Que hacer cuando el deseo es más fuerte que la razón. cuando una cadena de errores te traen al punto más lujurioso de tu vida. ( está novela es para mayores de 18, contiene lenguaje y temática de adultos. SI no te gusta este tipo de historias puedes pasarla por alto.)
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- Planeando y conociendo -
Los mellizos habían invitado a su hermana a almorzar en la oficina. Querían ayudar a su padre con Anastasia y lograr que ella se mudara a la casa de ellos. La persona que podía hacer el milagro tenía nombre propio y era Niqui.
- Hola, mi Nohelia. ¿Cómo estás? Los mellizos me están esperando.
- Hola, Niqui. Estoy muy bien, pero dime, ¿cómo estás tú?
- ¿Qué te puedo decir? He tenido unos días geniales. Me siento renovada y estoy disfrutando mi soltería como nunca. Pero hablando de todo un poco y para completar mi felicidad, pediste mi comida favorita.
- Sí, ya te pedí tu comida favorita para que almuerces con los jefes.
- Hablando de tus jefes, ¿cómo se han portado contigo? Dime la verdad, porque si se han portado mal, los golpeare.
- Mi Niqui, ellos se han portado muy bien. Quienes son antipáticas son las dos modelos que salen con los jefes, pero yo trato de ignorarlas. Aparte de eso, todo marcha muy bien.
- ¿Cuáles modelos? No sabía que esos traviesos tenían novias.
- Pues no sé si son las novias, pero ellas vienen casi todos los días a verlos.
- Bueno, ya va siendo hora de que me presenten a las chicas que los están haciendo suspirar. Y con respecto a lo que pasó contigo, nunca más tocaron el tema.
- Nunca lo tocaron y agradezco que sea así, porque tú sabes que me muero de la vergüenza.
- Me parece muy bien que le hayan echado tierra al asunto.
Niqui se adentró en la oficina de Dante, donde encontró a sus hermanos ya sentados esperándola para el almuerzo. Los saludó con besos y abrazos a cada uno y tomó asiento.
- Haber, díganme, hermosos míos, ¿qué se traen? ¿Por qué siempre me invitan a la oficina a firmar papeles o a reuniones de la empresa? Así que hablen, algo está pasando.
- Se trata de Papá. Queremos que lo ayudes con el tema de Anastasia. Él quiere que ella se mude con él a nuestra casa. Pero ella es muy reacia a la idea.
- ¿Y qué tienen en mente?
- Como dijo Mateo, queremos que tú la convenzas de mudarse con mi padre. Sabes que él está muy feliz y todo se debe a ella. Queremos que viva su relación como él lo merece, así que tú tienes que ayudarnos. Nosotros tenemos un plan y tú solo tienes que seguirnos la corriente y darle el consejo preciso a Anastasia para que ella tome la decisión correcta y se mude a la casa. El plan es hacerlo ahora que mi papá está de viaje. Tenemos que hacer su sueño realidad y qué mejor bienvenida que él llegue y Anastasia ya esté instalada del todo.
- Dinos, pequeña, ¿nos ayudas a hacer feliz a papá?
Después de que Niqui escuchó a esos dos cupidos, decidió unirse al plan de sus hermanos. Ella también creía que su papá y Anastasia deberían vivir juntos, pues prácticamente ya lo hacían. Solo era darle un empujoncito a la cabeza dura de su amiga. Ya con el plan armado, se dispusieron a terminar el almuerzo de complot.
Cuando estaban terminando su delicioso almuerzo, la puerta de la oficina fue abierta abruptamente por dos hermosas chicas que pasaron por encima de Niqui sin siquiera saludarla.
- Mateo, mi amor, ¿por qué no contestas el teléfono? Te he estado llamando para ir a almorzar.
- ¿Por qué no te anunciaste primero antes de entrar, Gabriela? ¿No ves que estamos ocupados?
- Aja, ocupado con quién, ¿con esta? ¿No ves que Eva y yo venimos por ustedes y obvio somos más importantes que la señorita que está ahí?
