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Después de la tormenta, Evelyn

Después de la tormenta, Evelyn

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor eterno / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:11.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Itha Sulfiana

Una hora antes de su boda, Evelyn descubre que su prometido se casará con otra: su propia hermana. Y sus padres, como siempre, están de su lado.

Cinco años después, vive en un matrimonio vacío con un hombre que sonríe en la mesa y desea a otra mujer. Pero esta vez Evelyn ya no llora, no suplica y no calla. Con pruebas en la mano y una calma que nadie espera, decide cobrar cada una de las deudas que su familia nunca quiso reconocer.

Lo que no imagina es que, entre el divorcio, el escándalo y los golpes bajos, un hombre poderoso, de mirada intensa y pasado oscuro, la ha estado esperando desde aquella noche en la colina.

Ethan Bennett puede comprar casi todo. Lo único que quiere es a ella.

Un matrimonio por contrato. Reglas claras. Una familia que se desmorona. Y un corazón herido que, contra todo pronóstico, está a punto de aprender a confiar de nuevo.

Después de la tormenta, siempre sale el sol… si eres lo bastante valiente para cruzarla.

NovelToon tiene autorización de Itha Sulfiana para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

A Damian lo invadió la rabia al ver a su esposa besando a otro hombre. Era como si su orgullo hubiera sido pisoteado, y lo peor era que la traición ocurría en la casa de su propio suegro.

—¡Levántate!

Damian agarró a Gavin por el cuello de la camisa. Lo puso de pie a tirones y volvió a estrellarle el puño en la cara.

Más fuerte.

Más brutal.

—¡Maldito, Gavin! ¡¿Cómo te atreves a besar a mi esposa?! —bramó Damian, ciego de furia.

A Gavin no le importaba la rabia de Damian. Tampoco el dolor de los golpes que le llovían encima.

Tenía la mirada clavada en un solo punto.

En Evelyn, que se limitaba a observarlo sin una chispa de preocupación.

—¡Dane, basta! —chilló Vanessa—. No le pegues a Gavin.

Corrió hacia ellos, tratando de separar a los dos hombres en una pelea que era de lo más desigual.

El problema era que Gavin no se defendía. Sabía que estaba en falta. Y sentía que merecía cada golpe.

—Tú…

Damian volvió su atención a su esposa. Empujó a Vanessa con brusquedad y la tiró al suelo.

—¡Eres una verdadera zorra, Vanessa! ¡Me ausento un momento y ya llegaste tan lejos!

Vanessa estalló a su vez. Se puso de pie y le dio a Damian una fuerte bofetada.

El golpe resonó contra su cara.

—Yo amo a Gavin.

Esa sola frase pareció derrumbar el mundo entero de Dane. Clavó en Vanessa una mirada desorbitada.

—¿Qué dijiste?

—Sí, amo a Gavin. Siempre lo he amado. Es una lástima que apenas ahora me haya dado cuenta.

La confesión de Vanessa le hundió más el cuchillo. Cinco años de matrimonio, ¿y esto era lo que recibía de la mujer que una vez se había humillado rogando su amor?

—¿Dices que lo amas? Entonces, ¿yo qué, Nessa?

Vanessa tomó aire con fuerza.

—Lo mejor es que nos divorciemos.

Damian retrocedió tambaleándose un paso. Sus palabras cayeron como un rayo en pleno mediodía despejado.

—Qué fácil dices la palabra divorcio. ¿Ya olvidaste lo mucho que luchaste por quitarme a tu propia hermana? Hasta estuviste dispuesta a meterte en mi cama y suplicarme que te tocara. ¿Y ahora que encontraste a otro hombre quieres tirarme a la basura?

—¡Cuida lo que dices, Dane!

Vanessa lo advirtió con los ojos echando chispas.

—Todo lo que dije es verdad. ¿Por qué tendría que cuidar lo que digo?

—Dane…

—¡TÚ. CÁLLATE! —le gruñó Damian a Gavin—. ¡Tú también eres un descarado! Ya tienes esposa, y aun así andas tras la de otro.

La respiración de Damian era agitada y entrecortada. Le subía y le bajaba el pecho.

Damian se abalanzó otra vez sobre Gavin. De haber podido, lo habría matado en ese mismo instante.

—¡BASTA!

El grave vozarrón de Robert logró por fin detener la pelea.

—Papá, ayuda a Gavin —gritó Vanessa, desesperada, corriendo hacia su padre—. Dane… se volvió loco.

El rostro de Robert estaba enrojecido de ira. Su mirada afilada saltó de Damian a Gavin y al final se detuvo en Evelyn.

—¡Todos ustedes, entren conmigo!

Vanessa se aferró al brazo de su padre. Detrás de ellos iba Damian, resoplando de furia.

—Evie… —llamó Gavin en voz baja.

La tomó de la muñeca cuando ella se disponía a entrar con los demás.

—¿Qué pasa? —preguntó Evelyn. Se soltó de su agarre con un movimiento suave, pero con una firmeza inconfundible.

—Sobre lo de antes, ¡perdóname! —dijo Gavin, ahogado en la culpa—. No sé qué pasó. Todo… todo fue de repente.

Tenía el rostro desencajado. Ni él mismo entendía por qué se sentía tan inquieto al ver a Evelyn, que seguía tan serena incluso ahora que las cosas habían llegado a este punto.

—No necesitas disculparte —respondió Evelyn.

Sonrió.

La oscuridad en sus ojos era más profunda de lo que Gavin podía medir.

—¿No estás herida?

