Pues creer en el amor en 28 días
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capitulo 22
Roberto sabía que había cometido un gran error pero no iba admitir su culpa el no fue educado de esa manera pero con Camila se comportaba de esa manera era como si quisiera que ella no mirara a ningún hombre el quería ser el único. Camila se metió al baño muy molesta tanto que azoto la puerta, Roberto paso la mano por su cabello como signo de su frustración él se preguntaba cómo podía perder la cabeza por Camila por ella estaba haciendo cosas que jamás imaginó, se recostó en la cama pasaron algunos minutos para que Camila saliera del baño, ella llevaba un camisón rosa de satín que dejaba ver sus piernas, con un ligero escote en el pecho era visible que solo llevaba puesto el camisón, Roberto al verla no pudo evitar sentir excitación, se levantó de la cama se quiso acercarse a ella pero quizá fue el orgullo quien lo detuvo, se metió al baño se ducho con agua fría pero aún así la excitación no bajaba, decidió que lo más conveniente era usar sus manos hacia mucho tiempo que no utiliza a esas prácticas pero está vez sería necesario, el imaginaba a Camila besando su cuerpo con sus hermosos labios color, el imaginaba como sus manos recorrerían aquel cuerpo, cómo devoraría sus pechos, cómo tomaría su cintura con su el fuera el único, su dueño el hombre que ella amaba, el llegó al clímax imaginando las mil y una formas de poseer a Camila, cuando salió del baño Camila ya estaba durmiendo sin embargo estaba con el camisón arriba mostrando sus glúteos ya que la diminuta tanga los dejaba ver, Roberto suspiro con una gran frustración
—¿Qué estás haciendo de mi Camila?, Me estás volviendo loco—
Tomo el edredón y la cubrió, se fue al otro extremo de aquella cama, ni con la ducha, ni con aquel desahogo pudo dejar de sentirse excitado, por la madrugada Camila si tío algo duro en sus pompis, volteo y vio que se trataba de Roberto lo quiso despertar pero el la tomo de la cintura pegándola más a su cuerpo, Camila sentía como si una brasa la estuvieran quemando por dentro e iba recorriendo todo su cuerpo, la sangre corría por todo su ser, Roberto beso su cuello al parecer aún estaba dormido,
—¡Eres un aprovechado!— grito Camila y Roberto despertó.
—Estas loca ¿Por qué gritas?—
—¿Qué por qué grito?, Y todavía lo preguntas, tu cosa estaba en mis nalgas, estaba todo duro y caliente — dijo Camila señalando su miembro.
—Que esperabas es de mañana y así amanece, además estás en mi lugar, tu eres la que has invadido mi espacio —
Era cierto Camila estaba en la parte de la cama que le correspondía a Roberto, ella se encontraba muy avergonzada, Roberto no pudo resistir su deseo por besarla, los dos se miraron a los ojos y esta vez fue Camila quien lo volvió a besar, el bajo el tirante de aquel camisón mientras sus manos comenzaban a explorar todo a su paso.