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El Amor Del Duque - Reencarnación (BL)

El Amor Del Duque - Reencarnación (BL)

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Alfonso en su soledad como empresario lee una historia de romance entre un duque y su princesa pero entre las intrigas y el romance se enamora de un personaje secundario, el Príncipe Anthony, quien reprime sus sentimientos para que el hombre que ama y su hermana sean felices, pero todo cambia cuando Alfonso reencarna en el duque y en la primera oportunidad expresa sus sentimientos por el príncipe.

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Capítulo 13: La Confrontación del Duque

​Cedric tragó saliva con dificultad ante la mirada de acero de Fernando. Jamás había visto a su hermano mayor mantener semejante postura. El Fernando que él conocía solía ser un joven abrumado por las culpas que su padrastro le inculcaba, un muchacho reservado que prefería retirarse a sus aposentos antes que enfrentar las críticas familiares.

​—¿Pasa algo malo, Fernando? —preguntó Lord Alberto, tratando de recuperar el control de la conversación con su habitual tono paternalista—. Entendemos que estés alterado por el accidente. De hecho, Cedric y yo estábamos discutiendo la conveniencia de que descanses en esta villa durante los próximos meses. Nosotros podríamos viajar a la capital para representarte ante el rey y gestionar las finanzas del ducado mientras recuperas plenamente tus facultades mentales...

​Una carcajada baja, amarga y cargada de un sarcasmo escalofriante brotó de la garganta de Fernando.

​—¿Gestionar las finanzas? ¿Representarme ante el rey? —dijo Fernando, inclinándose levemente hacia adelante—. Díganme, Lord Alberto... ¿pretenden gestionar las arcas ducales de la misma manera que han estado 'gestionando' los libros contables de las minas del norte durante los últimos dos años?

​Lord Alberto se congeló en su sitio. Cedric dio un brinco involuntario en su silla.

​—¿De... de qué estás hablando? —balbuceó Alberto, perdiendo el tinte rosado de sus mejillas—. Esas son acusaciones infundadas. Nosotros solo hemos velado por la prosperidad de esta familia...

​—Silencio —sentenció Fernando con una fuerza que hizo vibrar las copas de cristal sobre la mesa.

​Alfonso, utilizando la memoria analítica de su vida anterior como auditor y consultor financiero, combinada con los conocimientos de la trama de la novela, comenzó a desglosar con precisión quirúrgica los crímenes de su familia adoptiva.

​—Sé perfectamente que han estado desviando más del treinta por ciento de los diezmos agrícolas hacia cuentas privadas en el banco comercial de la capital —declaró Fernando con voz fría y metódica—. Sé que falsificaron la firma de mi difunto padre en los pagarés de las tierras del oeste para cubrir las deudas de juego que Cedric acumuló en las casas de apuestas del puerto. Y sé, con absoluta certeza, que han estado pagando a panfletistas de la corte para difundir el rumor de que soy un hombre violento, inestable e incapaz de gobernar.

​Cedric se levantó de golpe de su silla, golpeteando la mesa con el puño en un arrebato de pánico y rabia.

​—¡Eso es mentira! ¡Estás delirando por el golpe en la cabeza! ¡No tienes pruebas de semejantes calumnias!

​Fernando giró su rostro lentamente hacia Cedric. La mirada del duque era tan tenebrosa y amenazante que el joven sintió que el aire se le congelaba en los pulmones.

​—¿No tengo pruebas? —preguntó Fernando suavemente—. hablemos entonces de la cacería de ayer por la mañana, Cedric. Hablemos de la pequeña espuela de hierro con tres púas envenenadas que colocaste personalmente bajo la mantilla de la silla de montar de mi corcel antes de partir hacia el bosque.

​Un ahogado grito de horror se le escapó a Lord Alberto. Cedric palideció a tal grado que parecía a punto de desmayarse; sus rodillas temblaron visiblemente.

​—Tú... tú no... —alcanzó a articular Cedric, retrocediendo un paso.

​—El mozo de cuadra que sobornaste para que guardara silencio ya ha sido interrogado por mi guardia personal al amanecer —mintió Fernando con absoluta solvencia estratégica, sabiendo perfectamente cómo acorralar a un culpable—. Confesó todo a cambio de mantener la vida. La espuela está en mi poder. Intentaste asesinar al Duque de esta casa, Cedric. Eso no es solo un crimen de sangre; en las leyes de este reino, es un acto de alta traición castigado con la ejecución en la horca y la confiscación total de todos los bienes familiares.

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