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La Primera Vez Que Te Vi

La Primera Vez Que Te Vi

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Fantasía épica / Completas
Popularitas:204
Nilai: 5
nombre de autor: TaquitoFLs

Una historia de Dos personas que no pueden destruirse en una historia donde tienen que hacerlo. Hay dificultades, hay deshonras y traiciones que llevarán a atraerse el uno al otro y será el momento perfecto en el que demuestren que el amor no es más que simples palabras, si no las acciones que demuestren una redención de los pecados que cometieron. Spin off de las series originales: El ascenso de un linaje.

NovelToon tiene autorización de TaquitoFLs para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 8: lo que queda después del silencio

Pasaron nueve días antes de que Isolde pudiera sentarse sin ayuda.

El palacio no tenía sanadores dedicados a algo más que mantener con vida a los soldados heridos en batalla — nadie ahí había pensado nunca en la posibilidad de que alguien necesitara curarse de una herida infligida por el propio Ray X, porque nadie antes se había atrevido a sobrevivir para contarlo con la dignidad suficiente de necesitar cuidados. Isolde tuvo que aprender, con lo poco que había, a sostener su propio peso de nuevo, a moverse en un cuerpo que ya no respondía como antes, a encontrar equilibrio en algo que se sentía roto de una forma que ninguna venda podría arreglar del todo.

Blanck la visitaba cada noche, sin falta, incluso en las noches que debería haber cruzado hacia The Hero. Cada vez que ella insistía en que fuera, que no desperdiciara su tiempo cuidándola, él se negaba con la misma terquedad silenciosa de siempre.

—Kate lo entiende —le dijo, una de esas noches, mientras la ayudaba a acomodarse contra las almohadas—. No va a pensar que la abandoné por quedarme contigo.

—No es eso lo que me preocupa. —Isolde cerró los ojos un momento, el cansancio pesándole incluso en algo tan pequeño como mantener una conversación—. Me preocupa que cada noche que te quedas aquí, es una noche que padre puede notar. Y no quiero ser la razón por la que también te pase algo a ti.

—Ya me pasó algo. —Blanck se sentó junto a la cama, el mismo lugar de siempre—. Solo que a ti te costó más que a mí.

Isolde no respondió a eso. No había nada que decir que no doliera más de lo que ya dolía.

Rita apareció al décimo día, sin anunciarse, con una expresión que Isolde no reconoció en su hermana — algo alejado de la burla constante, algo más parecido a la incomodidad genuina.

—No vine a decir nada gracioso —dijo, casi a la defensiva, antes de que Isolde pudiera preguntar nada—. Solo... quería ver cómo estabas.

—¿Por qué?

Rita se encogió de hombros, dejando algo sobre la mesa junto a la cama — un pequeño frasco de aceite perfumado, del tipo que ella misma solía usar.

—Porque nadie más lo hizo. —Su voz bajó, perdiendo por completo el tono juguetón que siempre cargaba en público—. Padre habla de pureza y fuerza todo el tiempo, pero lo que te hizo no tuvo nada de eso. Fue solo crueldad, dicha con palabras bonitas.

Isolde la miró, sorprendida por una honestidad que jamás había esperado de ella.

—No le digas eso a nadie más. Ni a mí, en realidad. Solo... quería decirlo una vez, en voz alta, aunque sea aquí.

—No se lo diré a nadie.

Rita asintió, y por un instante, algo parecido a la vulnerabilidad genuina cruzó su rostro — la misma vulnerabilidad que, siglos después, en otra vida completamente distinta, la llevaría a arrepentirse de servir a su padre justo antes de morir a manos de otra mujer cruel que tampoco conocía la compasión. Pero eso todavía no había pasado. Por ahora, solo era una hermana incómoda con su propia ternura, sin saber cómo sostenerla frente a otra persona.

—Mejórate, Isolde.

Se fue sin decir nada más. Alex e Igna nunca llegaron a visitarla — ni una sola vez, ni siquiera para preguntar. Coco solo se asomó una vez, comentó algo sobre lo "interesante" que sería ver si sus extremidades volvían a crecer con el tiempo suficiente, y se fue sin esperar respuesta.

Isolde no esperaba nada distinto de ninguno de los tres. Pero el gesto de Rita, pequeño como fue, se quedó con ella más tiempo del que hubiera imaginado.

Cuando Blanck finalmente cruzó hacia The Hero, casi dos semanas después de aquella noche, Kate lo recibió con una mirada que ya sabía, sin necesitar preguntarlo, que algo grave había pasado.

—Llevas semanas sin venir.

—Lo sé. Lo siento.

—No pidas disculpas. Dime qué pasó.

Blanck se dejó caer junto al fuego, el peso de las últimas dos semanas cayéndole encima todo de golpe, como si hubiera estado conteniéndolo solo para poder derrumbarse frente a ella.

—Mi padre lastimó a Isolde. Por mi culpa. Por lo que le dije, por la promesa que le hice.

Kate no dijo nada. Se sentó a su lado, tomándolo de la mano con una firmeza silenciosa, dejándolo hablar a su propio ritmo.

—Le arrancó las extremidades, Kate. Frente a nadie más que él mismo, sin ninguna necesidad, solo para probar un punto. Y ella no dijo nada. No me delató. Prefirió eso antes que romper una promesa que yo ni siquiera sabía cómo iba a cumplir.

—Blanck...

—No sé qué hacer. —Su voz se quebró, algo que Kate nunca lo había visto permitirse—. No sé cómo sacarla de ahí sin que esto vuelva a pasar, sin que sea peor la próxima vez. No sé si puedo protegerla a ella y protegerte a ti al mismo tiempo, y la sola idea de tener que elegir entre las dos personas que más—

Kate lo interrumpió, tomando su rostro entre las manos, obligándolo a mirarla.

—No vas a tener que elegir. —Su voz era firme, sin ninguna duda—. Vamos a encontrar la forma de que las dos estén a salvo. Juntos, como ya dijimos.

—¿Y si no la hay?

—Entonces la vamos a construir nosotros mismos, si hace falta.

Blanck apoyó la frente contra la suya, dejando salir, por primera vez desde aquella noche, todo lo que había estado conteniendo — no lágrimas, los dragones celestiales no lloraban de esa forma, pero algo parecido, un peso que finalmente encontraba un lugar seguro donde soltarse.

—No merezco esto. No merezco que sigas aquí, arriesgando todo por alguien que ni siquiera puede protegerte del todo.

—No se trata de merecer, Blanck. —Kate lo abrazó, el fuego crepitando junto a ellos como el único testigo—. Se trata de elegir quedarse, incluso cuando sería más fácil no hacerlo. Y yo ya elegí. Hace mucho tiempo.

Se quedaron así un largo rato, en silencio, el único sonido el del fuego y el del viento moviéndose entre las ruinas reconstruidas del pueblo. Y en algún momento de esa noche, sin decirlo en voz alta todavía, Kate empezó a pensar en algo que no había considerado antes — un lugar, dentro de The Hero, lo suficientemente escondido, lo suficientemente seguro, donde alguien como Isolde podría, algún día, aprender a existir sin miedo.

No dijo nada todavía. La idea era apenas una semilla. Pero la guardó, con el mismo cuidado con el que guardaba todo lo que de verdad le importaba, esperando el momento correcto para compartirla.

Continuará...

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