Todo comienza con un joven que vive y trabaja en el campo junto a sus padres y hermanos. Acostumbrado a los animales, la naturaleza y las largas jornadas de trabajo, nunca imaginó que su vida cambiaría al conocer a una hermosa mujer de la ciudad. Ella está acostumbrada a las comodidades, la tecnología y una vida completamente diferente. Sin embargo, el destino los une y, poco a poco, nace entre ellos un amor inesperado. Para estar a su lado, ella tendrá que aprender los difíciles labores del campo, enfrentarse a nuevos desafíos y descubrir que el verdadero amor puede encontrarse donde menos lo imagina.
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Capítulo 5 — ¿Y ese man quién es?
Había pasado toda la tarde viendo los videos de aquel muchacho que me había aparecido en TikTok. Estaba tan concentrada mirando su perfil que se me olvidó por completo algo que tenía planeado desde hacía varios días.
Mi mejor amiga venía a mi casa a dormir.
De repente escuché el timbre.
—¡Lisseth! —gritó mi mamá desde el primer piso—. ¡Su amiga llegó!
Abrí los ojos sorprendida.
—¡Ay, no! Se me había olvidado completamente.
Me levanté rápidamente de la cama y fui a recibirla.
Cuando abrí la puerta, ahí estaba mi mejor amiga con una maleta pequeña y una sonrisa enorme.
—¡Hola, Lis!
—¡Hola, bebé! —le respondí abrazándola.
—¿Qué más, pues? ¿Cómo estás?
—Bien, mija. Entrá.
Mi amiga entró a la casa y subimos directamente a mi habitación. Apenas llegó, dejó la maleta a un lado y se acostó en mi cama.
—Estoy cansadísima —dijo mientras se acomodaba.
—¿Y eso que no hiciste nada?
—Pues el viaje hasta acá me cansó.
—Ay, no seas exagerada.
Ella se rio y después agarró una almohada.
—¿Qué estabas haciendo?
—Nada.
Me miró con desconfianza.
—¿Cómo que nada? Cuando llegué estabas pegada al celular.
—Estaba viendo TikTok.
—Ah, bueno.
Yo volví a sentarme en la cama y desbloqueé mi celular.
Mi amiga se quedó mirando la pantalla por encima de mi hombro.
—¿Y ese man quién es?
Me quedé callada.
—¿Cuál?
—Ese de ahí.
Miré la pantalla.
Era un video de Elkin.
—Ah... él.
—¿Y quién es?
—No sé.
Mi amiga levantó las cejas.
—¿Cómo que no sabés?
—Me apareció en TikTok.
—¿Y por qué tenés tantos videos de él abiertos?
Me puse un poquito nerviosa.
—Porque... está guapo.
Mi amiga empezó a reírse.
—¡Nooo, pues! ¿Ya te gustó?
—No sé.
—Lisseth.
—¿Qué?
—Te conozco. Cuando empezás con ese "no sé", ya sé cómo termina la cosa.
—Ay, dejá la bobada.
Ella se acercó y miró nuevamente la pantalla.
—A ver...
Empezó a revisar el perfil.
—Uy, sí está bonito.
—¿Viste?
—Pero usted está peor. Mire la cara que tiene.
—¿Cuál cara?
—La de enamorada.
—¡No estoy enamorada!
—Bueno, bueno. Entonces, ¿qué estás esperando?
La miré sin entender.
—¿Esperando qué?
—Mija, mándale solicitud.
—¿A él?
—Pues sí.
—Pero me da pena.
—¿Pena de qué? Si él ni te conoce.
—Precisamente.
Mi amiga agarró mi celular.
—Dame.
—¡No!
—Relajate, pues.
Me devolvió el teléfono y señaló la pantalla.
—Mandale la solicitud.
Miré nuevamente el perfil de Elkin.
Tenía el botón para seguirlo justo frente a mí.
Me quedé unos segundos pensando.
—¿Y si no acepta?
—Pues no pasa nada.
—¿Y si piensa que soy intensa?
—No le estás declarando amor. Solo le estás mandando una solicitud.
—Bueno...
Respiré profundamente y presioné el botón.
Solicitud enviada.
Me quedé mirando la pantalla.
—Listo.
Mi amiga sonrió.
—Ahora escríbele.
—¿Qué?
—Que le escribás.
—No, eso sí no.
—¿Entonces para qué le mandaste solicitud?
—No sé.
—Ay, Lisseth, mija, usted sí se complica sola.
Me reí.
Después de unos segundos, abrí el chat.
No sabía qué decirle.
Escribí:
"Hola 😊"
Lo miré.
—¿Muy simple?
—Sí —dijo mi amiga—. Poné algo más.
Borré el mensaje.
Volví a escribir.
"Hola, ¿cómo estás?"
Lo volví a leer.
—¿Así?
—Sí.
Respiré y lo envié.
Mensaje enviado.
Me quedé mirando la pantalla.
Nada.
Esperé unos minutos.
Nada.
—No responde —dije.
—Espere, pues.
Pasaron otros minutos.
Abrí TikTok nuevamente.
Nada.
Entré a su perfil.
Nada.
Volví al chat.
Nada.
—¿Será que no lo ha visto?
—Obvio, mija. No todo el mundo vive pegado al celular como vos.
—Puede ser.
Intenté distraerme hablando con mi amiga, pero cada pocos minutos volvía a mirar el teléfono.
Ella se dio cuenta.
—Usted está esperando que le responda, ¿cierto?
—No.
—Lisseth.
—Bueno, sí.
Mi amiga soltó una carcajada.
—Ay, bebé, apenas lo conocés por TikTok.
—Ya sé.
—Entonces relajate.
Me acosté junto a ella y dejé el celular sobre la cama.
—Voy a esperar.
—Eso.
Pasaron varios minutos más.
Volví a mirar la pantalla.
Seguía sin responder.
No sabía si estaba ocupado, si todavía no había visto el mensaje o simplemente no quería contestarme.
Lo único que sabía era que yo había sido la que dio el primer paso.
Y ahora me tocaba esperar.