Dante Vassari es un poderoso alfa y jefe de una de las organizaciones mafiosas más temidas. Hace años perdió el olfato tras un misterioso atentado, y con él perdió toda posibilidad de encontrar a su destinada. Hasta que una nueva becada llega a su empresa. Aria Moretti es inteligente, obstinada y demasiado sincera para su propio bien. No le teme a Dante y no duda en señalar los errores de sus proyectos, aunque eso signifique enfrentarse al hombre más poderoso de la empresa. Lo que ninguno de los dos sabe es que su encuentro no es una casualidad. Porque quizá la destinada que Dante lleva años buscando siempre estuvo más cerca de lo que imaginaba.
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Dos mundos
El sábado por la mañana, Aria despertó con una lista de pendientes que parecía no tener final.
No había planes.
No había fiestas.
Ni siquiera había pensado en salir.
Tenía el proyecto de Dante abierto en su computadora, varios documentos sobre la mesa y una taza de café que llevaba demasiado tiempo enfriándose.
—Si sobrevivo a esto, será un milagro —murmuró.
Se acomodó el cabello y volvió a concentrarse.
Pasaron las horas.
Aria trabajó durante toda la mañana, tomó un descanso para preparar algo sencillo de comer y volvió a sentarse frente a la computadora.
Hasta que su teléfono sonó.
Mamá.
Aria sonrió inmediatamente.
—Hola.
—¡Por fin contestas! —se escuchó al otro lado.
—Estoy trabajando.
—Es sábado.
—Precisamente.
Su madre soltó una risa.
—Siempre has sido igual.
—Estoy intentando demostrar que merezco la beca.
—Cariño, no tienes que demostrarle nada a nadie.
Aria sonrió.
—Lo sé.
—¿Y cómo te está yendo?
Aria dudó un segundo.
—Bien.
—Ese “bien” sonó sospechoso.
—Mamá…
—¿Te están tratando bien?
—Sí.
—¿Tu jefe?
Aria puso los ojos en blanco.
—También.
—¿El famoso Dante?
—No empieces.
Su madre rio.
—Solo preguntaba.
—Es extraño.
—¿Qué?
Aria se reclinó en la silla.
—Es… difícil de explicar.
—Entonces explícame.
—Es intimidante para todo el mundo.
—¿Y para ti?
Aria pensó en la noche anterior.
En el auto.
En la conversación.
En la forma en que Dante la había mirado.
—No tanto.
Su madre guardó silencio durante unos segundos.
—Eso me preocupa más.
Aria soltó una carcajada.
—Mamá.
—Solo digo que los hombres demasiado serios siempre terminan siendo problemas.
—No es mi tipo.
—Yo no dije que fuera tu tipo.
Aria se quedó callada.
—Exactamente.
Su madre volvió a reír.
Después de unos minutos hablaron de cosas más normales.
Su padre se unió a la llamada.
Le preguntaron si estaba comiendo bien, si necesitaba dinero, si el departamento estaba bien y si estaba durmiendo lo suficiente.
Aria respondió a todo con una sonrisa.
No les contó que había comenzado a sentir cosas extrañas.
No les contó lo del olor.
Ni que Dante la había llevado a casa.
Ni mucho menos que había visto un automóvil sospechoso frente a su edificio.
No quería preocuparlos.
—Los quiero —dijo finalmente.
—Nosotros también, cariño.
Cuando terminó la llamada, Aria dejó el teléfono sobre la mesa.
Sonrió durante unos segundos.
Después volvió a mirar la pantalla.
—Bien.
—A trabajar.
......................
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Dante no estaba descansando.
Su fin de semana era muy diferente.
Una habitación privada.
Una mesa llena de documentos.
Tres de sus hombres frente a él.
Y una carpeta en el centro.
ARIA MORETTI.
Dante la observó durante unos segundos.
—Quiero todo.
Uno de los hombres abrió la carpeta.
—¿Todo?
—Todo.
—¿Familia?
—Sí.
—¿Universidad?
—Sí.
—¿Historial financiero?
—Sí.
—¿Contactos?
Dante levantó la mirada.
—Hasta el último.
El hombre asintió.
—¿Hay alguna razón específica?
Dante recordó el automóvil frente al edificio.
Después recordó la sensación que había tenido en el auto con Aria.
Y finalmente recordó a su lobo.
—Quiero saber quién es.
—Ya sabemos quién es.
Dante lo miró fijamente.
—No.
Su voz bajó.
—Sabemos quién dice ser.
La habitación quedó en silencio.
Dante abrió la carpeta.
Había información básica.
Veintidós años.
Becada.
Excelente rendimiento académico.
Sin antecedentes.
Familia de clase media.
Sin vínculos aparentes con el mundo criminal.
Todo parecía demasiado limpio.
Demasiado normal.
Y eso era precisamente lo que no le gustaba.
—Investiga también a sus padres.
Uno de sus hombres levantó ligeramente las cejas.
—¿Crees que están involucrados?
—No lo sé.
Dante cerró la carpeta.
—Por eso los investigaremos.
—¿Y la universidad?
—Todo.
—¿Amigos?
—Todo.
—¿Personas que hayan tenido contacto con ella antes de entrar a la empresa?
Dante lo miró.
—Especialmente ellos.
Uno de los hombres tomó nota.
Dante se levantó.
—Y averigüen quién estaba dentro del auto de anoche.
El ambiente cambió inmediatamente.
—¿El auto frente al edificio?
—Sí.
—Ya estamos trabajando en eso.
Dante asintió.
—Quiero un informe antes del lunes.
Los hombres comenzaron a retirarse.
Pero uno de ellos se detuvo.
—Dante.
Él levantó la mirada.
—¿Sí?
—¿Qué tiene de especial esa chica?
Dante guardó silencio.
No tenía una respuesta.
O quizá tenía demasiadas.
Su lobo volvió a moverse.
La sensación fue inmediata.
Ella.
Dante apretó la mandíbula.
—Todavía no lo sé.
Miró nuevamente la carpeta.
—Pero voy a descubrirlo.
......................
A varios kilómetros de allí, Aria estaba completamente ajena a todo.
Tenía el cabello recogido de cualquier manera, una sudadera vieja y los pies descalzos sobre la silla.
Había vuelto a hablar con sus padres.
Había preparado otro café.
Y llevaba casi cuatro horas trabajando.
Para ella, aquel fin de semana era simplemente otro fin de semana.
Para Dante…
Era el comienzo de una investigación.
Y cuanto más información aparecía sobre Aria Moretti…
Más preguntas surgían.
Porque había algo que no encajaba.
Su historia era demasiado sencilla.
Su pasado, demasiado limpio.
Y alguien había intentado mantenerla lejos de Dante durante años.
Dante todavía no sabía quién.
Pero estaba dispuesto a descubrirlo.
Aunque para hacerlo tuviera que remover cada secreto que existía alrededor de ella.
Sin saber que algunos de esos secretos también pertenecían a su propia familia.