Juana María, una Dominicana que reencarnó en una de sus novelas favoritas, pero no puede creer que corrió con la mala suerte de reencarnar en la villana de la historia.
—No, no, en la villana no, en la villana nooo ¡Quiero ser la protagonista!
Grita en medio de la sala del banquete.
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Capitulo:23
AMBER:
El carruaje es lo más incómodo que puede existir y siento que los minutos y los segundos se hacen más que eternos.
—¿Falta mucho?
Le pregunto por quinta vez a Letia y esta arruga el ceño.
—Señorita, ya habías venido otras veces antes ¿Acaso no lo recuerda?
—No soy buena aprendiendome los caminos, y además los carruajes son muy incómodos.
Arrugo el ceño y cierro los ojos para no pensar tanto en el largo camino.
Llegamos al majestuoso palacio y Letia es la primera en bajar con rápidez.
Con su ayuda bajo del incómodo carruaje y trato de estirar mi cuerpo por el ligero dolor de espalda y Letia me mira con reprobación.
—Disculpe mi señorita, pero no es bien visto que una mujer noble haga esas cosas.
La miro y resoplo.
—Está bien, vamos.
Murmuro y en ese momento una señora mayor vestida de criada se acerca a nosotros.
—Señorita Amber Hillson, mis saludos, su majestad espera por usted en su jardín.
Dice haciendo una reverencia y yo correspondo asintiendo con la cabeza.
—De acuerdo.
Digo con voz firme comenzando a seguirla.
Letia camina detrás de mí sin mencionar palabra, pero su cuerpo se nota tenso y alerta.
—¿Pasa algo?
Le susurro acercándome a ella.
—La emperatriz no es alguien de fiar, tenga cuidado mi señorita.
Dice en el mismo tono y yo asiento, sintiendo un poco de miedo.
Observo todo a mi alrededor y hay varios guardias armados rondando todo el lugar.
Luego de una larga caminata, llegamos a un hermoso jardín y la señora mayor se detiene.
—Es aquí, su majestad espera.
Dice haciendo otra reverencia y yo miro al frente mirando a una mujer bien arreglada a unos metros.
Vuelvo a asentir con la cabeza y miro a Letia que se ha detenido.
—Yo solo llego hasta aquí mi señorita, vaya con cuidado.
Tomo aire profundamente y asiento mientras me dirijo hacia la mujer que me mira fijamente.
Al estar frente a ella hago una reverencia exagerada.
—Mis saludos a la emperatriz y luna de este imperio, que su reino sea eterno y que su nombre sea recordado por los siglos de los siglos.
Escucho una risita de su parte, pero no me atrevo a levantarme hasta que ella de la orden.
—Amber Hillson, puedes levantarte y sentarte junto a mí.
Dice y yo hago lo pedido tomando asiento frente a la mujer que me mira fijamente analizando cada uno de mis movimientos.
—Creo que es la primera vez que nos reunimos señorita Hillson.
—Asi es.
Respondo mirando cada uno de sus movimientos.
Ella sonríe de manera suave y la verdad estoy sorprendida de lo joven y hermosa que es la emperatriz.
—Tienes buena educación y eres hermosa, aunque tus ojos rojos son algo escalofriantes.
La mujer me mira fijamente haciéndome sentir muy incómoda.
—Gracias… Supongo…
Murmuro y ella sonríe mientras toca una pequeña campana y varias sirvientas se acercan a nosotras con té y galletas de diferentes formas.
Cuándo ellas terminan de organizar todo se marchan de inmediato.
—Vamos a tomar el té, esto lo mandé a hacer especialmente para que disfrutemos de este momento.
Asiento con una sonrisa tensa y comienzo a tomar el té y comer de las galletas que debido a la tensión del momento, ni sabor le encuentro.
—Me imagino que quieres saber la razón del por qué te he mandado a llamar señorita Hillson.
Escucho que dice y bajo la tasa de té.
—Asi es majestad, tengo curiosidad en saber la razón.
Respondo eligiendo con cautela mis palabras.
Ella sonríe dando un sorbo a su té y comienza a hablar.
—Escuché que el archiduque le pidió una carta al emperador para anular su compromiso contigo.
La miro fijamente mientras mantengo una expresión sería.
—Asi es, ocurrió un mal entendido, pero ya resolvimos majestad.
—Mmm, también he escuchado los rumores de que estás enamorada de mi hijo… Y tengo una excelente propuesta para ti, el cuál no te podrás negar.
La emperatriz come una de sus galletas con delicadeza mientras yo analizo sus palabras de manera cuidadosa.
—¿Propuesta?
—Así es querida, mi hijo estuvo hablando conmigo y quiere que tú seas su acompañante para el baile, es una exelente oportunidad, ya que te gusta.
Su sonrisa me incomoda y muerdo mis labios internamente.
—Majestad, le recuerdo que estoy comprometida y sería una falta de respeto estar en los brazos de otro hombre, mi reputación se vendría al suelo.
Ella hace una mueca en sus labios.
—Soy la emperatriz, puedo ayudarte a romper el compromiso con el inútil del archiduque, mi hijo es el mejor candidato.
—¿Por qué usted haría eso? Su hijo me ha dejado muy claro que ama a Laura Neville.
La emperatriz arruga el ceño y deja la taza de té con delicadeza sobre la mesa.
—Esa tal Laura Neville no me sirve, en cambio tú, eres perfecta para mis planes.
Ella sonríe haciendo que me dé algo de escalofríos.
—¿Cuáles planes?
—Lo sabrás si te unes a mí, tú y yo podemos ser grandes aliadas.
—Disculpe que le diga esto majestad, pero ¿Por qué usted cree que podemos ser grandes aliadas?
—Tienes a tus pies a un legendario dragón, eso no se logra de manera fácil, eres muy inteligente Amber, y yo que creí que solo eras una tonta caprichosa.
La sonrisa de la emperatriz hace que mi corazón golpee fuertemente mi pecho.
—No entiendo a qué se refiere.
—Sé que sabes de lo que hablo Amber Hillson, entrégame al dragón y yo te daré a mi hijo, es un trato justo ¿no?
vamos a conquistar el mundo. jajjajjaajjajajaja