Walter ató las manos y pies de Zara, después salió de la habitación.
Las órdenes de Jonson eran que la alimentarán y asearan su cuerpo todos los días, pero sin desatarla.
Cuando él regresaba de arreglar sus asuntos le gustaba echarle un vistazo, verla atada a la cama lo hacía sentir completamente extasiado.
La pupila de sus ojos se dilataba, sus ancias se aceleraba, se acercaba a ella y tomaba un mechón de su cabello, lo sostenía en su mano y lo olía, tan profundamente para que ese aroma se clavara en su memoria.
Para atenderla, había personal especial para esa labor había tres sirvientas: una de ellas era Emma, quien parecía rondar entre los 50 años, tenía una mirada severa y era la que deba las órdenes al personal femenino.
De vez en cuando miraba con cierta tristeza y lástima a Zara, cuando la veía llorar la consolaba; pero su situación era parecida a la de Walter, si intentaba ayudar a la joven se condenaría a ella ya su familia a una sádica y brutal muerte en manos de Jonson y su séquito de guardias, que más que personal de seguridad eran mercenarios.
Las otras dos chicas estaban en un rango de edad entre los 25 y 30 años de edad, una era Laura, que era tierna y cálida, era la encargada de limpiar su cuerpo, siempre lo hacía con cuidado y delicadeza.
Su buen humor era evidente, aún que era algo tímida en interactuar con los demás a su alrededor, ella era la hija menor de una familia de 8 miembros, sus padres eran ya muy grandes para trabajar, mientras que sus hermanos se fueron en cuando se volvieron mayores, solo ella daba el sustento a su casa, por eso Zara no se atrevió a pedirle ayuda.
Rachel era una mujer con aires de grandeza, tenía un lindo cuerpo y cunaod usaba su uniforme de sirvienta parecía que iba a actuar en una película para adultos.
Su larga cabellera rubia la hacía llamar la atención e incluso algunos días o mejor dicho algunas noches se quedaba haciendo.
Cuando se entero que Jonson se casaría con Zara y que sólo con ella debería descendencia la hizo sentir furiosa.
A ella le dado también la tarea de encargarse de la comida de Zara y de alimentarla.
La comida que le daba estaba cruda, sobre cocida, quemada, salada, insípida o cualquier forma que transformará excelentes ingredientes en una comida realmente nauseabunda.
Zara se negaba a comer, así que Rechel no escatimó esfuerzos para alimentarla y entre más cruel es ella se sintió mucho mejor.
- ¿Por qué me haces esto ?, no ves que mi situación es demasiado mala.
- Lo hago porque puedo y porque se me da la gana.
- Si hice algo que te ofenda dímelo.
- Decírtelo, ¿decirte qué ?, que como la zorra que eres te metiste entre Edgar y yo.
- Estas loca si crees que soy la tercera rueda, solo sueltame y me iré muy lejos donde tu querido Edgar a donde nunca me encuentre.
Rachel sabía que descargando su enojo contra ella que estaba atada contra su voluntad no tenía sentido y si ella se atrevía a soltar a Zara su castigo sería la muerte o mucho peor, las torturas sádicas no eran una forma agradable de morir.
- Estas loca, no te haré un favor. Entonces metió con gran fuerza una cucharada de horrible comida en la boca de Zara.
La chica cautiva trató de resistirse, pero fue tomada por la fuerza y algunas marcas de uñas quedaron como recordatorio en sus mejillas.
Zara escupió la comida en la cara de Rachel, que fue al baño y se limpio la cara, puso un jabón de baño en una toalla y regresó, golpeó brutalmente la chica que era incapaz de protegerse.
La forma en que Rachel la estaba castigando no dejaría marcas, pero era lo suficientemente doloroso.
Zara no podía protegerse ni enrosca su cuerpo, por las malditas ataduras. Bajo otras circunstancias hubiera saltado de la cama y hubiera golpeado a esa maldita mujer.
Cuando Rachel terminó de darle la golpiza se río descaradamente.
- Esto es buen ejercicio, he sudado bastante. Ahora ya sabes lo que te pasará si vuelves a hacer la misma estupidez.
Zara pensó que sería mejor estar muerta que permanecer en ese lugar, lo que Rachel le hizo no era nada en comparación con lo que Edgar Jonson le haría.
No pudo evitar llorar amargamente.
Faltaban pocos días para la boda, se escuchaban personas ir y venir por los amplios pasillos mientras limpiaban y adornaban la gran residencia por órdenes de Edgar.
Afuera en el enorme jardín también se escuchaba la gente preparándolo todo.
Emma entró a la habitación
- ¿Por qué hay tanto ruido afuera? - ¿Te han molestado? , les diré que hagan silencio.
- Emma, no haz respondido mi pregunta - La mujer bajo la vista, no quería que Zara notará su angustia y tristeza.
- Es para la boda ¿cierto?
- Si, lo es. - respondió mientras apretaba las manos con preocupación.
- No te preocupes eso supuse - Zara dio un suspiro.
Emma se acercó a la cama y se sentó junto a ella, le tocó el brazo y la trató de consolar.
Zara hizo una mueca de dolor.
- ¿Qué te pasa? - preguntó con preocupación.
- Nada, solo estar en la misma posición ha hecho que mi cuerpo se canse de estar así.
- No llores mi niña, me duele verte así, pronto todo mejorará.
- Desearía estar muerta, me siento tan agotada.
No digas eso, eres una buena niña y todo estará bien en el futuro, mañana es la boda y después ya te desatará, podrás caminar por el jardín y tendrán muchísimo dinero para gastar.
- Pero yo no quiero tener dinero si eso cuesta mi libertad, no quiero caminar en un jardín, quiero correr por todo el mundo, conocer gente, estudiar, solo quiero vivir.
- Lo siento mucho, de verdad siento no poderte ayudar.
- Emma se limpiaba las lágrimas tan rápido como salían de sus ojos.
Después de que Emma salió de la habitación, entró Laura, ella llevaba un hermoso vestido blanco, era el vestido de novia.
Al igual que Emma, Laura sabía que era un matrimonio obligado, que Zara era infeliz pero era su deber llevar el vestido y el ajuar.
- Ánimo, pronto estarás mejor, serás una mujer poderosa.
- No Laura, yo solo estoy a punto de convertirme en una marioneta, una muñeca sin vida.
Laura que estaba a punto de romper en llanto salió a toda prisa con los ojos llorosos.
La última visita del día fue Walter, que le inyectó un anticonceptivo.
- Esto te ayudará por todo un mes a que no quedes embarazada pronto, después te la colocaré cada mes para que él se cansé de esto y desista de que seas la madre de sus hijos.
- Gracias - Dijo Zara con algunas lágrimas en el rostro, Walter le limpio las lágrimas y salió.
Jonson esa noche no fue a verla, tuvo una reunión con sus amigos y bebió demasiado, así que llegó directamente a tumbarse a su cama a dormir.
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Updated 134 Episodes
Comments
krmly
ojalá que le dé un infarto y se muera
2024-08-02
0
Lesly Argumelo
que se infarte ese viejo degenerado y no alcance a tocarla
2023-05-16
5
Vanessa Moreno
ayyy q viejo maldito . a de tener puro matones . ya me lo imagino por como la agarrón cuando la encontraron en el autobús....
2023-03-15
0