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Azabache

Azabache

Status: En proceso
Genre:Romance / Intrigante / Juego del gato y el ratón / Amor-odio / Mundo de fantasía / Edad media
Popularitas:30.5k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Séptimo libro de la saga colores.

Lord Leandro Mercier ha regresado a la sociedad aristócrata después de muchos años desaparecido, nadie lo reconocerá, ya no es el joven gordito que era objeto de mofas en las celebraciones, ahora es el soltero codiciado de la capital de Floris, pero el destino lo pondrá frente a una ladrona que intentará robarle todo, sin esperarlo, también su tesoro más preciado, su corazón.

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

21. La frágil Liseth

...LEANDRO:...

Me levanté con hambre a media noche, así que salí de la cama para comer de la fruta que había mandado a dejar sobre mi cómoda, también me dirigí al baño.

Cuando volví, encontré a Liseth sentada sobre la cama, el cabello le caía por la espalda y los brazos.

Tenía expresión soñolienta.

— Vuelve a dormir.

— Mi lord...

— No me llames así ¿Por qué me sigues tratando con ese formalismo? — Me acerqué a la cama, completamente desnudo, las velas seguían iluminando la penumbra de mi habitación.

— Es un noble — Suspiró.

— Lo soy, pero ya estuve dentro de ti, nuestro trato es muy íntimo ahora — Me quedé de pie y rocé sus labios con mi pulgar.

— ¿Cómo debería tratarlo entonces?

— Llámame Leandro, tutea.

Me observó.

No me importa su negativa, me casaría con ella, más que un deber y una responsabilidad, yo solo podía anhelar a Liseth, solo podía pensar en ella.

Sonaba egoísta, pero el que resultara ser virgen, me dió más ganas de no dejarla ir, cuando la creía una cortesana tampoco estaba dispuesto a que se alejara, ahora eso había aumentado.

Si mi madre se enteraba de que le quité la virtud, también me insistiría en que me casara con ella.

Liseth era necia, solo pensaba en nuestras diferencias sociales.

Mi sueño siempre fue casarme con una mujer muy similar a ella.

No me importaba que no fuese de mi mismo estatus.

Además, muy pronto la convertiría en una diseñadora a cargo de su propia boutique.

Se le escapó un jadeo cuando rocé el interior de su boca.

— Leandro.

— Tienes más ganas.

Se apenó, ya comprendía sus ataques de vergüenza. Me comporté como un desesperado, debí lucir bastante encimoso ante sus ojos.

No perdonaba que hubiese mentido.

La tomé del cuello con un poco de firmeza y se sorprendió, sus pupilas azabache se agrandaron.

— Quiero tomarte desde atrás.

— Hazlo — Jadeó y elevé una comisura.

Se giró obediente, acostándose boca abajo.

La vista de su espalda, sus caderas y su trasero me enloqueció.

Me trepé sobre la cama.

Deslicé mi mano entre mis muslos, siseó un poco sensible a mi toque, roce entre sus pliegues de forma circular, rápido.

Gimió, alzando sus caderas en respuesta.

Se volvió a humedecer.

Separé sus piernas y la tomé de las caderas.

Me hundí en ella hasta el fondo.

Gimió con fuerza, enterrando las manos en las mantas.

Su interior me exprimió de forma hambrienta.

Empecé a moverme con dureza.

Le dí nalgadas y enterré la mano en su cabello.

Se estremeció ante mi cabalgata impetuosa.

No podía dejar de tomarla, sentirla era exquisito, ella era mi vicio, no podría dejarla.

— Tendrás que mudarte a mi habitación, voy a querer tomarte todas las noches, incluso en los días — Gruñí sin dejar de moverme.

— Leandro... Me encanta...

No tardó en colapsar, terminé apoyado sobre ella después de derramar sobre su espalda.

Nos quedamos jadeando por un tiempo.

— Eres mía, solo mía — Susurré contra su oído — Serás mi esposa.

No discutió, se había quedado dormida, la cubrí con las mantas.

Ese era otro problema.

Al menos las mantas eran de color vino, podían disimular las manchas, ordenaría a las sirvientas cambiarlas con discreción.

