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Estoy De Vuelta

Estoy De Vuelta

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Traiciones y engaños / Reencarnación
Popularitas:976
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

El mundo de Julián se desplomó el mismo día en que descubrió que la lealtad tiene un precio. Lo tenía todo: un imperio financiero en ascenso, la admiración de la alta sociedad y el amor de la mujer con la que planeaba pasar el resto de sus días. Pero la ambición ciega de su mejor amigo destruyó cada uno de sus logros en cuestión de meses. Traicionado, despojado de su fortuna y abandonado por su prometida.
Su final no tuvo ni un ápice de gloria. Murió solo, tirado en un callejón frío, ahogado con un mendrugo de pan duro mientras hurgaba entre los desperdicios para sobrevivir un día más. Pero la muerte no fue el final; fue la grieta que reescribió su destino.

Al abrir los ojos de golpe, el olor a basura y el dolor en la garganta desaparecieron. Frente a él, el reflejo del espejo de su antiguo pent-house le devolvió la mirada. Estaba tres años atrás, intacto. haría que cada traidor pagara el precio exacto de su ambición.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2: El espejismo del pent-hose

Julián pasó el resto de la madrugada caminando de un lado para otro por el inmenso salón de su Penthouse. Tocaba cada mueble de diseñador, las pinturas originales en las paredes, las botellas de vino de reserva especial en la cava de cristal. Todo lo que en su primera vida le había parecido indispensable y que más tarde descubrió que no valía nada cuando el hambre aprieta.

A las 7 de la mañana, el timbre de la puerta principal resonó en el apartamento.

Julián se detuvo en seco, cerró los ojos durante 3 segundos, inhaló profundamente para calmar el ritmo frenético de su corazón y caminó hacia la puerta de entrada. Al abrir la imagen frente a él hizo que cada músculo de su cuerpo se tensara.

¡Hermano! Exclamó Marcos Sterling con una sonrisa radiante de 300 vatios vestía un traje gris italiano hecho a medida y llevaba en la mano una botella de champán y Chandon.... ¡Feliz día del gran paso! Hoy es el día en que nos volvemos intocables en el mercado.

A su lado, pegada a su brazo con la familiaridad de quien ya compartía más que una simple amistad de negocios, estaba Isabella Loredan. Lucía deslumbrante con un vestido de seda crema, el cabello rubio peinado en ondas perfectas y en su mano derecha destellaba el enorme diamante que Julián le había regalado dos meses atrás.

—Mi amor, no nos hacías esperar afuera —dijo Isabella, acercándose para darle un beso en los labios.

Julián reaccionó por puro instinto de supervivencia: giró la cabeza justo a tiempo para que el beso de Isabella secara contra su mejilla, mientras con la mano izquierda le daba una palmadita firme pero distante en el hombro a Marcos.

-—Disculpen, estaba terminando de revisar unos documentos

-dijo Julián con una voz ridículamente serena, haciendo a un lado a la pareja para dejarlos pasar.

-¿Documentos? ¿A las siete de la mañana?

-Marcos soltó una carcajada mientras caminaba hacia la barra de la cocina y dejaba la botella.

-Julián, por favor. Hoy es el día en que la firma Rossi & Sterling absorbe el grupo financiero. Los contratos ya están redactados por los abogados. Solo necesitas poner tu firma a las diez en la notaría y el mundo será nuestro.

Julián se sirvió un vaso con agua mineral, observando detalladamente cada microexpresión de Marcos. Ahora que conocía la verdad, podía ver lo que antes le pareció entusiasmo: la mirada famélica del depredador, la impaciencia con la que Marcos tamborileaba los dedos sobre la barra, el brillo codicioso en los ojos de Isabella mientras miraba el Penthouse como si ya estuviera decorándolo a su gusto.

—Ah, sí. El contrato del fideicomiso —comentó Julián, dándole un sorbo al agua.

—Lo estuve leyendo anoche otra vez. Hay algunas cláusulas que no me terminan de convencer, Marcos.

El silencio cayó en la estancia como una guillotina. La sonrisa de Marcos se congeló por un milisegundo antes de forzarse a volver a su lugar. Isabella frunció el ceño sutilmente, ajustando su bolso de marca.

—¿Cláusulas? —preguntó Marcos, bajando la voz con tono paternalista—. Julián, los abogados pasaron un mes entero puliendo ese texto. Es el mecanismo perfecto para proteger tus activos de los impuestos de reestructuración. Confías en mí, ¿no? Somos hermanos desde la universidad.

—Por supuesto que confío en ti, Marcos —respondió Julián con una sonrisa leve, helada, que no le llegó a los ojos—. Confío en ti exactamente en la medida en que tú confías en tu propio beneficio.

Isabella soltó una risita nerviosa y se acercó a Julián, pasándole una mano pulida por la solapa de la bata.

—Cariño, estás muy raro hoy. ¿No dormiste bien? Pareces... distante. Tienes esa mirada extraña, como si estuvieras viendo a través de nosotros.

—Solo estoy viendo las cosas con mayor claridad, Isabella. Nada de qué preocuparse —dijo él, zafándose con elegancia del toque de la mujer—. De hecho, pospuse la cita de la notaría para la tarde. Quiero hacer una revisión de rutina con la firma de auditoría externa antes de transferir las facultades legales.

Marcos palideció perceptiblemente. La palabra "auditoría" cayó sobre él como un cubo de agua helada.

—¿Auditoría externa? —intervino Marcos, tratando de mantener la compostura, aunque una vena comenzó a latirle en la sien—. Julián, eso retrasará la firma al menos tres semanas. Los inversores extranjeros no van a esperar. Si no cerramos hoy, el trato se cae.

—Bien, dijo Marcos apretando los dientes —Si el trato es tan sólido como dices, tres semanas de revisión no deberían asustar a nadie, ¿verdad? —replicó Julián, mirándolo fijamente a los ojos, disfrutando de la primera grieta en el muro del traidor.

Además, prefiero estar completamente seguro de dónde está parado cada centavo de mi capital. No me gustaría despertar un día y descubrir que me he quedado sin nada.

Isabella y Marcos intercambiaron una rápida mirada de desconcierto. Había algo en el tono de Julián, un sarcasmo soterrado y una autoridad absoluta que jamás le habían conocido. El hombre manejable y confiado que creían tener en el bolsillo parecía haber desaparecido en la noche.

—Bien —dijo Marcos apretando los dientes tras una breve pausa, tratando de sonreír de nuevo—. Si quieres hacer una auditoría, la haremos. Eres el socio mayoritario, al fin y al cabo. Pero estás siendo paranoico, hermano.

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Maria Cristina Roldan Rodam
aparenta ser muy interesante
Isa Yguaro: Espero que sea de su agrado. Si tiene alguna sugerencia, la recibiré con gusto.
total 1 replies
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