzman
excelente novela me encanta cada capítulo te felicito autora
🇻🇪Mary Arrietas🇻🇪
me encantó la novela tiene un contenido que enseña y entretiene muy diferente a otras novelas exelente historia
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