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Entre Las Garras De La Villana

Entre Las Garras De La Villana

Status: Terminada
Genre:Dominación / Reencarnación / Mundo de fantasía / Romance oscuro / Completas
Popularitas:373k
Nilai: 5
nombre de autor: Amilkar

Cheryl solía ser una chica común, adicta a las novelas románticas y a una vida sin sobresaltos… hasta que murió. Ahora ha despertado en el cuerpo de la mujer más odiada de su historia favorita. Pero ella no piensa repetir el final.
Entre seducción, traición y poder, Cheryl jugará con las reglas del imperio para cambiar su destino. Porque esta vez, la villana no está dispuesta a caer.

NovelToon tiene autorización de Amilkar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Enviado a las minas

Rael pasaba el trapo por los suelos de mármol del pasillo norte del palacio, ese que brillaba tanto como la hipocresía de los nobles que lo pisaban. Sus manos estaban ásperas, heridas de tanto trabajo, pero su mirada seguía firme, indomable, tan salvaje como el día en que fue encadenado. El sonido de las botas imperiales se hizo presente. El emperador cruzaba el pasillo con su mirada siempre arrogante y fría. Se detuvo al verlo.

—¿Aún sigues aquí? —espetó con desprecio—. Pensé que mi hija te habría quebrado ya.

Rael levantó la mirada, sin hablar, pero sus ojos lo dijeron todo. El odio era palpable. Un odio que no se ocultaba. El emperador entrecerró los ojos.

—No solo no ha logrado nada, sino que parece que se ha ablandado contigo... Estúpida niña. —Escupió al suelo cerca de Rael y chasqueó los dedos.

Un soldado se acercó al instante.

—Mándalo a las minas. Hoy mismo. Quiero que se le quite esa mirada de perro desafiante.

—Como ordene, su majestad.

El soldado no esperó ni un segundo. Sujetó a Rael con brusquedad, pero este no se resistió. Solo lo miró con furia contenida. Fue entonces cuando el puño del guardia se estrelló contra su espalda. Rael cayó de rodillas, apretando los dientes para no gritar.

—¡Camina, escoria! —gruñó el soldado mientras lo arrastraba, dándole otro golpe con la culata de su espada.

Los demás esclavos apartaron la vista. Nadie quería terminar igual. El emperador continuó su camino con paso firme, pero su ceño seguía fruncido. Al llegar a la galería principal, se encontró con una figura familiar: Nerys. Ella vestía como una simple criada, con el cabello recogido y una expresión dulce, inocente. El emperador la tomó por el cabello, obligándola a mirarlo.

—¿Cómo está la criada que coloqué para mi hijo?

Nerys sonrió con fingida ternura.

—Estoy muy bien, su majestad. El príncipe heredero me trata con amabilidad.

—Que no se te olvide a qué viniste —murmuró, acercándose más, tomando su cintura con fuerza—. No se te ocurra traicionarme, pequeña rata.

Sin esperar respuesta, la besó con brusquedad, como si quisiera recordarle su poder. Luego la soltó con violencia y siguió su camino sin mirar atrás. Nerys quedó de pie, inmóvil, su expresión amable desvaneciéndose lentamente. Se alisó la falda, respiró hondo y murmuró con rabia entre dientes:

—Maldito viejo...

Y siguió su camino, como si nada hubiera pasado. Pero en su mirada se encendía una chispa oscura, como si la jugada apenas estuviera comenzando. Aery se encontraba aburrida. Había pasado el día entero leyendo sobre las leyes de Diamond, cada una más absurda que la anterior. Pero debía adaptarse, aunque le pesara. Al caminar por uno de los pasillos, se topó con Kaelion, que la miró con furia contenida.

—¿Se puede saber por qué enviaste a Rael a las minas? —preguntó casi gritando.

Aery frunció el ceño, confundida. No tenía idea de lo que hablaba su hermano. Hasta donde sabía, Rael debería estar en su habitación asignada.

—Pensé que tú y ese esclavo se llevaban mejor... Incluso llegué a creer que mi hermana podía cambiar —espetó Kaelion, con la voz quebrándose—. Pero sigues siendo la misma caprichosa cegada de poder. Te estás convirtiendo en mi padre. Aery, te desconozco por completo. Te quiero porque eres mi hermana, mi sangre... pero no eres más que una persona cruel.

—No sé de qué estás hablando y no te permito que me insultes —le respondió, cada palabra cargada de rabia—. Primero, yo no envié a Rael a ningún lado. Segundo, jamás vuelvas a compararme con ese viejo asqueroso al que llamas padre. Y tercero... querido hermano, hablas mucho de mí, pero no te miras a ti mismo.

Kaelion bufó, exasperado.

—¿Ahora con qué vas a salir para justificarte?

—No es una justificación —dijo Aery, dando un paso hacia él—. Solo quiero que sepas que tienes los cuernos más grandes del imperio. No hay nadie más tonto que tú en este mundo. Tu querida Nerys no es ninguna mosca muerta.

Kaelion apretó la mandíbula.

—¿Crees que no sé que la odias? No necesito escuchar tus mentiras.

Aery solo sonrió. Sabía que él no le creería, así que se inclinó ligeramente hacia su oído, y en voz baja le susurró:

—No me crees, pero te lo voy a demostrar. Ahora, debo ir por Rael.

