Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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capitulo 5
Años atrás… Fragmentos…
-Me arruinaste la vida - Micaela, le dio una bofetada a Estéfano
- ¿Yo te arruiné la vida? Tú fuiste quien me perseguía para que saliéramos, ni siquiera me agradabas cuando te conocí, me dijiste que querías llevarle la contraria a tus papás, ahora dime ¿Quién arruinó a quien?-
- estoy embarazada idiota, ¿qué se supone que haga ahora? -
- hacerlo fue idea tuya, dijiste que no pasaría nada -
- mis padres ya lo saben y no quieren que lo tenga -
-supongo que es decisión de tus padres, somos menores de edad, no podemos hacer nada al respecto - respondió Estéfano, se dio la vuelta, y se fue, con la vista fija al piso, y los hombros caídos
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- es demasiado tarde para interrumpir el embarazo, así que daremos al bebé en adopción cuando nazca – dijo la madre de Micaela
- están haciendo las cosas sin pedirnos opinión, también seremos los abuelos de ese bebé – respondió la madre de Estéfano
-¿y qué sugieren ustedes? Mi hija no será madre tan joven, tienen un gran futuro por delante -
- entréguenos al bebé, cuando nazca, nos haremos cargo, yo aún soy joven, ese bebé, perfectamente puede pasar por mi hijo, nosotros no podemos permitir que ese bebé vaya con una familia desconocida
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Cuando la bebé nació fue entregada a la familia Morgan, Estéfano la tomo, y la sostuvo en sus brazos, por un largo tiempo, ella abrió sus ojos, y lo miro, ahí fue que él supo.
-mamá, papá, tengo algo que decirles – dijo de repente
-dinos, ¿Qué pasa, hay algo mal con el bebé? – preguntaron ambos
-no, es solo que no creo que pueda dejar que ella crezca como mi hermana –
-¿de qué hablas, no estarás considerando la adopción también tú? –
-no, me refiero a que quiero que crezca como mi hija, claro que voy a necesitar mucha ayuda, y tal vez tenga que dejar de estudiar –
-está bien, haremos eso con una condición – dijeron sus padres
-¿Cuál? –
-tendrás, que terminar al menos la preparatoria –
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Presente…
A Priscila le encantaban los deportes, sabía que su padre fue un excelente deportista, y que tuvo que dejar esa parte de su vida para cuidarla a ella.
Cuando recién entro a la preparatoria se puso feliz de ver que la escuela tenía un equipo de futbol femenil, se puso de lo más emocionada cuando la aceptaron.
-Ya vieron mis uñas, es un esmalte nuevo – les dijo Frida, una de sus amigas
Priscila se dio la vuelta, y comenzó a caminar hacia atrás – casi podemos apostar a que el entrenador te hará quitarte ese esmalte, al rato –
-ni me digas, no lo pensé hasta esta mañana, me quedaron tan lindas, que no quiero despintarlas – Priscila, y las chicas seguían conversando sobre esmaltes de uñas, y las reglas del equipo de futbol.
Eleazar estaba conversando con un grupito de compañeros, cerca de la entrada de su salón, él se encontraba de espaldas al pasillo, cuando de repente alguien choco con él, se dio la vuelta, listo para pelear con el idiota que lo estaba molestando.
-fíjate, por donde va… - se quedó con la palabra en la boca cuando se encontró con una chica, una que nunca había visto
-perdón, iba distraída – dijo ella, hizo una especie de reverencia, y siguió de largo con sus amigas que se reían de ella.
Ahora Eleazar se preguntaba ¿de dónde salió esta chica tan bonita, y porque nunca la vio antes? Era alta, más que las otras chicas, tenía el cuerpo de una atleta, su tez era blanca, y tenía el cabello castaño, el cual llevaba en una larga trenza, algunos cabellos más pequeños, se le habían escapado de esta, además de que tenía unos bonitos labios rosados.
-¿Qué te pasa? Te quedaste como bobo –
-¿Quiénes son ellas? No creo haberlas visto antes – le dijo a su amigo
-no lo se deben de ser de primer año – respondió este, y acto seguido entro al salón, ya que comenzó a sonar el timbre marcando el final de recreo.