...****************...

Abrí la carta de invitación a la mañana siguiente.

Era de los Jhonson, una estirpe de marqueses que vivían cerca del lago de la ciudad.

Al parecer había una celebración al anochercer y yo estaba invitado.

Me convenía ir, si no asistía sería sospechoso, probablemente el duque estaría presente y no iba a permitir que lanzara acusaciones ante la nobleza.

Liseth se había marchado a su habitación antes del amanecer y yo había ordenado a las sirvientas cambiar las mantas.

Me costó dejarla marchar, la tomé otras dos veces sin poder evitarlo.

Tomé un baño y me vestí con una camisa holgada, pantalones con tirantes y una chaqueta.

Salí al comedor y dí los buenos días a mi madre.

Liseth estaba presente y no pude evitar chocar una larga mirada con ella, parecía nerviosa y tenía un sonrojo en las mejillas que podía notarse.

Sentí un endurecimiento con solo verla, pero si me quedaba pasmado mi madre sospecharía.

Mi miembro seguía queriendo más a pesar de toda la acción.

— Buenos días, Liseth.

— Buenos días, mi lord — Dijo, tal vez me seguía tratando de esa forma por la presencia de mi madre.

En su rostro se evidenciaba la falta de sueño, seguramente yo estaba igual, esperaba que mi madre no lo notara.

Los sirvientes sirvieron el desayuno.

— Habrá una celebración en los Jhonson al anochecer, madre, ambos estamos invitados — Informé.

— ¿Vas a ir?

— Lo creo necesario, si el duque se empeña en levantar alegatos en mi contra, no voy a permitir que las habladurías aumenten con mi ausencia — Dije, pinchando una aceituna — No debo nada, así que no tengo porque temer y esconderme.

— Ciertamente, asistiremos ambos, si ese duque me provoca nuevamente le diré sus verdades — Gruñó mi madre, nadie volvería a callar su voz y menos ningún hombre.

Liseth permaneció callada, lamentablemente no podía llevarla a la celebración, no estaba permitido si no había una relación formal.

Cuando fuese mi esposa podría asistir a todos los bailes.

— Liseth, saldremos después del desayuno — Dije y se tensó.

— ¿A dónde?

— Es algo del negocio, tengo que mostrarle una cosa.

— De acuerdo — Dijo, su cabello estaba medio recogido y tenía un vestido gris.

— Póngase el vestido que hizo.

Se desconcertó ante mi petición.

Asintió con la cabeza.

Después del desayuno, esperé a Liseth en el vestíbulo.

Mi madre se aproximó con curiosidad.

— Pareces muy contento.

— Conseguí un bonito edificio para poner mi boutique, eso es mucho motivo de alegría — Dije, sonriente.

— Ten cuidado con el duque, esto podría provocarlo más.

— No puedo detenerme solo porque al duque le place — Negué con la cabeza — Liseth estará a cargo de ese negocio, confesionará vestidos de sus diseños.

— Es muy lindo que quieras darle esa oportunidad... Creo que estás más alegre por ese motivo.

Desvié mi mirada de ella, sin comentar nada al respecto.

Liseth volvió con el vestido lila.

— Vaya, luces muy hermosa, Liseth — Dijo mi madre y ella sonrió tímidamente — Me están dando ganas de pedirte un vestido, ese ha quedado muy precioso.

— Muchas gracias, mi lady.

— Buena suerte — Deseó cuando le indique a Liseth con un gesto que avanzara hacia la salida.

— Adiós, madre, nos vemos luego.

— Mi lady, gracias — Dijo Liseth y mi madre sacudió su mano en despedida.

Uno de mis lacayos esperaba en el patio con un carruaje, abrió la puerta para nosotros.

Le tendí la mano a Liseth para que subiera y emprendimos la marcha después de que yo tomara asiento.

— ¿A dónde vamos? — Preguntó de forma curiosa.

— Quiero mostrarte algo que tengo planeado, trabajarás desde allí.

— ¿Y mi pago por el vestido? — Exigió, elevando una ceja.