Sin más, se giró y se marchó con paso firme, sin mirar atrás. Kaelion solo se quedó ahí, mirando la espalda de su hermana, sintiendo que algo importante acababa de comenzar.

Antes de partir, Aery llamó a Almudena.

—Quiero que sigas a Nerys —ordenó con voz firme—. No se te escape ni un suspiro. Quiero saber con quién habla, qué hace, adónde va... todo. ¿Entendido?

—¿Y si pregunta por mí? —inquirió la criada, un poco nerviosa.

Aery se acercó y le levantó el mentón con dos dedos, obligándola a mirarla a los ojos.

—Inventa algo. Di que te mandé a limpiar los establos si hace falta. Pero si me fallas, Almudena, yo misma me encargaré de que lo lamentes. Recuerda que eres útil... por ahora.

Almudena asintió rápidamente, tragando saliva, y se marchó en dirección contraria.

Aery se dirigió a sus aposentos sin perder tiempo. Sus pasos resonaban firmes en los pasillos de mármol. Una vez dentro, llamó a sus doncellas y ordenó que la ayudaran a ponerse la armadura: negra como la noche, con detalles dorados en los bordes y el símbolo de su linaje grabado en el pecho. Se ató el cabello en una trenza apretada, se calzó las botas altas y sujetó su espada al cinto. Al mirarse al espejo, sus ojos reflejaban fuego.

En las afueras del castillo, su caballo ya la esperaba. Un corcel oscuro, fuerte e indomable como ella. Aery montó con un solo movimiento, y sin mirar a nadie, espoleó a la bestia.

Las tierras del palacio eran extensas. A pesar de que las minas formaban parte del complejo imperial, estaban lo suficientemente lejos como para que nadie del castillo bajara allí sin motivo. Aery galopó con determinación, mientras su capa ondeaba al viento. La brisa levantaba polvo a su paso, y algunos guardias la miraban con respeto —otros con temor—, sabiendo que cuando la princesa vestía de acero, no había alma que se le interpusiera.

Ella no sabía en qué estado encontraría a Rael, pero lo que sí sabía... era que más le valía a quien lo hubiese tocado, que el emperador le diera una muerte rápida.

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Rosa Elena Lozada
Maravilloso trabajo, felicitaciones autora, gracias por su dedicación y esfuerzo por regalarnos esta genial historia.
Miriam Piedrabuena
Maravillosa!!!
Chaparrita
No pos si es guapo .. yo quiero uno de esos , donde lo consigo 🤣
Mara
jajaja ella creída que la suegrita la va a apoyar /Chuckle/
bajate de tu nube que te vas a somatar mijaaaa
SANDRA
Excelente trabajo autora ,es la primera vez que tengo el gusto de leer una de tus novelas y me gustó mucho la manera en la escribías cada capítulo. la narración es muy buena y aunque dices que es la primera vez escribiendo este tipo de historias te quedó genial. Muchas felicidades por tu gran talento.
Elisa Patico
100/10 me encantó la historia
Elisa Patico
Wey, hasta te entiendo
Elisa Patico
por eso dicen que los villanos se hacen
Elisa Patico
uy si la hubieras conocido antes jajaja
Elisa Patico
tal para cual jajaja les encanta duro y contra el muro
Elisa Patico
con esa cara, ya entiendo porque lo quería de esclavo jajajaja
Elisa Patico
si está bastante interesante la novela original
Adriana Vargas
Super y excelente historia. felicidades aurora.
Lina Garcia
divino! cualquiera pierde la cabeza!
Liliane Weto
Tsk, sinceramente no llegan ni a los talones de su padre, al menos es digno de llamarse villano y por eso es tan difícil tratar con el, pero la antigua dueña de ese cuerpo era una verdadera villana, la atual no llegaba ni a sus talones que decepción 🙄😒
Liliane Weto
Nuevamente, estúpida.. No sabe como domar a si misma ni a su esclavo 🙄como villana estoy un poco decepcionada, creí que sería más astuta y inteligente. Parece solo una típica villana lujuriosa y mala entre comillas. Falta lhe los encantos de una verdadera villana, astuta que seduce sin la necesidad de utilizar a su cuerpo o dejarse montar, solo utilizando la arte del seduciendo, como arte y no una mera herramienta
Liliane Weto
Una vez más, estúpida.... Realmente tuviste realmente sexo con alguien que te quiere matar, y se en medio de todo, saca una navaja y te mata. 🤨
Liliane Weto
Soy la única que cree que la prota es muy confiada y estúpida, 🤨realmente vás a besar a alguien que quiere matarte y que con quien debes estar recelosa, cuando puedes simplemente matarlo o confundirlo para romperlo 😒 creí que sería más astuta
Liliane Weto: Pensé que no, bueno al menos podrían ser más cuidadosos
total 2 replies
Liliane Weto
Muy estúpida de chery, realmente curar a alguien que la odia y ser gentil com su hermano, obviamente van a sospechar que nos ella, que estúpida, al menos que sea gentil pero con frialdad
Yamii Stepnicka
Excelente historia, atrapante en cada párrafo, la redacción y la ortografía fue un deleite visual. Simplemente magnífica 🥰
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