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LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance / Completas
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada por la sangre que la vio nacer y despojada de todo lo que amaba en una sola noche de infamia, Cataleya Mendoza pensó que había tocado fondo al perder su hogar, su hijo y su dignidad bajo los golpes de un amor ciego. Creyó que el exilio y el silencio serían su único destino. Pero el destino, caprichoso y sediento de justicia, la colocó frente al imperio intocable de los Moretti y frente al hombre más temido del país: un titán arrogante al que nadie se atreve a retar. Lo que no sabían ni su exprometido, ni su familia, ni el implacable Gael Moretti, es que una reina destruida no regresa a pedir clemencia... regresa a reclamar su trono.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: La Caída de Don Carlos y Doña Santa Mendoza: Justicia implacable

​La vida en la residencia de los Moretti se había transformado en un torbellino de pasión desbordada, poder y una intensidad que rozaba la locura. Para Gael Moretti, el matrimonio civil no había sido simplemente la firma de un contrato legal, sino la confirmación de que a Cataleya le pertenecía por completo. El magnate, acostumbrado a poseerlo todo con un chasquido de dedos, parecía haber desarrollado una obsesión insaciable con su esposa.

​No importaba el lugar, la hora ni las circunstancias corporativas o médicas; Gael encontraba cualquier pretexto para recordarle que era suya. Ya fuera en el amplio vestíbulo de la mansión cuando regresaban de madrugada, en el ascensor privado del complejo hospitalario antes de que ella entrara a una cirugía delicada, o arrinconándola contra los estantes de libros en su biblioteca personal, el magnate la devoraba con una urgencia voraz.

​En una de aquellas ocasiones, apenas un día después de la caída de Carol, Cataleya se encontraba revisando expedientes quirúrgicos sobre la gran mesa de caoba de su despacho privado cuando la puerta se cerró de golpe con seguro. Antes de que pudiera protestar, los brazos firmes de Gael la rodearon por la cintura, levantándola con facilidad para sentarla de nuevo sobre la madera.

​—Gael, ¡basta ya! ¡Estamos en horas laborables y tengo una junta directiva en diez minutos! —le reclamó Cataleya con una falsa molestia en la voz, intentando empuñar sus manos contra el pecho de su esposo mientras la respiración se le aceleraba por el calor de su contacto—. ¿Es que acaso no tienes otra cosa en la cabeza que no sea acosarme por todos los rincones de este maldito edificio? Como sigas así, voy a terminar exigiendo una orden de alejamiento por acoso conyugal.

​Gael soltó una risa ronca, oscura y magnética contra su cuello, mientras sus labios recorrían con lentitud la línea de su mandíbula y sus manos le subían el elegante vestido de seda con una posesividad hambrienta.

​—Puedes exigir lo que quieras, doctora Moretti, pero sabes perfectamente que te encanta —susurró Gael con la voz ronca, pegando su cuerpo al de ella sin dejar espacio para la duda—. Eres mi esposa, y cada centímetro de este cuerpo y de esta alma me pertenecen. No puedo evitarlo... me vuelves completamente loco.

​Sin darle tiempo a replicar, la penetró con una fuerza tan repentina, profunda y salvaje que Cataleya tuvo que morderse el labio inferior con tanta fuerza para no gritar que un gemido ahogado se perdió entre los besos de ambos. Las caderas de Gael se movían con un ritmo acompasado y febril sobre el escritorio, desatando una ola de placer tan intensa que hizo que las piernas de Cataleya temblaran de inmediato. Aunque su mente intentaba mantener la compostura y la fachada de jefa estricta, la adrenalina pura, el peligro de ser descubiertos y el fuego indomable que él despertaba en ella la hacían entregarse con la misma voracidad, arañándole la espalda con desesperación hasta alcanzar un orgasmo estruendoso que los dejó a ambos con el pecho agitado y la piel bañada en sudor.

​Cuando terminaron, con el cabello revuelto y ajustándose la ropa con rapidez ante el inminente riesgo de que alguien tocara la puerta, Cataleya lo miró de reojo, respirando hondo mientras se alisaba la falda.

​—Eres un demonio insaciable, magnate... —le reprochó Cataleya con una sonrisa pícora que delataba el brillo de excitación en sus ojos—. Algún día me vas a matar de un infarto en medio de una jornada laboral.

​—Prefiero matarte de placer, mi amor —respondió Gael con una sonrisa arrogante, besándole la frente antes de dejarla ir a cumplir con sus deberes.

​Sin embargo, el ciclo de la justicia implacable de los Moretti aún no se había cerrado por completo. Faltaba el capítulo final para los patriarcas del clan Mendoza: Don Carlos y Doña Santa.

​La caída de los dos patriarcas había sido rápida y silenciosa. Sin las influencias de los laboratorios, sin cuentas bancarias y con sus propiedades embargadas por el estado, Carlos y Santa habían sido arrestados en su propia mansión bajo cargos de complicidad en fraude corporativo y encubrimiento de crímenes financieros.

​Horas más tarde de su ingreso al penal, en el área de visitas especiales de la prisión de máxima seguridad, el ambiente era pesado, frío y cargado de una miseria absoluta. Carlos Mendoza, con el rostro demacrado, el cabello blanco revuelto y un uniforme de prisionero que le quedaba grande, estaba sentado frente a una mesa de metal oxidado. A su lado, Santa sollozaba desconsoladamente, con las manos temblando sobre la superficie.

​Las pesadas puertas de metal se abrieron con un chirrido metálico. Cruzando el umbral, con paso firme, elegante y luciendo un impecable traje sastre blanco con gafas oscuras que se retiró al sentarse frente a ellos, apareció Cataleya.