— Lo tengo aquí — Palpé mi chaqueta.

— Al menos cumples con tu palabra.

— ¿Cuándo no lo he hecho? — La reté con la mirada y me evaluó.

— No te saltes comidas, tampoco abuses del ejercicio — Dijo, con seriedad.

— Ya pareces mi madre.

— No es un juego, puede hacerte mal — Gruñó y tomé una postura erguida — El cuerpo te da señales cuando no haces las cosas bien.

— Mi cuerpo me da señales desde que tengo memoria, me pide más y más comida, siempre — Me reí y la observé — Ahora también me pide más y más coito.

— Oye, eres un sucio — Gruñó y volví a reír.

— Es la verdad.

— Estoy hablando en serio, no es sano que coma de forma desordenada — Me reprendió.

— ¿Te preocupo? — Elevé una ceja.

— No... Solo te advierto.

Quería sentarme a su lado, empezar a besarla y tocarla, pero la pobre debía estar cansada y adolorida.

— Si, solo eso.

— ¿Ese baile a qué hora será? — Preguntó con curiosidad.

— A las siete, en una mansión al otro lado del lago — Dije y no comentó más — No puedo llevarte.

— Descuida — Cortó.

— Si aceptas ser mi esposa si podré llevarte a todos los bailes.

— No me interesan los bailes — Gruñó, parecía irritada.

— ¿Estás segura?

— Por supuesto, debe ser aburrido.

— Será un hermoso jardín a la orilla de un lago, habrá luces de candelabros, hermosos trajes... Música.

Observé su curiosidad, pero la ocultó.

— Espero que te vaya muy bien, más con las señoritas en edad casadera.

Me reí — No me interesan, aunque si no acepta ser mi esposa me veré en la obligación de buscar a otra que si acepte — Bromeé y frunció el ceño.

— Adelante, pero ya no me tocarás.

— No, yo quiero tocarte... Además, eres tu quién no quiere casarse — Me defendí — No deberías molestarte, sacaste a relucir lo de las señoritas.

— Haga lo que quiera.

Solté una respiración pesada.

...****************...

Llegamos al sitio, en pequeño boulevard casi a orillas del lago.

Era hermoso y pequeño, con calles adoquinadas y lindos edificios de tejas rojas.

Liseth observó hacia afuera con curiosidad.

— ¿Qué hacemos aquí?

— ¿Conoces este lugar? — Le pregunté y se quedó observando por la ventanilla.

Bajé del carruaje y le tendí la mano.

La tomó, dudando.

El carruaje se quedó en la entrada y guié a Liseth, había una pequeña fuente en medio del boulevard y bastante flores sembradas en materos.

Este lugar era perfecto para una linda boutique.

Había una panadería, una zapatería, solo hacía falta una linda boutique y lo mejor es que no estaba lejos del mercado lujoso, los nobles solían pasar por aquí para pasear.

Tomé la mano de Liseth y se estremeció.

Caminé de esa forma hasta llegar al sitio.

Me detuve ante las puertas de vidrio y las paredes con ladrillos terracota.

Saqué una llave y la metí en la cerradura.

Abrí la puerta y guié a la Liseth adentro.

— ¿Qué te parece? — Pregunté, girando hacia ella.

El espacio estaba vacío.

Liseth estaba observando, muy callada.

— Compré el lugar, lo mejor es que fue remodelado y desde aquí trabajarás — Dije, caminando por la enorme sala, había unas escaleras en forma de caracol que guiaban al segundo piso — Será la boutique.

Se quedó ida, observando todo.

— Ven, vamos al segundo piso — Dije, animado, tirando de su mano.

Se dejó guiar por las escaleras de madera.

El segundo piso estaba iluminado gracias a la enormes ventanas, el techo estaba inclinado como una especie de ático.

— Está un poco polvoriento, pero es perfecto, aquí puedes poner varios vestidores o tu espacio para coser — Dije, sonriente, señalando por todas partes.

— Quiero irme.

Me detuve en seco y la observé.

Parecía pálida.

— ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? — Me aproximé a ella, preocupado.

