Solo era un contrato beneficioso para ambos, la raya del amor no podía ser sobrepasada, aún así, para Alexander Hardy no será fácil convivir con la mujer de la que ha estado por años enamorado. Ella es más que su hermana adoptiva, ella es su mayor perdición, la persona que lo envolverá en una aventura llena de lujuria y deseo.
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23: Por fin eres mi esposa.
EL DÍA DE LA BODA...
Los invitados van llegando y ansío la hora por ver a mi gatita y yo casandonos en el altar.
—Aún no puedo creer que tan rápido han pasado los años —mi madre acaricia mi mejilla—recuerdo que te tenía en mis brazos, te he visto crecer y ahora que te vas a casar me pongo tan sentimental.
—No es nada del otro mundo— dice Manuel desde su asiento.
—Cállate— le decimos al unísono.
—Alexander por favor has feliz a Grace, es una buena mujer.
—Lo sé.
—Es una alegría saber que mis hijos mayores han unido sus vidas con las mujeres indicadas y las mejores diría yo. No aguanto la hora de verte de este mismo modo Manuel— lo miramos.
—No gracias, no me interesa casarme ni tener hijos, soy muy feliz así.
Niego con la cabeza y doy un beso en su cabeza.
—Gracias por estar conmigo en este día, madre.
—¡La novia llegó!— avisa Madison y mamá arregla mi traje.
—Es tu día hijo, disfrútalo.
Todos van a sus puestos y solo me preparo, con nervios pero me preparo para hacer feliz a mi gatita.
Grace hace su entrada con su largo vestido blanco que no me deja nada a la imaginación, su velo cubre su rostro pero aún veo su sonrisa. "Tu sueño por fin se cumplirá Alexander"
La verdadera razón por la que le propuse a Grace que nos casaremos hace dos años, no era para salir de aquellos rumores; Quería aprovechar la oportunidad perfecta para tenerla cerca de mí, convivir con ella, y tener la esperanza de que en aquellos cinco meses se enamorara de mí. ¿Tendría que agradecerle a mi padre lo que hizo? Lo único que sé es que ella es la mujer con la quiero estar hasta el último minuto de mi vida.
—Alexander sé que eres mi hermano, pero si te atreves a lastimar a esta bella mujer te partire la cara— rio ante lo que me dice Arthur al entregarme a Grace; sonríe— Saben que siempre podrán contar conmigo. Felicidades chicos.
Tomo la mano de Grace cuando el va a su puesto.
—Gatito pero que guapo te ves, como todo un galán de telenovela— susurra para que solo yo escuche cuando nos detuvimos en el altar y el padre empezó con la ceremonia.
—Gata.
—¿Si?
—Prepárate para esta noche.
—¿Y qué hay esta noche?
—No pararas de arañar las paredes cuando te esté dando...
Grace carraspea.
—Cállate Alexander, estamos en la Iglesia.
Sus mejillas se ponen rojas y hace su típica expresión molesta que me dá ternura.
La hora de hablar llegó. Dina se acerca con los anillos. Los ojos brillantes de Grace apunto de estallar en lágrimas no me ayudan para nada y me siento como un adolescente apunto declararsele a su crush.
—Yo comienzo gatito— suspiro de alivio— Sé que nuestro camino del amor nunca fué como lo imaginábamos, que hubo momentos en los que caímos y nos rendimos como todos. Que creímos que todo estaba perdido pero no fué así. Y ahora estamos aquí en el altar cumpliendo nuestro tan anhelado sueño, lo merecemos después de tantas caídas y tropiezos. Prometo hacerte feliz, estar a tu lado sin importar los problemas que se nos vengan encima, apoyarte en todo, amarte cada día más y cuidar de nuestra hija y de los pequeños que vienen en camino.
—¿Qué dijiste?— tartamudeo y solo escucho a Katherine, Madison y Dina reír— ¿me lo puedes repetir por favor?
—Vamos a ser papás de nuevo Alexander, de tres pequeñas criaturas de 10 semanas. No sabes cuán feliz estoy, los amo.
Pone el anillo en mi dedo pero aún no salgo de la impresión, no estaba preparado. Cubro mi rostro con mis manos y por las que trato de respirar profundo no paro de llorar como una Magdalena. No me importa si el idiota de Manuel se me burla como acostumbra, estoy feliz porque...¡voy a ser papá de...tres?
—Dios— trato de agarrar el aire necesario para no desmayarme— me vas a matar mujer — ríe con ternura— Sé que en un principio me portaba como un cobarde varias veces, y hasta creo que no te merezco, no merezco ser digno de esta dicha de...tener una familia. No te prometo ni la luna ni el sol, pero si un inmenso, puro y sincero amor. Hacerte sonreír cada día y demostrarte mi amor de varias maneras. Serte fiel siempre. Y si en algún momento te eh hecho llorar te pido perdón. Cuidaré de ti, de nuestra hija y de...esas pequeñas criaturas, porque ustedes son lo más importante que tengo en esta vida y la razón por la que puedo decir que soy el hombre más feliz del mundo. Los amo y no me alejare nunca de ustedes.
Pongo el anillo en su dedo.
—¿Hay alguien que se quiera poner a esta unión el día de hoy?
En la Iglesia gobierna un silencio y no aparto mi mirada de su vientre.
—Yo los declaro marido y mujer, puede besar a la novia.
Eso es lo que hago, besarla como si de sus labios dependiera mi vida. Escucho el aplauso de todos y acerco mi frente a la suya.
Su corazón y el mío laten con rapidez, hasta el punto sentir como están a un paso de salir de nuestro pecho ante este mágico momento de ensueño.
—Por fin eres mi esposa.
—Te amo Alexander.
—Yo te amo y te adoro Grace.