​Su presencia era imponente, una verdadera emperatriz que pisaba las ruinas de quienes alguna vez intentaron destruirla.

​Carlos levantó la vista lentamente, con los ojos llenos de un orgullo herido y una rabia sorda.

​—Cataleya... hija... sabíamos que vendrías. Eres nuestra única salvación en este lugar horrible —balbuceó Carlos con voz ronca, intentando estirar una mano temblorosa hacia ella—. Sácanos de aquí. Habla con los Moretti que pague lo que sea necesario. Somos tus padres.

​Cataleya no se movió un solo centímetro. Apoyó los codos sobre la mesa, entrelazó sus manos finas y los miró con una frialdad tan absoluta que hizo que Santa contuviera el aliento.

​—¿Padres? ¿Se hacen llamar padres ahora? —comenzó Cataleya con una voz baja, pausada y letalmente filosa que resonó en la pequeña habitación—. Durante toda mi vida me pregunté por qué nunca me quisieron. Por qué siempre fui la sombra, la herramienta útil para sus negociaciones, la que tenía que cargar con las exigencias mientras mis hermanos y Carol recibían todo el favor y el cariño. Hoy lo entiendo: nunca supieron amar a nadie más que a su propia avaricia.

​Santa rompió en un llanto más fuerte, cubriéndose la cara con las manos.

​—¡No digas eso, Cataleya! ¡Nosotros te dimos educación, un apellido, una posición! —protestó Santa entre sollozos.

​Cataleya sacó con elegancia de su maletín un grueso sobre de manila y lo deslizó pesadamente sobre la mesa de metal, justo frente a ellos.

​—¿Posición? ¿Educación? Lo único que me dieron fue una sentencia de muerte, espetó Cataleya, abriendo el sobre y arrojando frente a sus ojos copias de documentos notariales, registros bancarios y transcripciones de llamadas—. Aquí tienen toda la evidencia. Cada extracto, cada firma, cada transferencia y cada comprobante de que Carol, su adorada hija y favorita, fue la autora intelectual y principal de mandar a matarme para quedarse con mi herencia y con mi vida. Y ustedes... ustedes lo sabían, lo encubrieron y aplaudieron en silencio.

​Carlos abrió los ojos desorbitados al ver los papeles, intentando negar con la cabeza mientras el color se le escapaba del rostro.

​—No... esto es mentira... Carol nunca haría algo así... —balbuceó Carlos con desesperación.

​—¿Mentira? Está en las confesiones firmadas y en las cuentas en paraísos fiscales que su querida hija manejaba desde las oficinas del laboratorio —respondió Cataleya con una sonrisa helada—. Así que miren bien a su alrededor. Esta es su nueva casa. Un calabozo frío, gris y olvidado por el mundo, exactamente igual al vacío que dejaron en mi vida.

​Cataleya se puso de pie con una elegancia impecable, ajustándose la solapa de su traje blanco mientras los miraba por última vez con un desprecio absoluto.

​—Antes de irme, solo quiero darles un consejo: denle las gracias a su hija favorita, Carol, y a su brillante embarazo... porque fue gracias a eso que mi cuñada y yo decidimos no hacerles exactamente lo mismo que ustedes planearon para mí. Disfruten su condena. Ustedes se la ganaron a pulso.

​Dándose la media vuelta, Cataleya abandonó la sala de visitas bajo los gritos desesperados y el llanto inconsolable de sus padres, cerrando para siempre la puerta a su pasado y caminando hacia el futuro brillante y poderoso que la esperaba junto a los Moretti.

1
Cliente anónimo
Excelente
keila arias
Como puedes tu permitir que vengan a tu casa a molestar insultar y humillar y de paso tu misma familia??? Loa agarro y los despacho de una qué se vayan para el carajo vergacion
Diana Quintero
Espectacular novela ♥♥♥♥👏👏👏👏👏👏
Diana Quintero
Serán padres de gemelos, Fael atino muy bien 🤣🤣🤣♥♥♥
Diana Quintero
Cataleya va a resultar embarazada 🤰 Gael no ka deja respirar 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Cataleya nunca les dijo del bebé que perdió a causa de los disparos 🤔🤔
Diana Quintero
Al fin Cataleya logró su venganza, gracias a su tóxico esposo 👏👏😉🤣🤣 todos quedaron en prisión
Diana Quintero
Todos son unos seres miserables y repugnantes 🤬🤬🤬 pero a cualquier detenido les hacen un juicio, porque los llevaron directamente a la cárcel? 🤔
Diana Quintero
Los hermanos cayeron 👏👏👏 ahora faltan los padres y Carol 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Al fin esa basura Dennis esta en la cárcel 👏👏 ahora faltan todos esos engendros de la familia 🤬🤬
Diana Quintero
Gael y Cataleya son venganza y Amor al mismo tiempo, ellos no pierden el tiempo 🤭😉
Diana Quintero
El abuelo casi los encuentra en plena faena 🤣🤣🤣😉
Diana Quintero
Eso si fue un amor a primera vista ♥♥♥
Diana Quintero
La familia Alvarez no tendrá una mañana calida 🤬🤬🤬 ya deben saber la noticia 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Al fin empezó la venganza de Cataleya, encontra de esos miserables 👏👏🤬🤬🤬
Diana Quintero
waaaaooooo impresionante ♥♥♥♥
Diana Quintero
Serán la pareja perfecta, ambos son implacables 👏♥
Diana Quintero
Cataleya deje que Gael la ayude, sola no puede contra esos miserables 😔😔🤬🤬🤬
Diana Quintero
Brenda le advirtió que no fuera sola, pero no le hizo caso y la golpiza que esos infelices le propinaron fue grande 😔😔🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Gael se topo con una Eminencia y termina babeando por ella 🤗🤣😉
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