“Ella tenía un romance con su jefe y creyó que sería su esposa al descubrir un anillo, pero no era para ella. Entonces, ¿para quién? ¿Su jefe le era infiel o ella era la otra?”
NovelToon tiene autorización de Liliana belen Olivera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Manuela va a la oficina
Tenía que descubrir cuánto antes lo que no sabía de Robert, conocer su mundo era un arma que necesitaba. Mi estúpido sentimiento me había reducido a lo mínimo; era un hombre reservado, conmigo no había tenido límites en el trabajo pero sí con su vida personal. La razón era obvia.
Robert- ¿A mi casa? - cuestionó, nervioso.
- Sí, a tu casa, a menos que me hayas mentido y tengas una doble vida, con hijos, esposa y todo el paquete.
Me sonrió sin responder, su silencio me dejó claro que tenía razón, pero no entendía por qué no daba señales de ellos. En la empresa, nadie hablaba de eso, y en sus cosas solo encontré el anillo.
Robert- Dejémoslo para otra ocasión, Emily, ahora debo ocuparme de unos asuntos personales, y tú supongo tienes trabajo por hacer - dijo con una sonrisa, aunque su mirada tenía un matiz de deseo.
- ¿Estás seguro?- pregunté, Acercándome para susurrarle al oído, sabiendo que le gustaba. Deslicé mi mano suavemente por su pantalón, de abajo hacia arriba, y noté como reaccionaba.
-Ni modo, tendré que aceptar la invitación de Justin-, dije, buscando provocarlo.
Robert-No te atrevas - respondió, sujetándome con fuerza por la cintura y Acercándome a su cuerpo-, lo haremos mañana lo aseguro- intento besarme, pero me alejé con un gesto juguetón.
-Lo siento, cariño, pero no puedes provocar lo que no vas a calmar - dije colocando dos de mis dedos sobre mis labios y luego en los suyos, mientras le guiñaba un ojo antes de salir de su oficina.
Yanett ya estaba en su puesto, así que le pedí que me acompañara a mi oficina, me dijo que iría un momento después, pues su jefe la necesitaba. Ella era la asistente de Gustavo, el socio más influyente entre los inversionistas. Al llegar a mi oficina, traté de concentrarme en mi trabajo, luchando por no dejar que lo que había escuchado me distrajera. Actuaría con audacia, así que llamé a Yanett y le conté todo, fingiendo estar bien, le había prometido ser fuerte, y eso estaba intentando demostrar.
Después de que ella se fue, pasaron unas tres horas antes de que decidiera ir a qué Robert me firmara unos documentos, de paso pensé en provocarlo un poco: tome otra agua, retoqué mi labial, rocíe un poco de perfume y me dirigí a su oficina. Le guiñé el ojo a Yanett, quien estaba concentrada en su trabajo, iba a tocar la puerta, escuché risas y voces de una mujer.
- Lo siento, no sabía que estabas ocupado- dije, haciéndome la sorprendida al irrumpir en su oficina.
- Está bien, ¿qué necesitas, Emily? - preguntó Robert, manteniendo la calma.
No pude responder al ver a la mujer, era atractiva, pero sinceramente yo era más hermosa. Su mirada sorprendida me llenó de dudas. La mujer le habló en portugués un acento que no podía entender; el inglés, alemán y español no me estaban sirviendo en ese momento. Luego noté el anillo en su dedo, ese que pensé que era para mí.
La confusión y el dolor me hicieron ignorar que Robert me estaba hablando.
Robert- ¿Qué quieres, Emily? Preguntó, ahora con impaciencia- estoy algo ocupado.
Aquello era una respuesta lógica a mis preguntas.
Robert estaba casado, y esa era su esposa.
Manuela- Hola soy Manuela- saludó con un acento divertido que, dado el asunto no podía apreciar.
- Soy Emily - me presenté balbuceando
Robert- Cariño, no empieces Emily tiene asuntos que resolver- interrumpió Robert, cómo si no le importa la situación.
No podía creer su descaro. ¿Por qué me sorprendía de un canalla como él? Comprendía por qué no había querido llevarme a su casa; la tranquilidad que irradiaba me asombraba más de lo que había ocurrido anteriormente. Ella se quedó callada. Robert volvió a preguntar que necesitaba; tenía toda la intención de averiguar más sobre su presunta esposa. Era el momento indicado.
- Me gusta tu cabello - dijo Manuela , mientas Robert protestaba en portugués, y ella respondía en el mismo tono.
- Bonito anillo - interrumpí su conversación.
Manuela- Lo sé, es grandioso- respondió - Mi madre se lo dejó a mi hermano antes de fallecer, para cuando encontrara la mujer indicada, pero el tonto me lo dio, alegando que nunca se casará- añadio con un español que, Dada la situación pude entender.
- ¿Hermano?- pregunté, sorprendida.
Manuela- ¿No le habías hablado de mí, Robert? - cuestionó a modo de reclamo-. Soy Manuela Ferrey, la hermana menor de Robert, la única también.
- Soy Emily, su ex...
Manuela- Sí, sí, lo sé, Robert me ha hablado mucho de ti, eres más hermosa de lo que dijo.
Robert- Cállate, Manuela deja de decir tonterías y permite que Emily haga lo que vino hace.
Manuela- Bla, bla, bla. ¿Sabías que eres la persona en la que más confía? - preguntó
Negué con la cabeza, aunque sabía que tenía confianza en mí, no iba a reconocerlo. Al menos había recuperado la tranquilidad; no estaba casado, según lo que su hermana decía.
Robert- ¿Qué necesitas Emily? - dijo visiblemente irritado.
Manuela- Hermano, invitémosla a la cena esta noche.
Robert protestó en portugués, y pude entender que era un asunto familiar, Manuela insistió también en su idioma.
Manuela- Emily, me encantaría que vinieras con nosotros, tenemos una cena familiar, seremos cuatro, mi padre y nosotros tres, es por mi matrimonio una despedida antes de irme a Nueva Zelanda.
- No, no podría, es un asunto familiar, Robert tiene razón, no debo estar ahí, además, tengo trabajo que terminar.
Manuela- Por favor, por favor - suplicó ella, como una chiquilla caprichosa - Seré la única mujer me aburro con mi padre y hermano hablando de cosas de hombres, sí vienés será diferente.
Miré a Robert. No parecía estar muy a gusto con la invitación que su hermana me hacía.
- Yo necesito que me firmes estos documentos - logré decir finalmente.
Se agobió al firmar y me preguntó dónde debía hacerlo; me apresuré a indicarle.
Manuela- Tienes novio o sales con alguien, Emily?- preguntó, logrando que Robert clavara su mirada en mí, sostuvimos la mirada por un par de minutos.
Robert- Manuela, deja de meterte en la vida privada de Emily, por esa razón nunca te presento a ninguna mujer- reprochó él, recuperando la postura.