Empezó a llorar repentinamente — Por favor, vámonos.

No comprendí nada — Liseth... ¿Por qué lloras?

Sollozó con más fuerza.

— ¿Qué sucede? — Tomé su mano, pero se zafó y salió corriendo hacia la escalera.

No comprendí nada.

La seguí con rapidez.

— ¡Liseth, espera! — Grité al ver como salía por la puerta.

Corrí tras ella.

La alcancé cerca de la fuente.

Tomé su brazo — ¡Espera, dime!

— ¡No voy a trabajar con usted! — Gritó, muy alterada — ¡Lo siento, busque otra!

— ¿Qué rayos sucede? ¿No te gustó el lugar? Podría acomodarlo, solo dime, no voy a dejar que te vayas de mi lado.

Retrocedió, temblando.

— No puedo estar ahí.

— ¿Por qué? Es un lugar lindo...

No comprendí nada.

Lloró, atrayendo la atención de los que pasaban por allí.

Me aproximé con cuidado y la abracé, no sabía que hacer, tampoco comprendía el motivo de este ataque.

Se dejó abrazar, sollozó contra mi pecho.

Jamás creí que Liseth podía verse tan frágil, tan delicada, siempre se mostraba poderosa, indomable, ahora parecía una niña asustada.

La rodeé en mis brazos y la sostuve, sin insistir en hablar del tema.

— Liseth... Calma, no pasa nada.

Si pasaba algo y no comprendía el motivo de esto.

Nos sentamos a orilla de la fuente, esperé pacientemente, pero ella seguía llorando, apoyada en mi pecho.

Acaricié su cabeza y su espalda.

Ella siguió alterada.

— ¿Quieres algo para beber?

Encajó sus manos en mis brazos.

— No... No me dejes.

Me preocupé más, sus ojos estaban idos cuando limpié sus lágrimas.

— No te dejaré — Besé su frente.

Se abrazo a mí, solo pude consolarla.

1
Iveth Valle Haro
siempre Creeo q estoy leyendo la mejor pero siempre me sorprende
Yesika Bastidas
lo mejor de lo mejor
Yesika Bastidas
hay chamo que pasará ahora
Orozco Beatriz
el rey mirando demás, punto para Leandro con el traje y estoy de acuerdo hay buscarle novio al rey o novia quizás haya un mal entendido y no sea gay , quizás esté traumado
Dulce Cira
por fin vamos a saber más de nuestro Rey 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💪🏻🫶🏻✨😬
Yesika Bastidas
aqui estoy al pie del cañón nunca dejas de sorprender con tus lecturas cada día te separas más
Eva Mari♥️😍🌖🌊
ojo alegre el rey 👑, tranquilo majestad que aquí Leandro ya tiene dueña jajaja 😂
Eliana Cardona
🤣🤣🤣Si claro el traje 🤣🤣🤣
Jazmin Salgado Ro
Me estoy echando mi chocolate 🫕 con pan 🥐 en tu honor Leandro 😜
Melisuga
Leandro acaba de ganarse al más codiciado de los clientes.
Melisuga
*ha sido
Melisuga
*ha provocado
Melisuga
*o sea
Melisuga
¿Sería ese el lugar donde estaba la boutique de sus padres?
Ana Parra
a esta corte le hace falta que el dúo o 🤭 corrijo el trío ( no puede faltar mi montañez CHESTER )dinamico la ponga en accion. Me como las💅 de las ansias en espera de que entren en escena.
Olga Ortiz
Leandro ten cuidado, el rey me parece que tiene otros gustos, por eso está solo, pero anotaste un punto con tu traje, si el reto se interesa en sus prendas, triunfaste
Jeinkarlys
así es Leandro Adrián es muy bien rey a demás tu tienes ayuda busca a los Dorian y rapidito le sacan los trapitos sucios al duque
Daiana Ibarra
ay si se entera Dorian ja q el rey t trae ganas ay q buscarle un novio.
claireth mejia gutierrez
interesante la historia
Mel G.
Eso mi Leandro, si le gustaste al rey Adrian ya la hicisteeeeee
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