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La Culpa De Nuestros Deseos

La Culpa De Nuestros Deseos

Status: En proceso
Genre:Poder equitativo / Amor-odio / Romance de oficina / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Anastacia Thompson lo sacrificó todo por salvar a su padre, incluso al hombre que amaba. Ella hizo lo impensable.

Años después, conoce a Edmund Carter. Él le devuelve la ilusión, la hace creer nuevamente en el amor y termina convirtiéndose en su prometido. Con él, Anastacia cree haber encontrado el amor que tanto había temido volver a sentir.

Pero ningún amor está libre de errores.

Cuando los secretos, el deseo y las heridas comienzan a poner a prueba su relación, todo aquello que Anastacia creía tener bajo control empieza a desmoronarse.

Todo cambia cuando Adrian Blake, el hermano mayor de Edmund el hombre que nunca olvidó a Anastacia, vuelve a su vida. Entre ellos existe un pasado que jamás murió una atracción que ninguno de los dos puede ignorar.

Mientras Edmund lucha por conservar el amor de la mujer que ama, Anastacia comienza a quedar atrapada entre la seguridad de un amor que conoce y el deseo prohibido de un hombre que nunca debió volver a su vida.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Adios

Adrián se acercó me sostuvo suavemente por el rostro y me miró a los ojos. Yo no pude apartarme cuando me besó. No respondí. Mi cuerpo permaneció inmóvil mientras sentía el frío de su piel. Pensé en Tom. Otra vez. Y cerré los ojos.

Aquella noche no hice el amor. Ni siquiera lo que sentí fue deseo. Solo fue desesperación.

Cuando todo terminó, Adrian cumplió su palabra. El dinero llegó antes del amanecer y la cirugía de mi padre estaba programada para la mañana siguiente.

Yo permanecía sentada en el hospital, mirando mis manos. Había firmado mi propia condena para salvarlo.

El médico salió de la sala y se acercó a nosotros.

—Podemos realizar la cirugía mañana.

Mi madre se llevó una mano a la boca.

—¿De verdad?

El doctor asintió.

—Sí. Esperemos que todo salga bien.

Mi madre me abrazó con fuerza. Yo cerré los ojos. Quise llorar, pero no pude. Solo podía pensar en una cosa: había salvado a mi padre y había perdido una parte de mí para conseguirlo.

Unos minutos después, escuché pasos detrás de mí.

—Anastacia.

Me giré.

Tom estaba allí.

El hombre que amaba llevaba unas flores en una mano y una sonrisa cansada en el rostro.

—Me enteré de lo de tu padre. Vine en cuanto pude.

Mi corazón se rompió.

Tom se acercó y tomó mi rostro entre sus manos.

—Todo va a estar bien.

Intentó besarme, pero no pude responder. Me sentía tan repugnante que retrocedí.

La sonrisa de Tom desapareció.

—¿Qué pasa?

No pude mirarlo.

—Estoy cansada, Tom.

—Anastacia...

—Por favor.

Di un paso atrás. Él permaneció frente a mí, confundido.

Y mientras lo observaba, comprendí que mi mayor castigo sería perder a Tom. No podía seguir con él. No sería capaz de mirarlo todos los días sabiendo que, para salvar a la persona que más amaba, había traicionado al hombre con quien quería pasar el resto de mi vida.

La cirugía de mi padre salió bien.

—Todo salió como esperábamos —dijo el doctor al salir de la habitación—. La operación fue un éxito. Ahora tendremos que esperar su recuperación, pero pueden estar tranquilos.

Mi madre rompió en llanto. Yo también sonreí. Después de tantos meses de miedo, por primera vez sentí que podía respirar. Entré a la habitación y encontré a mi padre dormido, conectado a varios monitores. Me acerqué lentamente y tomé su mano. Estaba vivo. Eso era lo único que importaba.

—Gracias —susurré.

Mi madre se acercó y me abrazó. Cerré los ojos contra su hombro. Había conseguido el dinero. Había salvado a mi padre. Pero cada vez que pensaba en cómo lo había conseguido, una voz dentro de mí repetía lo mismo.

Soy un monstruo.