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-necesito ver a ese hombre de nuevo – dijo Aitana – no puedo concentrarme desde la última vez que lo vi, debo saber quién es, y porque me sigue, ¿Qué es lo que quiere de mí? –
-creo que podría estar obsesionado con usted, si es así no creo que sea buena idea que se vean – le dijo Morgan, que estaba sentado en uno de los sofás de la oficina.
-¿entonces debo temerle toda la vida? ¿Vas a cuidarme por siempre? –
-no creo poder soportarla tanto tiempo, espero lo atrape pronto la policía – respondió Morgan
-el sentimiento es mutuo, yo tampoco creo aguantar tu cinismo tanto tiempo – Aitana que estaba detrás de su escritorio se puso de pie, y fue a sentarse a su lado – por eso tienes que ayudarme –
-¿ayudarla? No sé qué locura tiene en mente, pero no cuente conmigo, no puedo darme el lujo de perder mi trabajo – Morgan se puso de pie – voy a preparar el auto, la espero abajo -
-como quieras –
-no solo que le pasa a tu jefa, creo que está loca, ese hombre vendrá a nosotros pronto se está exponiendo demasiado, no es necesario que lo busquemos – se quejó el hombre con Lucy
-debe estar asustada ahora, pero se hace la valiente, conozco a mi jefa, ella siempre hace la fuerte –
-hay que mantenerla vigilada, no vaya a cometer una tontería, tienes que avisarme cualquier cosa que pase –
-lo haré, descuida – ambos se quedaron callados, cuando Aitana salió del edificio
-¿están complotando en mi contra? – les pregunto
-sabe que yo no me atrevería señora – respondió Lucy subiendo al auto tras su jefa.
Cuando llegaron a su destino, y Aitana se bajó del auto, se quedó viendo el charco que tenía más delante – como se supone que pase por ahí, voy a arruinar mis tacones, como detesto que a este tipo solo le guste reunirse en el campo de golf, a mí ni me gusta el golf – se quejó ella, pero no solo eran los tacones, Aitana traía una falda ajustada tipo tubo que no la dejaba dar pasos muy largos.
-debería traer un par de zapatos extra, para este tipo de lugares –
-¿y arruinar mi estilo? Eso jamás – respondió ella
-bueno, entonces no se queje –
-¿quejarme de…? - pero antes de terminar la oración, Morgan se agachó, se la echo en el hombro, paso el charco, y la volvió a dejar en el piso -¿Qué te pasa acaso soy un costal de papás? ¿Cómo te atreves a hacerme eso? –
-dijo que no quería arruinar sus tacones, puede cuestionar mis métodos, pero no mis resultados señora mía – le respondió este, mientras Lucy se aguantaba la risa, Aitana se apresuró a entrar al lugar, pues eso de “señora mía” la hizo sonrojarse un poco.
Cuando salió y lo vio esperándolas, se aclaró la garganta –creí que no le gustaba ser un costal de papas – respondió Morgan, sin moverse de donde estaba
-supongo que es eso, o arruinar mis tacones – Morgan sonrió, y fue hacia ella, para cargarla de la misma manera, cuando la dejo en el piso de nuevo, ella estaba roja de la pena
-si no usara esa falda, tal vez podría haberla cargado de otra manera –
-creo que podrías haberme cargado de otra manera, lo hiciste para molestarme –
-¿yo? Molestarla, jamás me atrevería a hacer tal cosa – le dijo mientras le abría la puerta del auto
– Ve a buscar a Lucy, se metió al baño, y no me vio salir del lugar, debe estar esperándome adentro – le pidió ella antes de que cerrara la puerta del auto
Aitana cerró los ojos, no había pasado ni un minuto cuando escucho la puerta del auto cerrarse de nuevo.
-tan rápido volvieron – dijo la mujer pero cuando abrió los ojos el estaba ahí, mirándola, por el espejo retrovisor, aterrada, Aitana abrió la puerta del carro, y se bajo, esta vez no le importo el charco, y odio su falda, por no dejarla correr, volteo y lo vio bajarse del carro, por primera vez desde que tenía un guarda espaldas, hizo algo que nunca creyó que haría
-¡MORGAN! – grito, con todas sus fuerzas.