—El dolor de un corazón roto es solo para quien aún ama. Y yo ya no.

En cuanto terminó de hablar, Evelyn entró con calma. Apretaba el teléfono con fuerza. Ahí tenía algo que podía cambiar por algo valioso.

La sala familiar, que solía estar llena de calidez, se había convertido esa noche en un tribunal que juzgaba un caso grave.

Vanessa y Gavin ocupaban el banquillo de los acusados. Robert presidía como juez. Evelyn y Damian hacían el papel de víctimas.

—Ustedes dos son una vergüenza. Si esto llega a saberse, arrastrará por el lodo el buen nombre de nuestra familia.

Robert habló con severidad. La ira se le leía en la cara, aunque nunca le llegó del todo al corazón.

Aquel juicio era pura formalidad. Lo justo para sofocar las llamas de la furia de Damian, que ya se habían salido de control.

Evelyn lo sabía.

—Papá… —Vanessa se arrodilló de pronto en el suelo frente a su padre—. Gavin y yo nos amamos. Por favor, danos tu bendición.

—¿Qué dijiste? —A Robert se le pusieron redondos los ojos. Cerró la mano en un puño, aunque conservaba la cordura suficiente para no golpear la mejilla de su hija adorada.

—Sí, papá —asintió Vanessa—. Gavin y yo de verdad nos amamos. Así que… por favor, bendícenos.

—Nessa, ¿qué estás haciendo?

Gavin preguntó, desesperado.

No.

Esto no debía haberse desbordado tanto.

—Gavin, estoy luchando por nosotros —respondió Vanessa—. Y si no podemos estar juntos, prefiero morir.

—No digas tonterías, Vanessa.

Su padre la miraba con los ojos desorbitados.

—No son tonterías. Sabes lo temeraria que puedo ser, ¿no?

Robert fue cediendo poco a poco. La amenaza de Vanessa lo había dejado completamente acorralado.

—Entonces, ¿qué quieres?

—Quiero casarme con Gavin.

—¿Y qué pasa con Dane y Evelyn?

—Que se casen entre ellos también. ¿Acaso Dane no iba a ser el esposo de Evelyn desde un principio?

—¡Nessa, estás loca! —gritó Gavin. Miró a Evelyn con pánico, negando con la cabeza, como si quisiera dejar claro que no tenía parte alguna en el plan de Vanessa.

Evelyn solo esbozó una sonrisa burlona. Así que, una vez más, la iban a usar de basurero.

Siempre que Vanessa no quería algo, le arrojaba a Evelyn los desechos inservibles sin pensarlo dos veces.

Igual que ahora.

—Está bien. ¡Acepto!

Damian lo dijo en voz alta y clara. Hacía tiempo que había reconocido su error.

Hacía tiempo que se arrepentía de su decisión. El matrimonio con Vanessa no había sido el sueño que Damian imaginó.

Y aun así, por más que se había esforzado en sostener su matrimonio con Vanessa, el fantasma de Evelyn le rondaba las noches.

—¿Qué estás diciendo, Dane?

Gavin se encendió. Le parecía que todos habían perdido la razón.

—Tú quieres a mi esposa, ¿no? —Damian sonrió con desprecio—. Entonces, ¿qué tiene de malo que yo quiera la tuya?

—¡No te atrevas, Dane!

—¿Y qué vas a hacer? —replicó Dane—. ¿Darme una paliza? Como si pudieras.

Damian tenía cinturón negro tanto en taekwondo como en judo. Era evidente que Gavin, un hombre común sin ninguna formación marcial, no era rival para él.

—Gavin, las cosas ya llegaron a este punto. Lo mejor es que Vanessa y tú se casen.

El suegro intentó aflojar la tensión entre sus dos yernos.

—Papá, ¿me estás pidiendo que me divorcie también de Evelyn? —preguntó Gavin, incrédulo.

Robert soltó un largo suspiro de cansancio. Le palpitaba la cabeza.

—Sí —asintió—. Te divorciarás de Evelyn y te casarás con Vanessa. ¡Y ni se te ocurra pensar en quedarte con mis dos hijas, Gavin! Jamás lo permitiré.

—Pero Evelyn…

—Como ya se acordó. Evelyn se casará con Damian.

—¿Y quién dijo que yo estoy de acuerdo?

Evelyn intervino. Se hizo notar entre las personas que llevaban todo ese tiempo tomando decisiones sin contar con ella ni una sola vez.

1
gabriela
muy interesante
carina alejandra moreno
a Vanesa le encanta recoger la basura de Evelyn 😅🤭
Mirna Lobo
muy bien escritora felicidades ㊗️/Proud/
Mirna Lobo
😂😂😂no puedo con él 😜😜/Proud/
Mirna Lobo
ahí está 😠la zorrita quita marido 😜 😉 creo que Ethan le va a dar una lección 🤔
Mirna Lobo
😂😂 ésta gente lo único que sabe es golpearse 😜no lo puedo creer, esa cultura es masoquista /Grimace/
Mirna Lobo
al pobre Gavin se le va a borrar la cara de tantas bofetadas 😜😂😂😂 que tipo tan bobo 😂
Mirna Lobo
hahaha 😂😂 seguro la hermana envidiosa va ponerle la vista a Ethan también 🤔😜😂😂 y espero que la ponga en su lugar /Grimace/
Mirna Lobo
que locura 😵‍💫 ese viejo está más loco que la hija 😠😠😠
Mirna Lobo
esa Vanessa es la propia zorra 😠
Mirna Lobo
que locura 😵‍💫 es esa 🤔
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