Terminé con Tom unos días después. No hubo una gran discusión. Solo lágrimas. Muchas lágrimas.

—No entiendo, Anastacia —me dijo—. Después de todo lo que hemos vivido, ¿cómo puedes hacerme esto?

No pude decirle la verdad. No podía contarle que había estado con otro hombre para pagar la cirugía de mi padre.

—Lo siento.

—No.

Tom negó con la cabeza.

—No puedes simplemente decir que lo sientes y marcharte.

—Tengo que hacerlo.

—¡Te amo!

Su voz se quebró.

—Entonces déjame ayudarte. Sea lo que sea que estés pasando, podemos solucionarlo juntos.

Lo miré. Durante unos segundos quise correr hacia él. Quise abrazarlo. Quise contarle todo. Pero sabía que, si lo hacía, jamás volvería a mirarme de la misma manera.

—Ya no puedo, Tom.

Él se quedó inmóvil.

—¿Hay alguien más?

No respondí. Aquello fue suficiente para destruirlo.

—Dime que no.

Bajé la mirada.

—Adiós, Tom.

Me fui. No volví a mirar atrás.

Tres años después...

Ahora tenía treinta años y mi vida era completamente diferente. Era directora de operaciones de Thompson Global, la empresa que mi padre había levantado con años de trabajo y sacrificios. Después de su enfermedad, había decidido retirarse parcialmente y dejarme gran parte de las responsabilidades. Había estudiado administración empresarial y finanzas, había trabajado desde los puestos más bajos de la compañía y, con los años, terminé convirtiéndome en una de las ejecutivas más jóvenes de la empresa. Tenía mi propio despacho, un buen salario, un apartamento hermoso, un automóvil, viajes y ropa que antes jamás habría podido comprar.

Tenía todo.

Todo menos amor.

Y así lo había decidido. No volvería a enamorarme. Había aprendido que el amor podía destruirte. Por eso prefería una vida tranquila, sin promesas, sin hombres y sin compromisos.

Tom, en cambio, había seguido adelante. Me enteré de que se había casado. Su esposa era una mujer maravillosa, según me contaron. Me alegré por él. Realmente lo hice. Si era feliz, eso era suficiente. Tal vez ese era mi castigo: saber que el hombre que alguna vez me amó había encontrado a alguien que sí podía hacerlo feliz.

Yo jamás volvería a vivir aquello.

Nunca.

Salí de mi despacho con una carpeta bajo el brazo.

—Anastacia.

Levanté la mirada. Esteban Miller, el director general de la compañía, venía hacia mí.

—Quiero presentarte a alguien.

A su lado había un hombre que no conocía.

—Él es Edmund Carter.

Esteban continuó:

—Durante los próximos meses trabajará con nosotros como director financiero interino. Tu hermano Christian tendrá que ausentarse por un tiempo y Edmund ocupará temporalmente su puesto, supervisando los presupuestos, inversiones y operaciones financieras de la compañía.

Extendí mi mano.

—Mucho gusto.

Edmund la estrechó.

—El gusto es mío.

Tenía una sonrisa cálida y una mirada tranquila. Me observó durante unos segundos más de lo normal. Después sonrió. Yo respondí por educación, pero aquello me resultó extraño. No estaba acostumbrada a que un hombre me mirara de esa manera.

—He escuchado mucho sobre usted —dijo.

—Espero que cosas buenas.

Él sonrió.

—Sobre todo de su trabajo. Admiro mucho lo que ha conseguido.

—Gracias.

Nada más. Me despedí y continué caminando. No entendía por qué aquella conversación había permanecido en mi cabeza.

Aquella tarde llevaba horas trabajando. Tenía varios informes abiertos sobre el escritorio y una presentación que debía terminar antes del día siguiente. Mi estómago comenzó a protestar. Miré el reloj. Ya era casi la hora de cenar, pero continué trabajando.

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Rossy Bta
OMG 🥺🥺
Rossy Bta
será Silvia?? sabe algo
Rossy Bta
🔥🔥 encantada con la historia ❤️
mila: muchas gracias ❤️❤️
total 1 replies
Ann
Exelente me encantó , pero que tencion
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