Antes de que Niqui pudiera colocar en su lugar a ese par, un histérico Dante y un encolerizado Mateo echaron a las dos chicas de la oficina y de las instalaciones con los de seguridad. Si había algo que no toleraban esos dos hermanos era que alguien se metiera con su pequeña Niqui. Jamás lo habían permitido y no empezarían ahora.
Las modelos gritaban e insultaban a Niqui sin siquiera saber que era la hermana de los monumentos de hombres con los que ellas salían, hasta que el jefe de seguridad les aclaró el parentesco, dejándolas en estado de confusión. Ahora sí que esas dos la habían embarrado. ¿Cómo se disculparían con sus futuros esposos? Pensaban ellas. Si ni siquiera les dieron tiempo de nada.
- ¿Qué pasa Ana? Pareces preocupada.
- Es que hoy me encontré con esas dos chicas que conocimos en el restaurante, las que te dije que eran amigas de Dante.
- ¿Las antipáticas esas? ¿Qué pasó?
- Pues resulta que me pidieron el número de Dante y no sé si dárselo, no quiero que se metan en problemas o que lo lastimen.
- No te preocupes Ana, Dante sabe cuidarse solo, además si ellas son tan groseras como dices, seguro él se dará cuenta y las mandará a volar.
- Tienes razón, gracias Niqui, siempre sabes qué decir.
- Para eso estamos las amigas, ¿no? Ahora vamos a trabajar que tenemos mucho por hacer.
Las dos chicas se pusieron a trabajar en sus respectivas tareas, pero Niqui no podía dejar de pensar en las dos chicas antipáticas y en lo que podrían hacerle a Dante si se acercaban demasiado. Decidió hablar con él más tarde y advertirle del peligro que corría si se relacionaba con ellas.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara?
- Niqui, no quiero parecer la novia celosa, pero tus hermanos me llamaron para informarme algo y eso me tiene muy fuera de mí.
- ¿Qué te dijeron esos dos que te tienen con esa cara de rabia?
- Niqui, tú sabes de esa amiga de tu papá, la que lo visita por temporadas, la señora de cabello negro, que tiene muy buen cuerpo, la que la última vez se quedó como un mes en su casa.
- ¿Estás hablando de Diana?
- Sí, la misma.
- ¿Qué pasa con Diana? ¿Qué te dijeron los chicos?
- Que piensa venir ahora que tu papá llegue de su viaje de negocios.
- Eso es lo que te tiene mal, Anastasia.
- Claro que me tiene mal. Esa mujer gusta de tu papá y siempre es muy lanzada con él. No quiero que se quede en la casa de Gregorio.
- ¡Estás celosa, amiga!
- Sí, estoy celosa y no quiero que esa mujer esté en la casa de mi MARIDO.
- ¿Con qué marido? Jejejeje. Amiga, pues sencillo, llámalo y dile que no quieres que él reciba a su amiga en la casa, que la mande a uno de los hoteles y solucionado.
- No, Niqui. Voy a sonar como la novia patética y además celosa.
- Anastasia, si no lo quieres llamar, ya tienes la forma de solucionar este lío. Múdate a casa de mi papá. Diana visita la casa porque cree que así tendrá una oportunidad con él, pero si sabe que él ya tiene mujer, no se atreverá a ir para allá. Es más, mi padre sería incapaz de recibir a alguien que te cause incomodidad. La decisión está en tus manos. Sabes, yo de ti me mudaba ahora que está de viaje. Para cuando él vuelva, se llevará la sorpresa de su vida. Piénsalo.
- Sabes, Niqui, te voy a tomar la palabra. No estoy dispuesta a dejar que alguien se meta en mi relación. Yo amo a Gregorio desde hace años y no quiero que alguien destruya lo que estoy construyendo con él.
- Pues ya te habías tardado. Papá te lo viene pidiendo desde hace días. No esperes que llegue una zorra y te quite a tu marido.
Y con los planes de ayudar a Anastasia a mudarse a la casa de su papá a primera hora del día siguiente, Niqui llamó a sus hermanos para comunicarles que el plan había sido todo un éxito y que, de paso, tenían que ayudar con la mudanza.