Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 7 Sera para mi cueste lo que cueste 3/3
Ariana Brown
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-Con una sonrisa sutil, giro mi rostro y adopto una expresión seria. Ella me pregunta-¿Por qué quieres que me aleje de él? ¿Cuál es tu intención al respecto?
-Le respondo con firmeza- Eso no debería ser de tu interés, pero te diré que él merece un futuro mejor. Yo tengo la capacidad de proporcionárselo, algo que tú no podrás lograr. No desperdicies mi tiempo, ya que es valioso. Ahora, dime, ¿firmarás o no?
-Observé cómo recogía los documentos del suelo, los examinaba detenidamente y, a continuación, tomó un bolígrafo de la mesa para firmarlos, mientras yo sonreía. Eso representa el verdadero valor de su amor, un millón de dólares. Era consciente de que no lo amaba; ahora, será solo para mí. Ella se aproxima, me entrega el documento y yo lo reviso antes de pasárselo a Nero, quien confirma que todo está en orden. Entonces, saco una tarjeta y le digo- Esta tarjeta tiene el dinero. Te daré plazo hasta mañana para que lo termine y te darás de baja en la universidad. Si llegas a acercarte un centímetro a él, te enviaré a la cárcel y, además, tendrás que trabajar toda tu vida para poder pagar la multa de 10 millones de dólares. Ten cuidado si se te ocurre decirle que yo tuve algo que ver. Fue un gusto hacer negocio contigo, disfruta de ese dinero. Espero nunca ver tu rostro.
- Salgo del apartamento, me siento tan bien. Ya falta poco para que él esté arrodillado ante mí, diciéndome que acepte, pero esta vez no pienso quedarme con él hasta que nos graduemos. Lo quiero hasta que me canse de él.Al subir al auto, aceleré y escuché a Félix- ¿Qué es lo que quieres con ese hombre, Ariana? ¿Cuál es la obsesión con él? Mira hasta dónde llegaste: pagarle a su novia para que le terminara. ¿Acaso no ves que ellos sufrirán acoso? ¿No sientes remordimiento?
-Lo observo de reojo mientras él me observa, y le digo- ¿Remordimiento? Eso no forma parte de mi vocabulario. ¿Cuándo ha sentido esta familia remordimiento? ¿Acaso tú lo sientes, o ya olvidaste lo que hicimos los tres hace un año? ¿Lo sentiste por ella? Lo que realmente deseo es verlo arrodillado ante mí, quiero que sea mi esclavo, mi objeto, que pueda hacer con él lo que quiera. Quiero que pague por haberme rechazado por la estúpida de su novia, que lo dejó por unas migajas.
-Él permanece en silencio hasta que llegamos a la mansión, donde estaciono mi automóvil. Félix se baja del vehículo sin utter una palabra; parece estar molesto. Nero también se baja del auto, y le digo- Nero, necesito que elabores otro contrato. Esta vez será para Seojun; te enviaré los detalles por mensaje de texto.
-Él asiente en silencio y se aleja. Al ingresar a la mansión, encuentro a mi madre sentada en el sofá, así que me acerco y le digo- Madre, ¿qué haces despierta a esta hora?
- Ella me responde- No tengo sueño; además, no me gusta que ustedes estén en la calle tan tarde por la noche sin un guardaespaldas.
- Yo le contesto- No lo necesitamos, siempre estamos acompañados de nuestros amigos y sabemos cuidarnos. Debo irme a acostar, ya que mañana tengo clase temprano.
- Mi madre me dice- Descansa, te amo, mi princesa.
- Yo la observo y le respondo- Yo a ti, madre.
-Subo las escaleras. Al llegar a mi habitación, me despojo de mi ropa. Al verme en el espejo, no puedo evitar notar las marcas de cigarrillo en mis costillas. Me alejo del espejo con molestia; cada vez que veo esas marcas, recuerdo a esos bastardos. Algún día los encontraré y los mataré con mis propias manos. Me dirijo al baño y, después de darme una ducha, me pongo mi pijama. Tomo mi pastilla, la acompaño con un vaso de agua y, dejando la luz encendida, me recuesto en la cama hasta que la medicación comienza a hacer efecto, momento en el cual caigo en un profundo sueño. El día transcurrió con normalidad. Durante el receso, noté que Hae estaba con Seojun; ella solo me miraba, y yo le señalé con la mano que el tiempo se le estaba agotando, lo que la llevó a desviar la mirada. Al finalizar las clases, Nero me entregó el contrato de Seojun, que resultó ser más que satisfactorio. Ahora solo queda esperar a que comience la magia. Mientras me encuentro en mi habitación, no puedo evitar pensar que, en este momento, debe estar concluyendo su relación con él. Decido dirigirme al balcón para contemplar la hermosa luna. Han pasado ya dos horas desde que toqué el violín, y desde la luna, espectadora de mis melodías, me dejo llevar por la música. De repente, suena mi teléfono. Al acercarme, veo que es un número desconocido. Al contestar, escucho la voz que dice- Buenas noches, señorita Ariana. ¿Es usted amiga de Seojun? 📞